CAPITULO 15

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—Me gustaría que pudiéramos tener habitaciones separadas. — menciona Seokjin con seriedad al escuchar sobre la habitación principal.

—No hay manera— YoonGi coloca su saco sobre el respaldo del sillón sin tomar en cuenta al omega en medio de la habitación.

—Necesito acostumbrarme— intenta.

—Puedes hacerlo mientras compartimos habitación—

—Necesito mi espacio. —

—Estamos casados. — aclara lo obvio.

—Por un convenio al parecer—

—Sigue siendo un matrimonio— responde sin perder el ritmo.

—Dame un poco más de tiempo.

—No hay más habitaciones

—¿Me mientes descaradamente? — debate Seokjin, claramente esa casa era muy amplia.

YoonGi se pellizca el puente de la nariz, hastiado. Él dice algo, Seokjin debate, el sugiere algo, Seokjin lo desvalida. Con voz firme y mirada fija; YoonGi se acomoda el pelo y gira su cuerpo en dirección al omega de pelo morado.

—Viviremos en la misma casa, comeremos en la misma mesa, compartiremos la misma habitación y dormiremos en la misma cama ¿he sido claro? — YoonGi no despega la mirada de la contraria, puede ver como el ceño del omega se frunce ligeramente y se traga alguna protesta, puede ver un fuego que se enciende en sus ojos, y agrega— Estamos casados — y es así como ese fuego se extingue, la protesta muere en sus labios y su frente de suaviza.

Y vuelve a pasar por segunda vez aquella extraña reacción de Seokjin para YoonGi, asiente.


Los rayos de sol atraviesan los ventanales y calientan las mejillas de Seokjin, su pelo aún húmedo se seca poco a poco y sus manos permanecen tibias por el calor del café que sostiene entre sus dedos

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Los rayos de sol atraviesan los ventanales y calientan las mejillas de Seokjin, su pelo aún húmedo se seca poco a poco y sus manos permanecen tibias por el calor del café que sostiene entre sus dedos.

—Señor— lo llama Jenna la beta que YoonGi dijo los ayudaría en la casa— tiene una visita de su padre.

Seokjin se tensa automáticamente, la tranquilidad de la mañana se esfuma y el calor del sol ya no está en su cuerpo.

—Hazlo pasar a la sala y Jenna...— Seokjin mide sus palabras mientras Jenna espera— quédate cerca por si necesitamos algo— dice, ella lo mira un poco ofendida, sabiendo que aquello es parte de su trabajo y le devuelve una inclinación de cabeza y se marcha.

Seokjin mira la mesa, restos del desayuno que mantuvo con YoonGi descansan a lo ancho de la mesa. Cuando YoonGi había dicho lo de dormir juntos Seokjin en efecto quería aferrarse a su intimidad pero siendo esposos, las cosas cambiarían gradualmente, él lo sabía, retrasar lo inevitable le parecía un poco estúpido, podía aferrarse a su terquedad pero ¿cuál era el punto? Eventualmente el alfa sabría que hay cosas que Seokjin jamás le podría dar. ¿La noche? Seokjin había tomado pastillas para dormir de lo contrario la presencia del alfa seria insoportable, no fue consciente de cuando el entró a la cama o cuando salió de ella, sólo sintió el suave movimiento en su hombro al despertarlo para que compartieran el desayuno. El segundo desayuno que comparten. Seokjin no quería prestar atención en todas las primeras cosas que compartía con él pero era inevitable.

El precio del omegaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora