En el camino a derribar un clan, Kim Seokjin se encuentra con un alfa que ansia la redención.
Min Yoongi, un alfa de clase alta, que tenia como único propósito llevar el imperio Min a la cima y hacerlo inalcanzable, tropieza con un omega estoico y h...
—Algo está cambiando dentro de ti y ni siquiera lo estás notando—
—Que estás diciendo, Taehyung, nada lo está haciendo— responde Seokjin hastiado.
—No sé si estás intentando engañarme o convencerte; pero lo veo, Seokjin—
El omega de ojos violetas lo ignora, quiere que Taehyung se vaya de su casa, preferiblemente ahora.
—Lo veo en tus ojos— prosigue el otro con una emoción desagradable instalándose en su pecho— Ya no son los mismos.
Seokjin se mantiene en silencio, sus ojos cambiaron, eso es cierto. No son los mismos de cuando era niño a ahora. Nada lo es, Taehyung debería de saberlo.
Un pequeño golpe proviene desde la puerta Jenna aparece cuando el omega se lo autoriza.
—Señor, la cena ya está servida ¿debo poner un lugar más en la mesa? — ella pregunta con su distintiva voz fría.
Seokjin está por preguntarle a Taehyung pero este ya se ha levantado y recogido los pocos documentos que estaban sobre la mesa.
—Lo de Kentaro es una cosa Seokjin, pero esto es muy diferente y será mejor que busques una solución— le dice Taehyung antes de salir, Seokjin se frota los ojos, cansado.
Taehyung le había pedido que pasara ese desafortunado día con él y cuando se negó, fue él quien vino, con un montón de preguntas que Seokjin no quería responder.
Pero
Es que apartarse del clan le brindaba paz, la madre de YoonGi hablaba de mil cosas, ninguna que tuviera que ver con el clan, con planes, venganzas, búsquedas; a Seokjin eso lo distraía.
Cuando Seokjin llegó a la mesa, creyó que Min YoonGi estaría ya sentado pero aun cuando Jenna le acercó algunos platillos, él no apareció, de vez en cuando miraba hacia la puerta, o a la silla como si ese alfa pudiera materializarse.
—El señor salió a un viaje de negocios, mencionó que le tomaría aproximadamente una semana—
Seokjin siguió moviendo sus cubiertos de un lado a otro, él no había preguntado, tampoco le interesaba y aun así no pudo dar otro bocado.
El omega había querido decirle a Jenna que se sentara a comer con él pero no quería compartir la mesa con quien solo estaba ahí para vigilarlo, ya suficiente era compartir tardes con Jimin o con la madre de YoonGi.
Cuando Seokjin entró a su habitación, realizó su rutina diaria, caminó hacia su closet, tomó su pijama, entró al baño y se contempló por algún tiempo en el espejo, su pelo, sus ojos...no, no eran los mismos; reaccionó cuando una voz áspera y llena de desprecio susurró a su oído.
'Amorfo'
Se quitó la ropa al entrar al baño, colocando su mascada muy cerca de la regadera, estuvo por treinta minutos bajo el agua, cuando cerró la llave, enrolló la mascada a su cuello; incluso antes de usar su bata de baño, para poder pararse frente al espejo nuevamente, secar su pelo, ponerse sus cremas, para poder vestirse.
Escribió algunos pendientes que tenia para el siguiente día, una reunión con Namjoon y Jimin, la madre de YoonGi necesitaba ayuda con su grupo de omegas pretenciosas, intentar volver hablar con Kentaro, el proyecto con Taehyung y Namjoon y eso sin contemplar que debía visitar al líder Kim.
Seokjin había estado tan inmerso en olvidar el malestar que sentía que no había prestado atención al bonito jarrón con flores junto a su lado de la cama.
Ahí estaba otra vez, esas sensaciones en su pecho y estómago, Seokjin recorrió una bonita orquídea violeta con la punta de sus dedos, era un puñado de flores de distintas especies, todas violetas que desprendían un suave aroma que endulzaba ligeramente la habitación y en medio de ellas una tarjeta blanca con un fino borde plateado.
'Quiero que veas cosas bellas cada vez que despiertes, bonito'
—Bonito— repitió en un susurro, acariciando el borde de esa pequeña tarjeta. —Bonito—
El omega se recostó sobre la cama aún sosteniendo la tarjeta entre sus manos, y miró al techo con las manos sobre el pecho.
Kim Seokjin había recibido propiedades, autos, acciones, diamantes y algunas piedras preciosas pero nunca flores, ni siquiera de él. De él solo había recibido sentimientos y cuando se fue no había nada material que Seokjin pudiera conservar, sólo memorias que se hacían borrosas con el tiempo o la falta de interés de Seokjin de recordar su pasado doloroso.
Kim Seokjin era bello, sexi, hermoso y majestuoso, era afortunado y perfecto pero no bonito.
Sin saber exactamente porqué una línea húmeda dejó rastro desde la comisura de sus ojos hasta el nacimiento de su cabellera por encima de sus oídos. El omega se acurrucó hacia el lado contrario de la cama.
Algo faltaba en la habitación, fue lo último que pensó Seokjin.
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Hola! un capitulo cortito, lo siento, es que no quería que se fuera este fin sin haber actualizado!
Espero que todos estén muy bien y que tengan un gran inicio de semana :)
como siempre sus comentarios me dan mucha alegría ;)