CAPITULO 21

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Me tiemblan las piernas, no siento las manos, siento que mi garganta se va a desgarrar, el monstruo feo que vive dentro saldrá esparciendo mis intestinos, no puedo ver nada y no es por la oscuridad, estoy tan acostumbrado a ver negro pero esta vez todo es borroso, el agua en mis ojos no me deja ver el desastre que de seguro hay, me duelen las costillas, quiero gritar y pedir ayuda pero hace mucho, ya nadie escucha los pedidos de auxilio de mi familia y quienes alguna vez lo hicieron, hoy están muertos.

Trato de levantarme y un gemido escapa de mis labios, ruedo sobre mi lado derecho, arañando la alfombra tratando de mantener el equilibrio cuando logro ponerme a cuatro patas y gatear, mis rodillas arden y se raspan contra la superficie.

Odio esto

Lo odio tanto

Poco a poco sus quejidos se van filtrando en mi cabeza, son bajos y lastimeros, ha aprendido a ser silenciosa. Antes ella gritaba y se retorcía, peleaba pero eso terminaba peor para ella. Antes solo era ella y estúpidamente yo intercedía creyendo que eso lo detendría, no lo hace.

Ahora golpea más fuerte y me golpea a mí también llamándome sucio omega.

Mi cuerpo me traiciona cuando trato de ponerme de pie y caigo sobre mi cara las lágrimas siguen saliendo como si me ayudaran.

Ella sigue gimiendo y me detengo en seco.

Mi cuerpo entero se tensa.

Esto no ha terminado.

Desperté antes

Es la primera vez que lo hace frente a mí.

Es ahí cuando dejo de escuchar mis propios gemidos para escuchar los de mí alrededor, estos son diferentes, se mezclan con otros aún más bizarros. cuando levanto la vista la encuentro a ella, boca abajo, mirándome fijamente mientras su cuerpo se desliza arriba y abajo sobre la cama, una mano sostiene fuertemente su cabello castaño mientras empujan en su interior, los gemidos llenan la habitación y yo vómito, el líquido caliente cae sobre mis manos y me resbala por la barbilla, quemándome la garganta.

La cabeza me da vueltas y todo se desdibuja, no puedo sostenerle la mirada y después la dejo sola.

Me pierdo en la oscuridad.

Esa oscuridad en la que ella ha estado sumergida y nunca la he podido alcanzar.


Hay un gran alboroto en el lugar, dos alfas están vociferando frente a un omega que se mantiene sereno en un extremo de la mesa, como un rey en su trono, Namjoon no puede escuchar lo que el omega de pelo rosa está diciendo pero puede ver a través ...

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Hay un gran alboroto en el lugar, dos alfas están vociferando frente a un omega que se mantiene sereno en un extremo de la mesa, como un rey en su trono, Namjoon no puede escuchar lo que el omega de pelo rosa está diciendo pero puede ver a través del cristal que lo que sea que haya dicho hace sentar a uno de los alfas mientras el otro trata de resistirse, hay dos alfas custodiando cada lado del omega pero ninguno se mueve cuando el alfa enojado hace el amago de acercarse; con una fehaciente autoridad este se levanta y el alfa se detiene, aprieta los puños y se sienta. Namjoon no puede quitar los ojos del omega de pelo rosa, de la autoridad que emana su persona, Kim Namjoon sabe que lo está mirando descaradamente a través del cristal pero no puede apartar los ojos de él.

El precio del omegaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora