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ATENCIÓN TRIGGER WARNING!!

Este capítulo contiene contenido altamente sexual. También hay conductas autodestructivas y pensamientos psicológicamente dañinos o entendidos como síndromes tratables por la psiquiatría.

Si estáis de acuerdo con leer todo esto, entonces a delante, disfrutad! ;)

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Leo me recorrió con la mirada. Apreté el nudo de la toalla de forma instintiva contra mi cuerpo. Estaba tumbado en la cama King Size, con los brazos detrás de la cabeza, despreocupado, como si todo lo que le rodeaba le perteneciera. Cuando llegó a mis ojos, sentí que dejaba de respirar por un segundo para después erguirse y dirigirse a donde yo estaba.

Con cada paso que daba hacia mí, se hacían más visibles sus heridas: tenía la ceja partida, el labio roto e inflamado y un ojo que empezaba a oscurecerse.

-¿No sabes llamar a la puerta? -dije .

-Lo hice, pero no contestaste.

Leo estaba extraño desde que salimos de aquella mansión. Parecía demasiado callado, veía la pregunta bailando en su mirada, pero no supe de qué se trataba.

-¿Qué quieres?

-Quiero... hablar contigo.

-Bien, ya lo estás haciendo, ahora vete.

-¿Por qué tanta prisa Li?, acabo de recuperarte - dijo burlándose de mi.

¡Ja! Él a mí recuperarme.

-¿No será al revés? -pregunté.

-¿Tuviste miedo?- soltó.

-No.

-No me refiero a la misión – dijo sonriendo. Una sonrisa con hoyuelos, de esas que te dejaban sin respiración. Era una sonrisa amplia, como nunca antes le había visto esbozar-. Sé que no le tienes miedo a esto, -dijo abriendo los brazos- tú no tienes miedo a este mundo y eso es lo que me gusta tanto de ti Lina.

Mi nombre en sus labios me hizo fijar toda mi atención en él. En la forma en que su mandíbula se tensaba, la forma en la que cerraba los puños, como si estuviese intentando detener sus manos para no tocarme. Como si estuviera esperando algo.

-Entonces no sé a qué te refieres -mentí.

-Lo sabes perfectamente -dijo acercando su cuerpo unos pasos más al mío. Me estaba acorralando. Con Leo siempre era así, él me quería así, sin escapatoria. Entonces se movió, colocando cada brazo a un lado de mi cabeza, inmovilizándome contra la puerta del baño. – Lo preguntaré una última vez Li, -dijo, y sentí su aliento contra mis labios. - ¿Tuviste miedo?

Joder... era un maldito idiota. Las lágrimas pulsaron por salir, intenté retenerlas. Leo no se merecía saber que no tuve miedo que, en realidad, estuve aterrorizada por perderle. No, no era la maldita misión lo que me hizo tener miedo, fue perderle. No se merecía todo lo que sentía por él, no se merecía una maldita mierda. Pero, aun así, contesté.

-Sí.

Fue solo un hilo de voz, pero supe que él lo escuchó con total claridad cuando volvió a sonreír como si fuera un niño que recibía un maldito premio.

No tardé en sentir su cuerpo chocar contra el mío, sujetando mis muñecas para apartar mis manos de la toalla. Sentí como caía al suelo, pero él no dirigió su atención a mi cuerpo, tampoco se movió. Solo me miro una sola vez más a los ojos antes de estrellar su boca contra la mía.

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⏰ Última actualización: Feb 21, 2025 ⏰

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