-Bien, cuando me recuerdes Lina... -Hizo una pausa tratando de coger el aire que le faltaba. Que nos empezaba a faltar a los dos -quiero que lo hagas como la bestia que ves ahora, porque eso es lo que somos.
Es curioso cómo la rabia y la ira desaparecen, transformándose en un nudo en el estómago. Un estado emocional difícil de encajar cuando tus sentimientos se enredan y no puedes ordenar los hilos para identificar qué es lo que está pasando en tu cabeza. O en tu corazón.
<<No te mueras>>, pensé. <<No puede haberte pasado eso. Estés donde estés, no te mueras Leo. Ese es mi trabajo, yo soy la que tenía que destruirte>>. No me di cuenta de que estaba llorando hasta que vi cómo algunas gotas caían sobre el chaleco.
Su hermano no parecía él mismo. Sus ojos estaban rojos y marcados por ojeras. Algo en mi interior se removió al verle en ese estado. Sus manos temblaban y daba vueltas de un lado al otro de la habitación sin saber muy bien qué hacer. Nunca le había visto así.
—No hay rastro de él.
—¿Qué hacía allí?. —Pregunté con la voz entrecortada.
—Estaba en una reunión. Le habían llamado del comando para que informara sobre la situación.
—Si estuviera muerto lo sabríamos —dijo el Teniente, intentando tranquilizarnos. Pero su tono traicionaba la falta de seguridad sobre lo que acababa de afirmar.
—No es así —contestó Mario. Cuando se trata de Mafias, desapareces, sin más. Tienen los medios y el dinero suficiente como para hacer que alguien no vuelva a aparecer en el mapa. Borotoj debió enterarse de alguna forma de esa reunión, y si Leo no pudiera informar, entonces él se haría con el control de Moscú y cortaría los suministros de armas al resto de Mafias mientras la desinformación le otorgaba tiempo. Tenemos que encontrarle y matarle.
—No seas insensato, no podemos lanzarnos a la boca del lobo sin saber siquiera su paradero. —El Teniente estaba enfadado por la forma en la que Mario soltaba todo aquello sin siquiera pensar. Hasta yo era capaz de ver que todo se le estaba saliendo de las manos. La situación le estaba desbordando. Lo que no llegaba a comprender era la razón por la que estaba ayudándole con tanta facilidad. Si Leo desaparecía era la forma perfecta de deshacerse de él sin ensuciarse las manos y atribuirse el mérito para ser ascendido. Pero no lo estaba haciendo. No sabía si era su orgullo u otra cosa lo que le estaba llevando a estar aquí, con ellos, probablemente los responsables de la muerte de su hermano.
¿Y Yo, por qué estaba ahí? Después de todo lo que había pasado entre nosotros...
—Haremos dos partidas de búsqueda —dijo el Teniente. —Coge a vuestros hombres y empezad a hacer llamadas, tú sabes cómo funciona esto. Dadnos información sobre las ubicaciones clave. Lina, Chester y yo nos uniremos a la búsqueda.
—No puedo hacer eso. No puedo darte ese tipo de información.
—Es la vida de tu hermano, tú decides —contestó con decisión Morgan. Había activado su chip de Teniente y me estaba perdiendo en la forma en la que dirigía, como si aquello fuera algo para lo que hubiera nacido. Mantenía la calma con decisión, ideaba el plan de búsqueda y tomaba las riendas de la situación pese a que nadie se lo hubiera ordenador. Era algo innato, supuse y algo en él me recordó a Leo provocándome una punzada de dolor.
—¡No puedo darle esa información a al puto enemigo ¿no lo entiendes?!
—Tenemos una tregua, no puedes ahora pensar en eso. Yo lo estoy poniendo todo a un lado, joder.
—El trato lo hizo mi hermano con vosotros no yo.
—Entonces ¿para qué nos has llamado?
Estábamos en un callejón sin salida. Sabía lo que debía de hacer. Di un paso adelante, separándome de Morgan y entrando en el campo de proximidad de Mario. Pese a su estado, se posicionaba en la estancia de aquel salón que ocupaba, haciendo notar su presencia, provocando una percepción de él arrogante y decidida. Aparté a un lado la idea de que Mario imponía, y mucho, para darle salida a esta situación.
—Por favor. Déjanos ayudar, vas a hacer que todo se complique más. Déjame ayudar Mario.
Él dudó por unos segundos, pero sabía que había ganado. Bajó su mirada hacia mi boca. Me puso nerviosa, sabía que Morgan estaba viendo todo aquello. Mario Relajó su postura entrecerrando los ojos para decir a continuación:
—Sólo si tú te unes a mi equipo de búsqueda.
—¡No! —Rugió Morgan. —Ella se queda conmigo.
—Te daré a Luke y Mara.
—He dicho que Lina se queda conmigo.
—Morgan —le susurré. —Todo estará bien.
Él me devolvió la mirada con algo que no supe identificar.
—¿Estás segura?. —En aquel momento no existía nadie más en aquella habitación. Morgan me dirigía una mirada que me envolvía creando un espacio personal que alejaba a todo aquel que estuviera a un radio de distancia próximo. —Dilo. Di que quieres salir de toda esta mierda y te sacaré antes de que te des cuenta soldado. Te enviaré en el primer avión que encuentre y te pondré en el lugar que tú elijas.
Volví hasta llegar a su lado, cogiéndole de la mano e ignorando lo que fuera que Mario estuviera refunfuñando detrás de nosotros.
—Elijo estar aquí.
Me devolvió el apretón. Su agarre se hizo más fuerte y cuando quise volver a soltarla me lo impidió arrastrándome hacia su cuerpo y dándome un abrazo sin importarle quien fuera que estuviera mirándonos. Acercó sus labios a mi oído para susurrarme en voz baja y evitar que nadie más lo escuchara:
—Recuerda la clase de tiro. Lleva tus cuchillos siempre contigo. No te arriesgues si no es necesario. Y pon en su sitio a todo el que intente restarte valor en la lucha. Hazlo por mi Lina.
Asentí dándole un suave apretón que él sabría interpretar. Cuando nos separamos Mario estaba mirándonos con cara de perros. Parecía que se había olvidado por unos segundos de todo lo que estaba pasando y de que su hermano se encontraba en paradero desconocido, o muer..., no quise pensarlo.
—¿Habéis terminado? —espetó.
—Ni de lejos, pero tendré todo el tiempo del mundo cuando acabemos con esta mierda y encontremos al idiota de tu hermano que se ha dejado atrapar —dijo el Teniente silenciándolo.
—Ya basta —les ordené, a los dos. —Empecemos cuanto antes. Teniente, le mantendré informado.
—Muy bien soldado —dijo guiñandome un ojo que me provocó un vuelco al corazón.
Morgan salió del apartamento dejándome a solas con Mario en el salón de aquella gran mansión de dimensiones inabarcables.
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Hola! Espero que estéis bien :)
¿Qué pensáis de la forma en la que está reaccionando Lina? ¿Y el Teniente?
Os dejo una escena a continuación del capítulo. Como siempre agradezco el voto en la estrellita y si sois nuevos que me lo dejéis por comentarios! me encantaría conocer vuestra opinión.
Besos!!!
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