Y una vez más, Penélope despertó en una cama desconocida; bueno, no tan desconocida, era la tercera vez que ocupaba esa habitación y misma clínica. Espabiló Y miró a su alrededor, no estaba Axel, ni nadie.
Suspiró y recostó la cabeza en la almohada. Le dolía el abdomen, era un dolor incómodo, aparte sentía calambres. Se tocó la frente. «Quizá tengo fiebre, con razón me siento mal».
Entró la doctora, la conocía,más no recordaba su nombre. Detrás de ella entró él, su ángel, bello, radiantey sonriente. ¡Qué felicidad!
—¡Buenos días, señorita Mármol!—exclamó la doctora—. ¿Cómo se siente?
—Bien... Bien mal. ¿Qué me pasó?
—Pues, ¿qué cree? No guardó usted el tiempo de reposo que le indiqué y estas son las consecuencias. Los malestares que siente son normales, dentro de todo. Nada grave. Con descanso, ibuprofeno y vitaminas, se recuperará pronto.
—No me la regañe, es un poco necia, pero es buena chica. Ahora sí va a cumplir, yo me encargaré de eso—manifestó Axel.
Penélope se enterneció al oírlo.
—¡Hola, mi Penélope Yoyo! —le saludó desde la puerta.
Una enfermera se hizo presente y junto a la doctora auscultaron a Penny. «¡Quítense del medio! ¡Atravesadas! ¡No dejan que mi ángel venga a darme un beso!»
Contrario a los deseos dePenélope, las mujeres continuaron con su labor. Luego de un corto periodo de tiempo, que le pareció exagerado, por fin culminaron.
—Señorita Mármol, como no guardó el debido reposo, lo voy a extender dos semanas más.
—¿Qué? ¡Doctora, eso es demasiado tiempo! Mi ángel, digo, el señor Rousel me necesita en la empresa.
—Se va a tener que aguantar. No sé cómo explicárselo para que usted entienda. Estuvo involucrada en un grave accidente de tránsito, le golpearon, tuvo una pérdida y también participó en un conato de violencia, con muerte incluida, donde no resultó herida, pero sí recibió una impresión muy fuerte. O sea, no es un resfrío ni una uña encarnada. Tiene que ser consciente que no está al cien por ciento de sus condiciones físicas ni mentales.
—Yo... Yo... Yo...
—No haga esfuerzos desmedidos y no levante peso. Utilice toallas sanitarias para absorber el sangrado. Cámbielas cada cuatro horas, para evitar una posible infección. Nada de coito vaginal durante dos semanas; nada de piscina, playa, ni bañeras o jacuzzis.
Penélope se alarmó, le hizo señas para que se acercara. Quería preguntarle algo al oído. «¿Dos semanas? ¿Nopuede ser menos?» Susurró.
La doctora se reincorporó, miró al joven y a la chica. Se echó a reír.
—¡Señor Rousel!
El hombre se avivó, con una expresión interrogativa en su rostro.
—Nada de sexo por dos semanas.¿Estamos de acuerdo?
—¿Nada de nada? —preguntó a su vez Axel.
—Vaginal, no. Si están muy apurados hay otros métodos que pueden aplicar. Si no le da calambres en las manos o dolor de muelas, podrán resolver sus ansias.
Penélope se sonrojó. «¡Qué vergüenza! ¿No puede expresarse de una manera menos coloquial? ¿Dónde quedó el profesionalismo?»
—¿Y la media vuelta?
La doctora se sonrojó a su vez. Sonrió de nuevo.
—Si usted promete ser delicado y la paciente está de acuerdo, no hay problema. Por cierto, eso me recuerda. Vamos a remover el collarín cervical rígido y lo vamos a sustituir por uno blando.
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Axel AlexA
Romance¿Cuál es la escala de la felicidad? Penélope ha cambiado, casi no reconoce la hermosa mujer en que se convirtió; sin embargo, no ha dejado de ser una tímida adolescente que cree que el amor no se hizo para ella. Un golpe de suerte le hace conocer al...
