La habitación era grande y muy iluminada, había al menos cinco mesas ocupadas pero todos parecían concentrados en sus propias conversaciones que dudo que nos prestaran atención.
Ver a mi amiga con esa sonrisa era dulce. Podía verla más feliz, incluso se veía más joven.
-Odette, me da tanto gusto verte - sus manos apretaban las mías - te he extrañado tanto, a todas. ¿Cómo has estado? ¿Cómo está Will? Supe que Sasha se fue a Tennessee para hablar con sus padres. ¿Cómo esta? ¿Has hablado con ella?
Me senti un poco abrumada por tantas preguntas pero entendía que Pieck quisiera saber todo lo que pasaba, después de casi seis meses de estar encerrada en rehabilitación era natural que quisiera el más mínimo detalle de todo.
-Si, hable con ella ayer. Esta bien, por ahora se queda en un hotel, creo que no le fue tan bien. - baje la mirada - al menos con su madre. Su padre estaba feliz por verla pero su madre seguía recriminando de que sí no se hubiera escapado nada le habría pasado.
- Pero que idiota - escupió mi amiga - Si escapo fue porque apenas si podían mantener a cinco niños. Y todavía se atreve a reclamarle.
- Lo sé - también estaba molesta, sobre todo después de escuchar el tono tan triste en la voz de Sasha. - Me molesta que este tan lejos, le dije que regresara pero, ella quiere estar cerca de sus padres y hermanos un tiempo. Así que solo nos queda apoyarla.
- Los padres, a veces son tan... tan...
-¿Cómo te va con el tuyo?
- Por desgracia bien, muy bien a decir verdad.
-¿Y porqué es una desgracia?
- Porque no me ha reclamado nada. Y no sé, al menos en mi caso creo que al menos tendría que haberme gritado un poco. Decirme que estaba decepcionado o qué sé yo.
- Tu papá te ama mucho Pieck. ¿Qué hay de malo con eso?
- No es eso - me miro incomoda - ¿Qué tal te va con tus padres? Mikasa dijo que te han hablado.
- Eso es un golpe bajo - sabía que esa era su forma de dejar de lado el tema con su padre - Creo que bien - me desparrame en la silla - bueno, con Will son amables. Suelen hablar más con él que conmigo. Y bueno, él esta emocionado por tener mas abuelos. Nanaba ha tratado de convencerme de regresar a Canadá pero es lo último que quiero. Además las cosas han mejorado, el trabajo en el consultorio no es tan malo, solo recibo a los pacientes y confirmo las citas y llevo la agenda - sonreí - la esposa de Historia fue muy amable al ofrecerme un trabajo.
Recordé la tarde en que fuimos a comer y la conocí. Ymir era una mujer con mucha personalidad, resaltaba apenas llegaba a un lugar. Era curioso ver como Historia y ella se complementan. Al inicio cuando me ofreció el empleo me negué, el sentimiento de que lo hacía por lastima me invadió durante días pero Reiner y Mikasa insistieron en que era una buena oportunidad y no había nada de malo en aceptar la ayuda de las personas.
-Me deja llevar a Will en las tardes y tengo seguro dental gratis - había ventajas en trabajar para una dentista - además puedo llevar a Will a la escuela.
- Me da tanto gusto Odette - las manos de Pieck tomaron las mías en un cálido gesto - me alegra saber que te esta yendo tan bien. Te lo mereces cariño, todas las cosas buenas.
Solo asentí con una sonrisa.
Aun era extraño hablar en voz alta sobre las cosas buenas, prefería aceptar de a poco cada día, según la terapeuta del estado era mas fácil "subir un escalón cada día."
-¿Te han dicho algo de tu alta? - pregunte.
- Según los doctores de aquí en un mes o dos - bufo - las crisis de abstinencia han desaparecido casi por completo pero quieren asegurarse de que no tenga recaídas. - la pelinegra se hizo mas pequeña sobre la silla. Era la primera vez que la veía tan avergonzada. - No quiero volver a eso Odette, ni volver a... ¡Dios! Esos hombres, antes ni siquiera los recordaba y ahora, por las noches siento sus manos sobre mi, su aliento horrible y todo lo que hice. Creo que por eso los médicos no quieren dejarme ir todavía, son un buen consuelo las putas drogas...
Vi sus ojos amenazar con soltar una cascada de ellos. Solo pude dejar mi silla para abrazarla fuerte. Quise decirle que todo estaba bien, que esas pesadillas se irían pero sabía que no era fácil.
-Cuando salgas puedes quedarte con nosotras. Aun usamos la casa de seguridad pero Reiner dice que la podemos usar el tiempo que sea necesario - sonreí - quizá pronto podremos rentar un apartamento. Podremos estar juntas. Juntas estaremos bien.
- Al menos hasta que te vayas con tu policía - murmuro.
Era verdad que en estos meses mi relación con Reiner había tomado mas formalidad pero aun no estaba lista para irme a vivir con él pronto.
-Apenas estamos saliendo, no planeo casarme ni vivir con él.
- Se ve que es un buen chico. Por fin la vida te da el hombre que mereces.
Lo sabía, era un hombre excelente. Amable, cálido, todo un caballero. Él me había demostrado que los buenos hombres si existían. Que no siempre aparecen como un príncipe en su reluciente armadura, ni tampoco escapaban una enorme torre para salvarte de un dragón.
En mi caso si me había salvado pero también me había ayudado a salvarme a mi misma. Todo este tiempo me impulsaba a confiar en mi misma. A ser mas segura, mas fuerte y ni hablar de lo mucho que apreciaba a Will. Cada noche hablaba con él, sin importar si tenía mucho trabajo, siempre encontraba el tiempo para Will y para mi.
-Si... es excelente.
Mire el pequeño reloj sobre la pared, el tiempo de visita pronto terminaría así que era hora de la despedida. Me dolía un poco ver a Pieck con esa bata y saber que todavía no podría salir, pero era lo mejor para ella.
-Debo irme - deje un beso en su cabeza - pero vendremos pronto. Por cierto ten, casi lo olvido. Will lo hizo para ti. - saque de mi bolso una hoja con el dibujo que mi hijo había hecho para ella. Era un retrato de Pieck y él bajo un día soleado.
- Es hermoso - su sonrisa ilumino su rostro - dile que pronto lo veré.
Nos despedimos con un último abrazo, en el que esperaba darle todo mi ánimo posible para que soportara el tiempo que le quedara dentro del centro de rehabilitación.
-Te estaremos esperando Pieck.
Después de salir de aquel lugar, con todos sus protocolos, me sentí tranquila y más alegre. Por primera vez podía sentir que me gustaba la vida que tenía.
La gente siempre dice ver la luz al final del túnel y por fin sentía que esa luz era real.
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Odette | Reiner Braun
Fiksi Penggemar"Llevas el nombre de una princesa" Evelyn Harrison creyó que llamar a su única hija como el personaje principal de una obra de ballet era buena idea, quiza pensó que al hacerlo, su hija creceria llena de encanto y belleza, tal como narra la historia...
