EL CISNE

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Cuando abrí los ojos maldije de inmediato. Odiaba despertar un sábado tan temprano.

Estire la mano para apagar la alarma del teléfono que sonaba igual que una alarma contra incendios. Vi la ventana y se podía notar los primeros rayos del sol asomarse. Quería dormir, necesitaba dormir pero pronto recordé la razón de haber puesto la alarma a las 6:30. El campamento.

Reiner habia estado ocupado las últimas tres semanas. Trabajaba en un caso nuevo pues a diferencia de sus compañeros que seguían investigando a los socios de Erwin, él prefirió dejarlo y pedir que lo asignarán a otro. Según me dijo, no quería seguir pasando la mayor parte del día hablando de él y de sus negocios y por supuesto que lo entendía.

Reiner era un hombre muy dedicado, se enfocaba en su trabajo pero también encontraba la forma de cada noche marcarme y platicar conmigo y con Will. Se habia vuelto una especie de ritual entre los tres. También,  cada que podía pasaba por Will a la escuela o lo dejaba, lo cual admito era una gran ayuda.

Así que cuando me sugirió la idea ir a acampar a las afueras de la ciudad no pude negarme aunque no fuese una de mis actividades favoritas, tanto Will como Reiner se veían emocionados.

-Creo que el fin del mundo esta cerca – escuche la voz de la pelinegra – si despertaste.

- Si y no es por voluntad propia. – refunfuñe.

- Te dije que prepararas todo ayer – saco un batido del refri – así ahorras tiempo

- Lo hice pero aun faltas algunas cosas, creo que solo es la comida.

Me tumbe sobre la silla del pequeño comedor. Tenía sueño y mucho.

-¿Porqué tenemos que ir tan temprano?

- No puedo creer que seas tan llorona, Will ya esta despierto y no sé esta quejando.

- ¿Ya despertó?

- Escuche ruidos en la habitación, supongo que si.

- Will – llame en voz alta.

- ¿Ya es hora de irnos? – fue lo primero que gritoneo.

- No cariño, aun es temprano. Duerme otro rato.

Mikasa soltó una pequeña risa al ver mi rostro.

-Te lo dije – la vi moverse por la sala y cocina con el espíritu de su rutina. - ¿A qué hora se irán?

- No lo sé, antes de las 8 creo. Reiner dijo que no quería atorarse en el trafico. Como si alguien quisiera despertarse tan temprano un sábado.

- Te sorprenderías. Quizá no los alcance entonces. – se acercó a dejarme un beso sobre la cabeza – nos vemos el domingo en la noche.

- ¿Ya te vas? – una sensación se metió en mi pecho, un extraño miedo de que se fuera.

- Iré al gimnasio, regresare a darme un baño y después al trabajo pero si quieren irse temprano seguro ya no los veré. – la vi tomar sus cosas – saluda a Reiner por mi – asentí – adiós Will, nos vemos mañana.

La respuesta tardo en llegar pero al final la pequeña voz de mi hijo despidiéndose me hizo saber que había ignorado mi sugerencia de volver a dormir.

Comencé a preparar lo que faltaba, hasta que el sonido de un mensaje sonando en mi teléfono me distrajo.

Hola Odette, debo pasar a la oficina antes de llegar por ustedes.
Será rápido linda.”

Inevitablemente sonreí al leer la palabra “linda”, era cálida y amable. Me gustaba cuando Reiner me llamaba de esa forma a pesar de mi resistencia por otro apodo impuesto por un hombre.

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⏰ Última actualización: Nov 21, 2025 ⏰

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Odette | Reiner BraunHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora