El suave murmullo del agua corriendo llenaba el pequeño baño. Minato estaba sentado en el borde de la bañera, la tibia humedad acariciando su rostro. Sus ojos azules, normalmente brillantes y llenos de vida, estaban ahora velados por una suave tristeza.
Kushina, arrodillada frente a él, sostenía delicadamente su pie entre sus manos.
- ¿Duele mucho, mi omega? -preguntó Kushina, su voz grave y melodiosa, teñida de preocupación.
Minato negó con la cabeza, aunque una pequeña mueca de dolor se dibujó en sus labios.
-Un poco. Me resbalé en la cocina esta mañana. Fui un tonto por no tener más cuidado.
Kushina suspiró, examinando el tobillo ligeramente hinchado y amoratado. Sus dedos fuertes y ágiles palpaban con suavidad, buscando cualquier signo de fractura. Su aroma alfa, habitualmente reconfortante y seguro, se intensificó ligeramente con su inquietud.
- Deberías haber llamado enseguida,- regañó suavemente Kushina, levantando la mirada hacia los ojos de Minato. - No tienes por qué soportar el dolor solo.
Minato bajó la mirada, sintiéndose un poco avergonzado.
- No quería molestarte. Sabía que tenías una reunión importante con los de tu clan.
Kushina tomó ambas manos de Minato entre las suyas, apretándolas con firmeza.
- Minato, tú nunca eres una molestia. Tu bienestar es lo más importante para mí. Siempre.
El corazón de Minato se calentó ante sus palabras. A pesar de su naturaleza independiente y a veces obstinada como alfa, Kushina siempre lo hacía sentir seguro y amado. Su fuerza no solo residía en su poder físico, sino también en su profunda empatía y su inquebrantable devoción hacia él.
- Lo siento,- murmuró Minato, sintiendo un ligero rubor en sus mejillas.
Kushina sonrió, una de esas sonrisas amplias y genuinas que siempre lograban iluminar su rostro.
- No tienes nada que sentir. Ahora, déjame terminar de revisar esto. Creo que solo es un esguince, pero iremos con Tsunade mañana para asegurarnos.
Con cuidado, Kushina terminó de examinar el tobillo de Minato. Luego, tomó una toalla suave y lo secó con delicadeza. Buscó un ungüento curativo en un estante cercano y comenzó a aplicarlo con movimientos lentos y circulares. El aroma herbal y refrescante del ungüento se mezcló con el de Kushina, creando una atmósfera tranquilizadora.
Mientras Kushina lo cuidaba, Minato observaba cada uno de sus movimientos. La forma en que sus cejas se fruncían ligeramente con concentración, la suavidad de su toque, la calidez que emanaba de ella. En esos momentos de vulnerabilidad, la presencia de Kushina era su ancla, su refugio seguro.
Una vez que terminó de aplicar el ungüento, Kushina envolvió el tobillo de Minato con un vendaje firme pero no apretado. Luego, lo miró a los ojos con una ternura que siempre lo derretía.
- ¿Te sientes un poco mejor?
Minato asintió, una pequeña sonrisa asomando en sus labios.
- Mucho. Gracias, Kushina.
Kushina se inclinó y besó suavemente su frente.
- Siempre te cuidaré, mi hermoso omega. Siempre.
Lo ayudó a levantarse con cuidado y lo guio lentamente fuera del baño. Minato se apoyó en ella, sintiendo la solidez de su cuerpo junto al suyo.
En ese simple acto de cuidado, en la preocupación silenciosa y el amor incondicional, residía la verdadera fuerza de su vínculo, un lazo que trascendía las etiquetas de alfa y omega, y que los unía de una manera profunda e inquebrantable.
La calidez de Kushina era el mejor remedio, y en sus brazos, Minato sabía que siempre estaría a salvo.
●●●●
Este capítulo tome la Inspiración (solo la caida) de este miércoles que por estar corriendo, ya que iba tardes a clases de la universidad me termine cayendo,en la calle enfrente de varía gente,¡que vergüenza! Incluso el pantalón que tenía puesto casi se daña por mi caída.
ESTÁS LEYENDO
Omegacember
De Todo• Son pequeños One-Shots de esta hermosa pareja. • 31 un días,31 One-Shots que van a ver. • Minakushi y/o Kushimina - Minato será omega y Kushina una Alfa .
