El primer rayo de sol se filtraba tímidamente entre las cortinas del apartamento, tiñendo de dorado el rostro dormido de Minato. Su respiración era suave y acompasada, su aroma a azahar y vainilla llenando la habitación con una dulzura reconfortante. A su lado, Kushina dormía profundamente, uno de sus brazos rodeando protectoramente la cintura de su omega. Su propio aroma, terroso y fuerte como la madera de roble, se mezclaba con el de Minato, creando una fragancia única y familiar.
Minato fue el primero en despertar por completo. Sus ojos azules parpadearon lentamente mientras se acostumbraba a la luz. Sintió el calor del cuerpo de Kushina junto al suyo, una presencia constante que siempre lo llenaba de una profunda sensación de seguridad. Con cuidado de no perturbar su sueño, se deslizó fuera de la cama. La madera fría bajo sus pies lo despertó por completo mientras se dirigía a la cocina.
La rutina matutina era un ritual silencioso que ambos habían perfeccionado con el tiempo. Minato prepararía el desayuno, un acto de amor silencioso, mientras Kushina disfrutaba de unos minutos extra de descanso.
Hoy, decidió preparar un tamagoyaki esponjoso y un poco de sopa miso caliente, sabiendo que eran los favoritos de su alfa. El suave chisporroteo de los huevos en la sartén y el aroma salado del dashi pronto llenaron el pequeño apartamento.
Mientras colocaba los cuencos y los palillos sobre la mesa, sintió unos brazos fuertes rodear su cintura por la espalda. El mentón de Kushina se apoyó suavemente en su hombro, su aliento cálido rozándole el cuello.
- Buenos días, mi dulce aroma,- murmuró Kushina, su voz aún áspera por el sueño. Inhaló profundamente el aroma de Minato, un suspiro de satisfacción escapando de sus labios.
Minato se giró en sus brazos, ofreciéndole una sonrisa radiante.
-Buenos días, mi alfa. ¿Descansaste bien?
Kushina asintió, sus ojos amatista brillando con una ternura inconfundible.
- Como un tronco, gracias a tenerte a mi lado.- Le dio un suave beso en la mejilla antes de separarse para sentarse a la mesa.
El desayuno transcurrió en una atmósfera tranquila y afectuosa. Compartieron pequeñas conversaciones, planes para el día y alguna que otra broma suave.
Kushina observaba a Minato con una admiración silenciosa, apreciando la delicadeza de sus movimientos y la calidez que emanaba de él. Para ella, cada mañana a su lado era un recordatorio de la suerte que tenía de tenerlo como su omega.
Después de desayunar, Minato se encargó de lavar los platos, sus manos moviéndose con eficiencia y gracia. Kushina, mientras tanto, se preparaba para su exigente trabajo como jefa del escuadrón de jounin. Su uniforme, aunque funcional, resaltaba su figura fuerte y decidida. Antes de salir, siempre se detenía frente a Minato, tomándole el rostro entre sus manos.
- Cuídate mucho hoy, ¿sí?- le decía con una mirada intensa y protectora. - No te excedas con el entrenamiento y avísame si necesitas algo, cualquier cosa.
Minato siempre respondía con una sonrisa tranquilizadora, aunque en sus ojos siempre había un brillo de preocupación por la seguridad de su alfa.
- Tú también ten un día seguro, Kushina. Regresa pronto, ¿de acuerdo?
Un beso casto pero cargado de afecto sellaba su despedida matutina. Kushina salía por la puerta, dejando a Minato con la tranquila rutina de su día. Para algunos, podría parecer una existencia simple, pero para ellos estaba llena de significado.
Cada tarea, cada pequeño acto de cuidado, era una manifestación tangible del profundo amor y respeto que se tenían. Y mientras Minato comenzaba sus propias actividades, sabía que cada momento estaba impregnado del lazo inquebrantable que compartía con su alfa, la roca firme sobre la que construían su hogar y su vida juntos.
La rutina no era monotonía, sino el ritmo constante de su amor.
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Omegacember
De Todo• Son pequeños One-Shots de esta hermosa pareja. • 31 un días,31 One-Shots que van a ver. • Minakushi y/o Kushimina - Minato será omega y Kushina una Alfa .
