La tenue luz de las velas danzaba sobre las paredes del pequeño apartamento, proyectando sombras alargadas que parecían imitar la tensión que se palpaba en el aire. Afuera, la brisa nocturna susurraba a través de las rendijas de la ventana, un contraste silencioso con el torbellino de emociones que agitaba a Minato.
Estaba acurrucado en el futón, las sábanas de algodón arrugadas aferrándose a su piel sonrojada. El aroma dulce y embriagador de su celo lo envolvía como una segunda piel, intensificándose con cada punzada de calor que recorría su cuerpo. Sus manos temblaban ligeramente mientras intentaba controlar la respiración errática.
Era su primer celo desde que se habían mudado juntos, y la anticipación y el nerviosismo se entrelazaban en un nudo apretado en su pecho.
La puerta corrediza se abrió con un suave susurro, y la figura alta y familiar de Kushina apareció en el umbral. El aroma alfa de Kushina, usualmente reconfortante y terroso, ahora era más intenso, cargado de una urgencia primitiva que hizo que el corazón de Minato latiera aún más rápido. Sus ojos amatista brillaban con una intensidad suave pero innegable mientras lo observaba.
- Minato...- Su voz era un susurro ronco, cargado de una necesidad contenida. Se acercó lentamente, sus pasos suaves sobre el suelo de madera.
Minato levantó la mirada, sus propios ojos azules vidriosos por la necesidad.
- Kushina...- Su voz apenas era un hilo de sonido.
Kushina se arrodilló junto al futón, tomando suavemente una de las manos temblorosas de Minato entre las suyas. Sus dedos fuertes y cálidos transmitieron una sensación de seguridad que intentó calmar la agitación interna del omega.
- ¿Estás bien?- preguntó, su preocupación genuina palpable.
Minato asintió levemente, aunque su cuerpo lo contradijera con cada temblor.
-Solo... intenso.
Kushina deslizó su pulgar sobre el dorso de la mano de Minato, sus ojos fijos en los suyos. - Lo sé. Estoy aquí.
El silencio que siguió estuvo cargado de una tensión palpable, rota solo por las respiraciones agitadas de ambos. El aroma de Minato se intensificaba, una dulce súplica en el aire, y el instinto alfa de Kushina luchaba por no tomar el control por completo.
Lentamente, Kushina se inclinó, su rostro acercándose al de Minato. Su aliento cálido acarició su mejilla, enviando escalofríos por todo su cuerpo. Minato cerró los ojos, abandonándose a la sensación.
- Puedo... puedo ayudarte,- susurró Kushina, su voz áspera por la contención.
Minato asintió de nuevo, un pequeño gemido escapando de sus labios cuando los dedos de Kushina comenzaron a acariciar suavemente su cuello. El contacto encendió un fuego dentro de él, intensificando la necesidad que lo consumía.
Con movimientos lentos y deliberados, Kushina ayudó a Minato a quitarse la fina tela de su camisa. La piel pálida de su omega brillaba a la luz de las velas, y el aroma se intensificó aún más, volviendo los sentidos de Kushina casi locos.
Ella se inclinó y besó suavemente la marca en su hombro, el punto que la reclamaba como suya. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Minato ante el contacto, y arqueó ligeramente la espalda.
- Por favor, Kushina,- suplicó en un susurro.
Kushina levantó la mirada, sus ojos llenos de una mezcla de deseo y ternura.
- Siempre, mi pequeño omega.
El resto de la noche se desdibujó en una sinfonía de gemidos, suspiros y caricias.
La necesidad primigenia los consumió, guiando sus movimientos en una danza íntima y apasionada. Cuando el nudo se formó, fue un lazo físico que reflejaba el profundo vínculo que ya existía entre sus almas.
Era una promesa silenciosa, una conexión visceral que los unía de una manera nueva y profunda.
Al amanecer, la luz pálida se filtraba por la ventana, iluminando la escena de intimidad. Minato yacía acurrucado contra el pecho de Kushina, su respiración suave y uniforme.
El aroma de ambos se mezclaba en el aire, una dulce promesa de pertenencia. Kushina lo abrazaba con fuerza, su alfa satisfecho y protector.
El nudo se había deshecho, pero la conexión entre ellos permanecía, más fuerte y profunda que nunca.
En ese momento de tranquila intimidad, sabían que su vínculo omega y alfa era mucho más que un instinto; era amor verdadero, forjado en la necesidad y sellado en la entrega.
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Omegacember
Altele• Son pequeños One-Shots de esta hermosa pareja. • 31 un días,31 One-Shots que van a ver. • Minakushi y/o Kushimina - Minato será omega y Kushina una Alfa .
