Capítulo 26

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Hades King

Entré al edificio de empresariales con el porte que me caracteriza: seguro, serio, y con esa aura que hace que todos los presentes bajen un poco la voz al verme pasar. Tenía una reunión con el director para coordinar una conferencia que me habían pedido dar a los estudiantes, una oportunidad perfecta para mostrarles un poco del mundo real y, claro, para recordarle a todos quién manda aquí.

Mientras caminaba hacia el despacho, decidí pasar al baño para refrescarme un poco. No quería llegar con la corbata torcida ni el sudor de la mañana marcando el ritmo de mi jornada.

Abrí la puerta del baño y lo que vi me dejó congelado por un segundo. Leia estaba allí, y no sola. Estaba entre Asher y Adriel, con sus labios compartiendo besos cargados de una intensidad que no esperaba encontrar en un lugar así, y menos en un momento como este.

Por un instante me quedé paralizado, observando sin moverme. Era imposible no sentir la electricidad que fluía entre ellos. Pero cuando Leia levantó la vista y vio que estaba ahí, la sorpresa la paralizó. Se separó un poco, intentando recomponerse, mientras que Asher y Adriel se apartaban con una mirada de respeto, aunque claramente conscientes de lo que había en juego.

Me acerqué despacio, dejando que la tensión se espesara. Miré a Leia a los ojos, el rubor en sus mejillas era imposible de ocultar. La respiración se le aceleraba, y yo podía oler su perfume, una mezcla dulce y fresca que me atrapaba.

—¿Esto es lo que llaman "networking" en empresariales? —dije con una voz baja, cargada de una mezcla entre diversión y desafío.

Ella no dijo nada, sus ojos me retaban, y sin esperar más, fui yo quien cerró la distancia.

La tomé suavemente de la cintura y acerqué mis labios a los suyos. El beso fue lento, profundo, una explosión contenida de deseo y control. Pude sentir cómo su cuerpo respondía a mi tacto, cómo su aliento se mezclaba con el mío, y cómo el mundo afuera desaparecía.

Mis manos bajaron un poco por su espalda, sintiendo la piel suave debajo de la tela, mientras ella se aferraba ligeramente a mi pecho, casi sin fuerza, pero con intención.

Separé mis labios de los suyos apenas un instante para poder susurrarle al oído con voz ronca:

—Cuidado, Leia. En este lugar no solo se aprende teoría... también hay lecciones que pueden cambiarlo todo.

Ella me miró con una sonrisa pequeña, nerviosa pero desafiante, y por un momento supe que este beso era solo el comienzo de algo mucho más intenso.

Asher y Adriel nos miraban en silencio, aceptando la escena con una mezcla de sorpresa y complicidad. Nadie habló, pero el ambiente quedó cargado, como si el aire mismo estuviera a punto de estallar.

Me aparté con cuidado, dejando que Leia recobrara el aliento, pero sin soltarla.

—Espero que estés lista para las consecuencias —le dije, bajando la voz.

Ella asintió, y con esa simple acción,
sellamos un pacto que solo nosotros dos entendíamos.

Asher King

Ver a mi hermano besar a Leia es una de las cosas más emocionantes que he presenciado en la vida. Desde pequeños, supe que terminaríamos todos juntos con una mujer. Nunca se nos dio bien eso de ir por libre; siempre hemos sido los seis, cuidándonos, respaldándonos, unidos para proteger lo único que tenemos: el "amor de hermanos". Ni de nuestros padres ni de nadie, solo mis hermanos y yo.

Adriel cierra la puerta con pestillo al ver cómo Hades toma a Leia por los glúteos, levantándola y colocándola sobre el lavabo. Hades comienza a besarle el cuello con una intensidad que lo deja sin aliento. Ella cierra los ojos y gime bajito, pero rápidamente se tapa la boca, tratando de evitar que se escapen más ruidos.

Poco a poco se van separando, rojos, con los labios hinchados y  la respiración acelerada.

—Mi turno —dice Adriel con una sonrisa torcida, mientras se acerca, desabrochándose los botones de la camisa con deliberada lentitud.

Leia se ríe, un poco jadeante aún, con los labios rojos y la mirada encendida. Niega con la cabeza como si no pudiera creer lo que está ocurriendo, pero su sonrisa delata que no quiere detenerlo.

—Ven, entonces —le dice en un susurro, extendiendo una mano hacia él.

Adriel se le acerca sin dudar. Hades se hace a un lado, aún sin apartarse del todo, como si no quisiera perderse un solo segundo. Leia se apoya contra el espejo, aún sentada sobre el lavabo, mientras Adriel toma su lugar entre sus piernas, inclinándose para besarla con una mezcla de urgencia y ternura. Sus manos se posan en su cintura con firmeza, como si temiera que se desvaneciera.

Observo en silencio, apoyado contra la pared, con los brazos cruzados sobre el pecho. La escena frente a él lo mantiene inmóvil por un instante, como si estuviera grabando cada segundo en su mente. El leve temblor en los dedos de Leia, la forma en que Adriel la sostiene, el modo en que Hades permanece cerca, sin soltarla.

Entonces, se endereza y camina hacia ellos, sus pasos lentos pero firmes.

Leia lo mira, su expresión cambiando por un momento. Una mezcla de deseo y desafío asoma en sus ojos. Él le devuelve la mirada, más suave de lo que nadie esperaría de alguien como él.

—No me iba a quedar fuera de esto —murmuro, casi como una broma.

Mi mano se desliza por su brazo, subiendo lentamente hasta su cuello lleno de marcas de Hades, dejando descansar los dedos con ternura. Ella tiembla apenas, pero no se aparta. Todo lo contrario: inclina la cabeza hacia su caricia.

Adriel se aparta ligeramente, dejando que me acerque más. Leia sigue con los labios entreabiertos, el pecho subiendo y bajando rápido, como si intentara encontrar aire en medio de todo lo que le estamos dando.

Me coloco frente a ella, entre sus piernas, justo donde estaba Adriel segundos antes. La miro, y por un momento no hay sonido, solo el eco de nuestras respiraciones mezcladas.

—¿Estás bien? —le pregunto en voz baja, solo para ella.

Asiente. No necesita decir nada más. Sus ojos lo dicen todo: que nos quiere ahí, que nos quiere juntos. Como siempre ha sido.

Tomo su rostro con ambas manos y la beso, despacio, con la calma de quien sabe que no hay prisa, de quien lleva años guardando algo que por fin puede liberar. Sus labios se abren para mí como si me reconocieran. Como si supieran que yo también soy parte de esto. De ella.

Siento las manos de Adriel en su cintura, aún cerca, aún presente. Y detrás, Hades no se ha movido cogiéndola de la mano, observando todo.

Leia gime muy bajo contra mis labios, y me aferro a ella con más fuerza. Porque ahora somos tres. Pero muy pronto, seremos seis hombres y dos mujeres.

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⏰ Última actualización: May 22, 2025 ⏰

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