XX - Tal vez

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–¡BRUNO! ¡BRUNO! ¡HIJO! ... Deja de comer tanto te vas a empachar

Encontré a Bruno en su escondite, parecía que había recogido varios platillos de los que se hicieron para la fiesta de Toñito.

–¡Pa! ¿Que te paso? –El rostro de Bruno palideció

Cierto, tenía una gran grieta en el pecho, apenas pude reaccionar vine corriendo a ver a Bruno, Mirabel estaba tan asustada.

–No lo sé, la puerta de Toñito apareció, todo iba bien, todo iba bien... Luego...

Y ahí estaba de nuevo esa sensación de asfixia todo comenzaba a dar vueltas, era tan extraño.

–¿Que paso después? –El tono de Bruno era suave, sus ojos atentos en mi, podría jurar que hasta las ratas que andaban por ahí dejaron de roer para poner atención.

–Despues... Tomaron una foto...

Solo era eso, una simple foto de papel, ¿Cómo? ¿Como eso había acabado tan mal?

–Pero Mirabel no salió... –Ese hecho sabía a una verdad que no entendí. –Ella estaba triste, muy triste. Trate de reparar o al menos tapar el daño antes de venir... No quiero asustar a la familia.

Mirabel estaba asustada por las grietas, YO estaba asustado por las grietas. Además cada marca, cada cicatriz que tenía de alguna grieta pasada ardía, ardían recordándome que seguían ahí.

Bruno seguía ahí, solo mirandome, solo escuchando como yo lo escuchaba.

–No se que pasará mijo, no se que pasó. –O al menos temía decirlo.

–Lo arreglaremos pa... –Intento animarme, pero lo veía en sus ojos, el también lo dudaba.

Desde la pequeña habitación de Bruno pude escuchar a Julieta pasar a la cocina. Ella cocinaba con cuidado y cariño una arepa para Mirabel.

Pero Julieta no le creía, tal vez no debí esconder las grietas, tal vez debía ser mejor y evitar que aparecieran en primer lugar.

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Tal vez vuelva, tal vez no

El espiritu de CasitaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora