Capitulo 6

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-Él no... te cuidaría.

-¡Oh! -se sonrojó-. ¿Te refieres sexualmente?

-De cualquier manera.

-¿Ves? Eso es exactamente lo que yo necesito saber. ¿Y qué hay de Stu?

-¡Oh, Dios! Ese peor.

-¿Bucle?

-De ninguna manera.

-Ya sé quién. Jerry.

-¡Desde luego que no! Es un buitre. Probablemente te... Bueno, no importa. Jerry para nada.

-De acuerdo. Entonces haz una sugerencia.

Él la miró en el silencio interrumpido sólo por el sonido del agua y el eco de los cascos de los dos caballos, que se estaban inquietando cada vez más con el calor. Sintió sudor en la espalda, pero no, no creía que fuera sólo del calor.

-No se me ocurre nadie.

La verdad era que no quería pensar en nadie.

-Quizá necesites más tiempo. Te he pillado por sorpresa.

-Desde luego.

-Te diré una cosa. Vamos la posponer la discusión. Quizá podamos quedar para cenar esta noche.

-Es la noche de póquer.

-Tienes razón. Yo tampoco puedo. Juego al pinocle en casa de Joan. Bueno, mañana por la noche.

Martijn decidió que el retraso era lo mejor que podía esperar. No podía imaginar cómo saldría de aquel embrollo en treinta y seis horas, pero quizá ocurriera un milagro.

-Te veré en el café Nugget.

-Bien. ¿A la seis?

-Me parece bien -alzó la vista hacia el sol-. Es tarde. Será mejor que volvamos. Tengo un montón de cosas que hacer hoy.

-Sí, yo también.

-¿Cómo qué?

-Investigar. He comprado algunos libros en Phoenix.

Martin tenía la sensación de que no debía preguntarlo, pero lo hizo de todas formas.

-¿De qué?

-De técnicas sexuales. Cuando llegue el momento, quiero saber lo más posible.

Martijn se sintió como si alguien le hubiera dado un puñetazo en la boca del estómago.

-¿Es ese tu proyecto de verano?

-Pues la verdad es que sí.

Martijn gimió para sus adentros. Aquello era peor de lo que había imaginado. Cuando _____ se lanzaba a uno de sus proyectos de verano, no la detenía ni un camión cargado de dinamita. Y si la conocía bien, dejaría de ser virgen antes de terminar el verano.

_____ reconoció la suerte que tenía de que le cayeran bien todas las mujeres que sus hermanos habían escogido como esposas y que el sentimiento fuera mutuo. Cuando los chicos se reunían para su partida de póquer los miércoles por la noche, sus mujeres buscaban canguros y se reunían en casa de una de ellas para jugar al pinocle. _____ siempre estaba invitada.

Esa noche se reunían en casa de Joan y Rhino. Rhino era el hermano mayor de _____ y el líder de sus cinco hermanos. Había sido el primero en casarse, en comprar una casa y en tener niños.

Desde el momento en que su, sobrina, Sara, había llegado al mundo, _____ había decidido que ser tía era lo mejor del mundo, aunque estaba un poco cansada de ser una tía soltera. Llegó pronto a casa de Joan para poder ver a Sara, que tenía ahora ocho años y a Joe, de seis años, antes de que los acostaran.

Después de dar a cada niño el juego que les había comprado en Phoenix, siguió a la pelirroja de su cuñada a la cocina a ayudar a preparar las bebidas y canapés para la partida.

-Gracias por los juegos. La verdad es que van a echarte de menos cuando te vayas a Nueva York.

-Yo también a ellos.

Placer & Obsesión || Martin Garrix -Terminada-Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora