Se quedaron pegados unos minutos con la cara de _____ sobre el hombro de Martijn. Él le frotaba la espalda con suavidad sin saber qué decir. Deseaba que las primeras palabras salieran de ella, escuchar que ya no iría a Nueva York.
- ¡Eh, gran Martijn! ¿Dónde te has metido, compañero? -les llegó la inconfundible voz de Rhino desde el salón.
_____ saltó del regazo de Martijn y corrió hasta la puerta para pegarse a ella con los ojos muy abiertos.
- ¡Oh, Dios!
Martijn la miró. Se había olvidado por completo de que había quedado con Rhino y Flammer en el Ore Cart.
- ¡Eh, Martijn! -gritó Rhino de nuevo esta vez ya desde el pasillo-. ¿Qué es lo que pasa?
Martijn se puso en acción levantándose de la silla.
- Bueno... Salgo en un minuto.
- Cierra -le murmuró a _____.
- ¿Por qué no puedes salir ahora?
La voz de Rhino sonó sospechosa. Cuando oyó el pestillo, Martijn se dirigió al cuarto de baño.
- Sólo dame un minuto, ¿de acuerdo?
- ¿Qué pasa? -la voz de Rhino sonaba ya enfadada-. ¿Está _____ contigo?
- Sí, estoy aquí, Rhino. Ve al salón. Enseguida iremos.
Martijn terminó con rapidez en el cuarto de baño.
- ¡Dios, lo siento, _____!
- No es culpa tuya.
_____ ya se había quitado el sujetador de brocado y se había puesto uno simple.
- Sí es culpa mía. Me encontré con ellos cuando venía para acá y quedé en jugar una partida de dardos.
Ella se dio la vuelta mientras se abrochaba el cierre delantero.
- ¿Y por qué? No pensabas quedarte, ¿verdad?
- No.
_____ se puso pálida.
- Ibas a romper, ¿verdad?
- Bueno, sí iba a hacerlo, pero...
- No hace falta que me expliques más -le tembló la voz y se apartó de él.
- ¡_____, maldita sea. Yo...!
- ¡Vete! ¡Lo digo en serio, Martijn!
Martijn sintió un nudo en la boca del estómago.
- ¿Qué quieres que les diga?
- Podrías empezar por la verdad. Ya no podemos inventarnos una historia a estas alturas. Nos han pillado, Martijn. No hay forma de que podamos salir de esto.
- ¡Si la hay, maldita sea! Podríamos decir que estamos enamorados.
_____ se puso una camiseta.
- Gracias por la idea, pero preferiría que no lo hicieras.
O sea que le acaba de decir que lo amaba pero no quería que nadie más lo supiera. Y por la forma en que estaba actuando, estaba seguro de que se iría.
Sin decir una palabra más, Martijn salió de la habitación para enfrentarse con sus inquisidores.
Había estado a punto de romper con ella. _____ contuvo las lágrimas mientras se vestía. Sí, podía amarla, como había dicho en un momento de pasión. Probablemente, se lo habría dicho a otras muchas mujeres mientras le daban placer sexual, pero sin deseos de casarse con ninguna de ellas. Ella era sólo otra de sus conquistas.
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