Capítulo 20 - Elena

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Jessica había recordado todo lo que sintió por Logan hace años, y no le gustó para nada. La chica salió de la cocina antes de que pasara otra cosa y se dirigió a su habitación. Cuando entró vio a Charlie dormido en la cama con un libro sobre el pecho, había más libros y hojas con apuntes alrededor de él, así como plumas, lápices y rotuladores de diferentes colores. Jessica sonrió de medio lado y recogió todo el material de estudio y lo puso sobre la mesita de noche. Su prometido se removió un poco y ella se acostó a su lado, viéndolo dormir. Verlo en esos momentos hizo que todas sus dudas se despejaran, lo amaba con toda su alma y cuerpo, era a él a quien quería. Amaba a Charlie.
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Estaba desayunando con Charlie y Logan, como siempre con el mismo silencio incómodo. Cuando Logan terminó se paró y  comenzó a lavar su plato y el sartén con que Charlie había hecho el desayuno.

-Tengo cita hoy con el organizador de la boda- le dijo Jessica a su prometido.- Van a ir nuestras madres y Rebecca también, deberías ir con nosotras.
-Claro, ¿a qué hora?
-A las cuatro, termino mi guardia en el hospital a las 3.
-Puedo pasar por mi madre, la tuya y Rebecca antes de pasar por ti al hospital.
-Perfecto- Jessica sonrió y le dio un corto beso en los labios.

Con todo lo que estaba sucediendo organizar su boda era lo que le daba un rayo de luz. Cuando era adolescente no entendía muy bien las películas románticas, y por ende no le gustaban; no entendía porque no conocía el sentimiento tan fuerte que interpretaban los actores. Pero ahora que lo sentía por ella misma, se sentía en una de esas películas. Una película en la que Charlie era su Chris Evans y ella era la Alice Eve de Charlie.

Cuando terminaron de desayunar Charlie la llevó al hospital, con guardaespaldas detrás. Y se dedicó toda la mañana a atender el área de emergencias.
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-Doctora Brewster, hay una paciente que la busca. Cuarto 114.
-Gracias Nora- contestó la chica y le sonrió a la enfermera.

Se dirigió al cuarto y cuando abrió la puerta no le gustó lo que vio. Elena estaba en la cama con la bata de paciente puesta.

-¿Qué hace aquí?- preguntó Jessica frunciendo el ceño.
-Me internaron, por lo del sonido que escuchaste la otra vez.
-¿Por qué me mandó hablar?
-Quiero que tú me atiendas, confío en ti.
-¿En serio?- la chica levantó una ceja y se relajó un poco.
-Sí. A parte me niego rotundamente a que me toqué otra persona que se que tiene menos clase, como esos niños de grados y conocimientos inferiores.- dijo lanzándole una mirada de odio a la chica que estaba recargada en la pared.- Y no puedes negarte porque lo está pidiendo el paciente personalmente.

Toda pizca de compasión que Jessica haya sentido se esfumó al instante con ese comentario y levantó la guardia nuevamente.

-¿Quiere que la atienda yo? La atenderé yo. Pero será bajo mis condiciones y va a seguir mis instrucciones al pie de la letra.- dijo con rabia contenida y la estudiante le dio la historia clínica y los resultados de su electrocardiograma. Observó el electrocardiograma detenidamente y dio su veredicto:- Su válvula mitral tiene un fallo.
-¿Qué significa eso?
-Mire, el corazón tiene válvulas por las que pasa la sangre cuando es bombeada. Una de esas válvulas en su corazón está fallando, es una regurgitación por la válvula que no cierra bien; algo así como una filtración de sangre. Eso ocasiona los soplidos en su pecho y el dolor.
-¿Qué lo causa?
-En su historial médico no hay ninguna causa por la que haya tenido que ir a un hospital, lo más probable es que sea gracias a una hinchazón en la cámara inferior izquierda de su corazón.
-¿Y qué vas a hacer para curarme?- la mujer entrelazó los brazos sobre el pecho y levantó la barbilla.- Merezco un trato especial, por lo que espero tu mejor esfuerzo.
-Usted no merece nada.- contestó Jessica tajante.- Si usted hubiera venido cuando los síntomas comenzaron,- la señaló con las carpeta que contenía la historia clínica.- sería posible tratarla con medicamentos. Pero esperó meses y ahora los síntomas se agudizaron y su corazón está dilatado, o sea más grande de lo normal. Va a necesitar cirugía porque su válvula ya no sirve y debe ser remplazada.
-¿Qué pasa si me niego a la cirugía?
-No hay otra opción. Si se niega a la cirugía, niega el tratamiento, y la válvula va a terminar por echar a perder el resto de su corazón; y ahora no será un reemplazo de válvula, sino de corazón.
-¿La válvula que me pondrían sería de alguien más?
-Existen dos opciones, podría ser una prótesis mecánica o...
-Me niego rotundamente a tener metal dentro de mi cuerpo- la interrumpió Elena.
-O de tejido vivo, puede ser animal o humano.
-Humano, definitivamente.
-Debo recordarle que no tiene mucho tiempo, y encontrar una válvula mitral de tejido humano que sea compatible con usted va a ser difícil.
-Haz lo que puedas- dijo con brusquedad.- Pero no voy a tener la parte de un animal dentro de mí.
-Bien- Jessica cerró la carpeta con el historial clínico de un sopetón. Odiaba a esa mujer.- Si tiene alguna duda o molestia llame exclusivamente a la doctora Stan. No me interesa cuánto dolor sienta o cuántas dudas tenga revoloteando en su mente, no me llame a menos que esté muriendo.- terminó y salió del cuarto dando un portazo más o menos fuerte.
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Eran las 3:05 y estaba informándole a una familia el tratamiento para la recuperación de un paciente, el pobre hombre intentaba arreglar la chimenea y le quemó todo el brazo. Se dio media vuelta cuando terminó y vio a su mamá y a Rebecca esperándola.

-¿Lista?- preguntó su madre.
-Sí, solo déjame llenar una...-no terminó porque el aparatejo que le avisaba en caso de emergencia comenzó a sonar. Cuando lo descolgó de la cinturilla del pantalón vio la pantalla, la emergencia era de Elena. Le había dicho a esa mujer que no la llamara a menos que fuera algo grave.

-¡Doctora Brewster! ¡La necesitamos!-
la llamó la estudiante que dejo cuidando a Elena. Salió del cuarto corriendo de la mujer corriendo.- Le está dando un infarto.
-¿Esa es Elena Vázquez?- preguntó su mamá viendo a través de la puerta abierta.
-Sí- contestó Jessica sin dejar de ver la emergencia y salió corriendo hacia la camilla. Checó los signos vitales y el pulso era ridículamente débil.- ¡Traigan un carro desfibrilador!*- gritó a una enfermera y segundos después esta llegó empujando el carrito a toda velocidad.- Carguen a 200... Despejen.- el corazón seguía igual.- 300... Despejen.- aún nada- 350... Despejen.- Elene seguía sin pulso.- Carguen a 400- dijo volviendo a colocar las paletas en el pecho de la mujer.
-Doctora, es un shock muy alto- dijo la enfermera deteniéndose.
Se comenzó a oír el sonido de la máquina indicando línea de muerte.
-Ya lo sé, no me interesa. Carguen a 400- respondió Jessica con voz firme.- Despejen.- Esperó unos segundos.- Vamos desgraciada infeliz, vive.- Un minutos después la máquina comenzó a marcar latidos.
-Su pulso regresa- dijo la subordinada de Jessica escuchando su corazón con el estetoscopio.
-Bien- la chica dejó las paletas a un lado.- Vigílala durante todo el día, yo regresaré en la noche. Hablaré con ella entonces, necesita otra válvula a la de ya.- salió de la habitación y regresó con su mejor amiga y su madre, que estuvieron viendo la escena.
-Estoy orgullosa de ti- dijo su mamá limpiándose una lágrima.
-Tu perra hardcore*- dijo su amiga riendo.
-Vámonos, Charlie y su madre esperan en el auto.- Jessica sonrió y se dirigió al elevador con su Rebecca y su madre detrás.

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*CARRO DESFIBRILADOR: también se le conoce como carro de shock. Se utiliza para dar choques eléctricos al paciente que sufre un paro cardiaco.
*HARDCORE: en español significa "duro", pero depende del contexto. En esta ocasión la palabra sería sinónimo de rudo o genial.

EL SIG CAPÍTULO ESTA LISTO!!!

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