Capitulo 11

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Al término de la semana nos volvimos a Nueva York esta vez junto a mis primos y mi madre. Por suerte pude llevar bien la situación, en cambio los chicos se veían angustiados en varias ocasiones lo que hacía que me decayera también. En el vuelo de vuelta me puse la peluca y lentes para no tener la misma interrupción al igual que en el vuelo de ida.

Entramos a mi casa después de haber dejado a mama en la suya. Los chicos pusieron los ojos como platos cuando vieron mi casa, sin descartar que en todo el camino se distrajeran imaginando como debía ser mi casa. Antes de entrar les había dicho que no suban a los demás pisos hasta que yo valla con ellos y así evitar que se perdieran.

Puse las maletas de todos en el ascensor, subimos todos juntos hasta el primer piso donde se encontraba mi habitación, puse todas las maletas en el pasillo. Por suerte mis amigas se habían encargado de la decoración y todo lo que llevaría una habitación de adolescente, necesitaba que pienses en alguna otra cosa que no sea recordarse de su madre y lloraran.

Según la indicaciones de Paola la habitación de Jessica estaba frente a la mía y la de Rey estaba en frente a la de Lina. Caminamos primero a la de Jessica, abrí la puerta quedándome estática, al igual que mis primos. Era todo de color lila y negro, la cama en centro contra la pared opuesta era de color negra con un juego de sabanas lila, alfombra, cortina, puf, escritorio del mismo color. La silla de oficina junto a la mesa de escritorio, el mueble con miles de películas canciones y un equipo de música más un DVD era de color negro. Una puerta a un costado de color blanca daba el indicio de que se encontraba el baño, un set de maquillaje junto a un espejo y silla se encontraba a un lado de la cama. El chillido de Jessica de emoción nos alarmo, comencé a reírme por la felicidad en la que saltaba arriba de la cama y recorría toda su habitación me alegraba demasiado.

Dejando a Jessica sola, me dirigí a mostrarle su habitación a Rey quien se notaba emocionado. Abrí la puerta quedándome nuevamente estática, esta habitación tenía una combinación de azul y negro, era casi igual a la de Jessica excepto por la PlayStation debajo del televiso, una pelota dorada como adorno en una cómoda, una camiseta firmada por alguien a quien no supe de quien ya que no conozco nada de futbol americano, pero la admiración y brillo que se notaba en los ojos de Rey podían describir que es importante. Los deje a los dos solos en sus habitaciones mientras iba a la cocina para preparar la comida. Opte por pasta, algo simple y rápido.

El ascensor hizo un pitido indicando que llego al piso que le indicaron, unos segundos y aparecen mis primos en la cocina sentándose a la mesa, les dejo los platos de pasta frente a cada uno de ellos y uno para mí. Se notaban sonrientes pero se podía notar aun el dolor en sus ojos.

-¿Qué les pareció?- les pregunto

-Genial- dicen al unísono, lo que hace que provoque una sonrisa en mí.

-¿Qué hay en los demás pisos?- pregunta Rey, los dos me miran esperando a mi respuesta.

-Entretenimiento- digo escogiéndome de hombros quitándole importancia. Pero la vista de ambos siguen esperando más detalles lo que hace que me vea obligada a nombrarle cada cosa.- Pileta cubierta, gimnasio, salón, sala de juegos- Rey me interrumpe.

-¿Sala de juegos?- pregunta con los ojos como platos, asiento.

-Pool, PlayStation, Wii, Xbox y más- veo las intenciones de salir de la cocina por lo que lo paro- después de comer husmean-la velocidad con la que empiezan a comer me altera- Hey, no es como si desaparecieran las cosas, coman tranquilos- ellos asienten.

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Ayer había tenido un día estresado, quise ir a anotar a los chicos a mi instituto para que pudieran estudiar, pero se opusieron a ir al mismo instituto por la orientación. A sí que por suerte quisieron ir a uno más cerca de casa.

We are so different (Editando y corrigiendo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora