¿Qué es el amor? ¿Alguien realmente puede sentir ese amor puro por una persona ?
La vida de Asiri no ha sido fácil, todos juegan con ella o la desprecian por su mala salud. Ella decide protegerse con armamento pasado y aparentemente nadie puede pasa...
A la mañana siguiente, la casa se encontraba en calma. La luz entraba por la ventana en un tono suave, apenas dorado y el aroma del café recién hecho llenaba el aire.
Asiri con pasos cortos y tambaleándose caminaba de un lado a otro por su habitación, sobre su escritorio, con la libreta abierta y los lápices esparcidos como si fueran las piezas de un rompecabezas que no podía armar.
Para este proyecto van a crear un libro ilustrado, no más de veinte páginas. Debe contar una historia personal, algo que tenga un significado importante para ustedes, que diga quiénes son. No busquen sólo la técnica, busquen su voz.
Desde que la profesora había explicado el proyecto, no había dejado de darle vueltas a la frase busquen su voz.
- ¿Su voz? ¿Qué podría decir como para que fuera escuchada?- Habló Asiri entre ella
Tomó unos de sus lápices, tomando asiento y comenzó a garabatear sin pensar. Dibujó una figura femenina, casi podría ser una sombra de pie frente al mar. Luego una segunda figura, más borrosa, que parecía extenderle la mano. Los trazos eran suaves, pero entre ellos había un sentimiento que no era fácil de entender.
Suspiró, apartando el lápiz.
Había pensado en crear un cuento, sobre una princesa la cual tuvo la desdicha de quemarse las manos en un accidente, por alguna razón eso le hacía sentido en su cabeza... aunque algo en su interior se resistía a dejarla fluir.
Quizá no es el cuento lo que tanto me cuesta, sino lo que quiero decir con él.
Se puso de pie y bajó a la cocina. Su madre cocinaba y su padre servía dos tazas de café, la mañana transcurría de una manera muy tranquila, ella saludó a sus padres tomando su taza favorita para calentarse un té.
- ¿Ya empezaste tu proyecto? - preguntó su madre, poniendo los platos del desayuno sobre la mesa
- Sí - contestó Asiri desanimada - pero... no sé, siento que todo es muy plano, sin sentimiento, como si estuviera vacío.
Su padre se sentó en la mesa y la miró con una sonrisa serena.
- A veces las cosas más personales no salen cuando las fuerzas - dijo - tienes que dejar que hablen solas
- Hija, yo no entiendo nada de tu carrera, lo único que te puedo decir es que lo hagas con el corazón, no con la cabeza. El arte no siempre se entiende, pero se siente. - Añadió su madre
- ¡En qué lío me metí! - exclamó Asiri estresada
Apenas y comió la mitad del desayuno, volvió a su habitación con la taza entre las manos. La calidez de su té le dieron ganas de volver a la cama y dormir. Abrió su libreta donde se había quedado anteriormente, y en una hoja limpia en la parte superior escribió: "
Leyó el título en silencio y sintió algo moverse dentro de ella, sentía como se abría una puerta que no quería, no siempre el pasado es digno de recordar.
Pasó la tarde entre bocetos y frases sueltas. Cada palabra que escribía parecía más sincera que la anterior, aunque todavía no tenía claro hacia dónde iba su historia, empezaba a disfrutar el proceso.
El sol casi se había ocultado por completo cuando vibró con una notificación. Era un mensaje de texto.
Félix
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La notificación de videollamada entrante no tardó en llegar - ¡Que carajo! - Asiri corrió a verse al espejo más cercano, se cepilló el cabello y se puso un brillo rojo en los labios, volvió corriendo de regreso al escritorio, contestando la llamada.
Él apareció sonriente, con el cabello desordenado y con audífonos de diadema, en cuanto los dos estuvieron conectados Félix se acercó curioso a la pantalla.
- ¿Buscas algo? - preguntó Asiri
- Estoy supervisando que no te este saliendo humo de la cabeza - bromeó Félix
- Llegas justo a tiempo para ver como explota - ambos rieron, Asiri coloco el celular en una base para que logrará verlo bien.
- ¿Has avanzado algo de tu proyecto?
- Sí, solo un poco. Es complicado.
- Bueno, eso es lo que lo hace valioso, ¿no?. - él se recargó en la silla, pensativo. - A mi también me está costando, ¿Qué te parece si nos hacemos compañía?
Ella asintió, sintiendo una calidez inesperada en el pecho - Me parece buena idea.
Félix puso algo de música en segundo plano, una lista que tenía de todo un poco de todo. La conexión entre ambos se volvió tranquila, silenciosa, pero cómoda. De vez en cuando sus miradas chocaban a través de la pantalla, con una sonrisa desviaban la vista.
Las horas pasaron sin que lo notaran. Ella tecleaba en su computadora dándole forma a su cuento, él buscaba información en libros que tenía sobre su escritorio; a veces intercambiaban comentarios o se reían por algo sin importancia. Era una compañía silenciosa, pero llena de esa complicidad que no necesitaba explicarse.
Cuando la música llegó a una canción lenta, ella levantó la mirada y se percató de que tan guapo se veía Félix concentrado, sus mangas arremangadas dejaba ver su antebrazo marcado, su cabello despeinado entre sus manos, esa escena la hizo enrojecer, sin que él se diera cuenta tomó una captura de pantalla.
- Félix
- Mmm - él la miró con interés.
- Gracias
- ¿Por qué me agradeces?
- Por acompañarme está noche.
Aunque una pantalla los separaba, ella sintió como una parte de su miedo se desvanecía y un calor salía de su corazón.
Dado el tiempo ambos se despidieron. La noche se quedó en silencio, pero dentro de ambos, algo seguía brillando como una nota suave que no se desvanece.