Sus pasos resonaban en el pasillo vacío, cada uno más rápido que el anterior su corazón le golpeaba el pecho con fuerza. Entró al baño y cerró la puerta tras de sí, el eco del silencio fue tan fuerte se apoyó en la pared, se miró al espejo dándose cuenta de su aspecto deplorable; ojos rojos, rostro tenso y respiración entrecortada.
– ¿Por qué ahora? – susurró con la voz temblorosa.
Una mezcla de rabia y miedo se alojó en su pecho. Todas esas imágenes seguían en su cabeza, las voces de los doctores "no hay podemos darle un tratamiento a su hija, porque en realidad no existe", por encima de todo estaba esa mujer, la doctora Yañez sus palabras también habían dejado marca en sus recuerdos "Este padecimiento no corresponde a mi especialidad, solo te tendré en observación para que dejen de seguir enviandote aquí".
Las lágrimas comenzaron a caer sin que lograra evitarlo, se cubrió la boca intentando ahogar un sollozo. Recordó la mirada de Félix cuando la vio salir de la cabina, confundida, preocupada, llena de algo que la hacía sentir incómoda.
– Soy una vergüenza – se dijo Asiri en voz baja
Pasaron varios minutos antes de que lograra calmarse, se enjuagó la cara con agua fría, no sabía con qué cara volvería, aún así regresó a la cabina. Cuando entró de nuevo, nadie dijo nada; Eliot la miró de reojo y siguió con su trabajo, se quedó de pie recargada en el marco de la puerta, nadie preguntó nada, solo siguieron con su papel.
Las palabras de los ponentes eran distantes, apagadas, todo se sentía fuera de lugar, finalmente el último aplauso marcó el cierre del evento, se logró escuchar a los alumnos levantarse de sus asientos y comentando entre murmullos.
Asiri seguía inmovil, hasta que Daniel un compañero de clase golpeó la mesa con frustración.
– ¡Que mierda fue eso! – gritó, mirando a Asiri– ¡Por poco todo se va a la mierda!
– ¡Oye, contrólate Daniel! – Eliot se paró de golpe
– No paso nada, todo salio bien - intervino Biga
– ¿Bien? ¡a eso le llamas bien! – Daniel se sacudió el cabello – ¡LLEVÁBAMOS SEMANAS PREPARANDO ESTO, COMO PARA QUE LLEGUE UNA MORRA Y LO ARRUINE!
– ¡CUIDADO CON LO QUE DICES! – Félix alzó la voz, Daniel se quedó perplejo igual que todos los presentes
Antes de que las palabras se volvieran más duras, Eliot intervino colocándose entre ambos. – No es el momento de discutir.
– No quise arruinar su momento, lo siento – dijo Asiri, desvió la mirada, tomó su mochila y salió de la cabina sin mirar atrás.
El aire del pasillo se tornó más frío, sin darle importancia bajó las escaleras con pasos rápidos, casi desesperados hasta llegar al vestíbulo; y fue ahí donde su pasado terminó de alcanzarla.
Doctora Yañez
La doctora estaba allí de pie, conversando con algunos estudiantes que se interesaban por su especialidad, con la misma serenidad con la que alguna vez había hablado con sus padres años atrás.
Como un imán la mirada de la doctora se dirigió a Asiri, al momento de reconocerla sonrió con una familiaridad que le heló la sangre.
– ¡Pero mira quién está aquí! – dijo la doctora en tono amable – Cuánto tiempo sin verte.
Ella se quedó petrificada. El sonido se apagó.
Félix, Eliot y Biga la alcanzaron justo en ese momento, sin entender del todo la tensión que flotaba en el aire; la doctora los miró continuando con naturalidad.
– Esta joven fue una de mis pacientes hace algunos años. A ella se le diagnosticó osteolisis carpotarsal, aún así me da gusto verte bien.
Se le hizo un nudo en la garganta, cada palabra era como una apuñaladas en sus heridas como si todo su dolor había desaparecido.
– ¿Le da gusto? – repitió Asiri
– Claro que sí, te ves mucho mejor ahora que estás grande, que cuando era peque...
– No fue gracias a usted – Asiri la interrumpió
– ¿Disculpa? – contestó la doctora incrédula – Yo hice todo lo que mi especialidad pudo
– JAJAJAJA – rió con sarcasmo – ¿En verdad cree que hizo todo lo que pudo? ¡Usted no hizo nada solo dejó que las demás especialidades se hicieran cargo de su trabajo y todavía tiene la osadía de presentar mi caso como si en verdad hubiera ayudado!
La voz de Asiri resonó por todo el vestíbulo, los estudiantes que estaban cerca pronto comenzaron a prestar atención.
– Esto lo podemos habl... – La doctora intentó hablar pero Asiri no lo permitió
– ¡Usted arruinó mi vida, por su arrogancia y sentir que era la mejor doctora de todo el departamento! ¡Lo sé, a usted no le importa porque su cuerpo no es el que se ha estado quebrando, no fue su infancia la que se detuvo! – Asiri con la respiración entrecortada prosiguió mirando a los estudiantes de su alrededor – ¡La estupidez humana puede salir muy cara, sean inteligentes y aprendan que el orgullo solo trae problemas a los demás!
Asiri se hizo paso entre las personas dejando a la doctora atrás sin palabras, sus amigos seguían de pie a un par de metros sin entender nada de lo que estaba pasando. Félix fue el primero en reaccionar, corriendo detrás de ella; cuando finalmente lo hizo por primera vez pudo ver aquel dolor que tanto había escondido durante años, un dolor detrás del silencio, las marcas que no se veían, la vulnerabilidad que había tratado de enterrar.
No dijo nada, Félix solo la miró y con silencio ella entendió que había sido espectador todo este tiempo.
ESTÁS LEYENDO
Simplemente yo
Random¿Qué es el amor? ¿Alguien realmente puede sentir ese amor puro por una persona ? La vida de Asiri no ha sido fácil, todos juegan con ella o la desprecian por su mala salud. Ella decide protegerse con armamento pasado y aparentemente nadie puede pasa...
