La lluvia había cesado, pero las gotas seguían resbalando por el parabrisas del auto como si el cielo aún no terminara de llorar. Afuera, los faroles de la calle titilaban en un amarillo tenue. Adentro del auto, el silencio era denso, cargado de cosas no dichas.
Ella miró por la ventana, como si las luces borrosas pudieran darle respuesta de lo que él acababa de decir.
- Hablo en serio Asiri - Dijo Félix con la voz firme.
Sabía que no podía tener una respuesta inmediata y la verdad es que no la esperaba. Entendía que no era fácil. Que no lo sería. Pero lo había sentido por semanas, incluso por meses y por fin, lo había dicho.
Asiri no se giró al instante. Tardó unos segundos en reaccionar, armándose de valor lo miró con la esperanza que todo esto fuera una broma o un sueño del cual todavía no despertaba.
- No debería - susurró, apenas audible.
- ¿Por qué no?
Ella dio un suspiro profundo, tratando de tragar el nudo que tenía atorado en la garganta, pero era inútil.
- Porque no tiene sentido - dijo al fin - Solo te da curiosidad y creeme que no soy ningún personaje de museo como para que solo me busquen por curiosidad.
Él frunció el ceño, entendía porque lo decía pero no lograba comprenderlo del todo.
La mirada de Asiri contenía rabia y tristeza, pero también decisión: iba a decirlo. Tal vez porque necesitaba liberarse, o tal vez porque ya no podía mentir e ignorar lo que sentía por él.
No tienes que decir nada, ni dar explicaciones Asiri
- ¿Recuerdas al chico del restaurante? - Asiri lo miro deseando que no recordara ese día, él solo asintió - se llama Joshua, fue mi novio hace dos años, cuando lo conocí pensaba que era un chico impecable. Nuestra relación fue una mentira, todo el tiempo pensé que le importaba. Que de verdad quería conocerme, pero solo quería acostarse conmigo. Cuando se dio el momento le dije que no buscaba nada de eso por el momento, las siguientes semanas empezó comportarse extraño. A la semana lo encontré con otra chica en la bodega de la escuela.
Ella volvio a suspirar, se estremeció al recordarlo, le provocaba tanto asco que todavía podía sentir las manos de Joshua que pasaban por su cabello y le susurraba "quién va a querer a alguien como tú". Y él sentía cómo su pecho se contrae de impotencia, de rabia hacia una persona que no estaba allí.
- ¿Y sabes qué es lo peor? - continuó ella - Que por un momento le creí cada una de sus palabras, pero todo fue una mentira muy bien elaborada.
Él se giró completamente hacia ella, con el corazón apretado. No sabía si hablar o dejarla continuar, pero no podía quedarse callado.
- No fue tu culpa
Ella negó con la cabeza, bajando la mirada a sus manos, jalandose la su playera de manga larga haciendo todo lo posible por tapar su realidad.
- Mi discapacidad es parte de mí, por desgracia es algo que no puedo ocultar. No quiero que me mires con lástima. No quiero ser el proyecto de nadie.
Él hizo una pausa. La observó con una mezcla de dolor y culpa, sabía que debía decirle sobre lo que le atormentaba desde hace meses.
Quería tocarla, abrazarla hasta que se sintiera segura.
- Quiero conocerte, estar a tu lado. Todo lo que has vivido es parte de tí y me gustaría vivirlo contigo.
Asiri lo miró dudosa. Acostumbrada a las palabras vacías y promesas que se evaporan, estaba claro que tenía miedo.
-Félix, no puedo darte una respuesta en estos momentos.
- Lo entiendo, tienes miedo y no te juzgaré por eso - Félix hizo una pausa considerando sus siguientes palabras - No te obligaré a que me contestes ahorita, pero si estás dispuesta podemos intentarlo, si tu respuesta es no estoy abierto en seguir siendo tu amigo.
El silencio se volvió a apoderar de ellos. No porque quisieran terminar la conversación, sino porque sabían que a veces lo más valiente era simplemente acompañar en silencio. El ambiente dentro del auto había cambiado, ya no era miedo, era una vulnerabilidad compartida.
- Gracias por traeme y hablar sobre tus sentimientos - dijo Asiri sin mirarlo
- Es un placer - contestó con una sonrisa
Ella se quedó quieta un segundo más, con la mano ya en la manija de la puerta, pero sin moverse. Luego, finalmente lo miró.
Y ahí estaba, esa mirada que tanto le gustaba a ella, que la derretía por dentro.
Él se inclinó un poco hacía ella. No con prisa, no con presión. Solo con la calma de quien entiende que lo importante lleva tiempo.
Le rozó el cabello con cuidado y, sin decir nada más, depositó un beso suave en su frente.
Ella cerró los ojos.
Bajo del auto dándole una sonrisa tímida, cerró la puerta y caminó hacia su casa.
Él se quedó ahí un momento más, con las manos en el volante y el corazón latiendo con fuerza. No sabía que podía venir después, pero por primera vez había sido claro con sus sentimientos y lo había externado.
Cuando él llegó a casa fue directo a su habitación sin restarle atención a nadie, Félix se encontraba inmerso en sus pensamientos, no era para menos su cabeza solo giraba sobre la apuesta de Diego, aunque estaba consciente de que no la había aceptado se sentía inquieto porque nunca le había comentado nada a Asiri, el estomago se le encogió con solo pensar si ella podría mal interpretarse o que se alejara de él.
Sus sentimientos eran más fuertes de lo que él pensaba y la cuestión era que no sabía desde cuando habían aparecido o el motivo, solo entendía que estaban ahí y todo era por ella, por su sonrisa, por su forma de ser tan directa, por simplemente ser Asiri.
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Simplemente yo
Random¿Qué es el amor? ¿Alguien realmente puede sentir ese amor puro por una persona ? La vida de Asiri no ha sido fácil, todos juegan con ella o la desprecian por su mala salud. Ella decide protegerse con armamento pasado y aparentemente nadie puede pasa...
