36. Decepcion

59 7 7
                                        

Cuando Kiho asumió el poder por primera vez, sintió miedo. Aun así, estaba decidido a ser un líder justo e imparcial. Buscaba lo mejor para la tribu y, aunque seguía las tradiciones, jamás fue visto como alguien cruel. Sin embargo, todo cambió cuando la tradición le exigió una vida a cambio. Desde entonces se convirtió en un hombre temeroso, dispuesto a hacer lo que los demás consideraran correcto con tal de no ser criticado.

Jamás creyó que volvería a ocupar el puesto de líder, pero entendió que era necesario si quería heredarle el poder a su hijo.

Por eso estaba dispuesto a escuchar los consejos del resto del consejo.

-Expulsar a WoonSik y a su familia fue una decisión muy sensata -comentó uno de los alfas.

-Solo hice lo correcto -respondió Kiho.

-Con tu sabiduría, pronto la tribu volverá a ser lo que era antes.

-Aún hay asuntos pendientes -intervino otro de los hombres-. WoonSik y su hijo fueron demasiado permisivos. Su última decisión fue abolir una sentencia.

El hombre hizo una seña y uno de sus subordinados se alejó para regresar con un sujeto de apariencia humilde y ojos enrojecidos por el llanto. Al entrar al salón, se abalanzó a los pies del líder.

-Su hija escapó. Debía casarse con su cuñado luego de la muerte de su esposo, como la tradición manda.

-Ponte de pie -habló Kiho con voz de mando-. No serás un hombre deshonrado nunca más; podrás llevar la frente en alto.

-Gracias, señor -respondió el hombre, poniéndose en pie con esfuerzo-. El señor WoonSik perdonó la vida de mi hija, pero temí que, cuando usted retomó el poder...

-Escúchame -lo interrumpió Kiho-. Tu hija cometió una falta y conoces la tradición. Solo hay una manera de que recuperes tu honor, y sabes cuál es. Podrás mirar al mundo sin vergüenza únicamente cuando ella haya muerto.

-Pero, señor... el jefe WoonSik...

-Él ya no es líder. Su decisión no tiene valor. La sentencia sigue en pie, y si no la cumples tú, otro lo hará. No habrá más indulgencias. Toda sentencia será ejecutada. La paz volverá a la tribu.

-Como usted diga, señor.

...]

Acostados uno al lado del otro, WoonSik decidió abrir su corazón con su esposa, temiendo su reacción al saber que habían perdido el poder.

Increíblemente, aunque la mujer lucía triste, permaneció serena.

- ¿Cómo te sientes?

-No lo sé. Me duele más la traición de mi hermano que la pérdida del poder. El que me preocupa es Chanyeol... se echa la culpa por todo lo sucedido.

-Mi pobre hijo... es capaz de cargar con los errores que cometimos nosotros.

-Sé que es difícil de procesar, pero las cosas solo mejorarán a partir de ahora. Nos hemos quitado un peso de encima.

-Tienes razón. Debemos preocuparnos solo por nuestra familia a partir de ahora. Los alejamos por intentar cumplir las expectativas de la tribu... no los necesitamos -su voz se quebró.

-Sabía que no podrías fingir que esto no te afecta.

-No puedo evitarlo. Me siento ofendida.

La conversación fue interrumpida por uno de los empleados anunciando la llegada de alguien.

WoonSik frunció el ceño y se puso de pie. Bajó al recibidor, donde también encontró a su hijo, y reconoció de inmediato al visitante: era el mismo hombre que semanas atrás había suplicado por la vida de su hija. No entendía por qué había regresado a esas horas de la noche.

Cautivo [Chanbaek]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora