37. Propuesta

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Al llegar cerca del río, JongDae extendió la manta sobre el césped y prácticamente le arrebató la canasta con comida de las manos para empezar a acomodarlo todo.

Minseok lo observó en silencio unos segundos antes de reír.

El alfa alzó la vista de inmediato.

—¿Te estás burlando de mí?

—No —respondió el omega entre pequeñas risas—. Solo que es extraño.

—¿Qué cosa?

Minseok bajó lentamente la mirada hacia sus manos.

—Tener una cita... —admitió en voz baja—. Es algo que solo sucedía en mi imaginación.

Las manos de JongDae se detuvieron sobre los recipientes.

Por un instante no dijo nada.

—Siéntate —murmuró JongDae finalmente, con una pequeña sonrisa—. Disfrutemos el momento.

Minseok obedeció y tomó asiento sobre la manta, cruzando las piernas con cierta timidez.

Durante unos instantes, ninguno de los dos dijo nada.

El sonido del río llenaba el silencio que había entre ellos.

Era uno de esos momentos raros en los que el mundo parecía moverse más despacio.

Sin nadie observándolos o juzgándolos.

Solo ellos, el sonido del agua y una paz que Minseok casi había olvidado que existía.

—Traje algo para ti —dijo JongDae, buscando dentro del bolsillo de su chaqueta.

Minseok lo observó confundido hasta que el alfa extendió una pequeña caja frente a él.

Sus manos comenzaron a temblar apenas la tomó.

En el fondo ya sabía lo que encontraría dentro.

Y aun así, al abrirla, sintió que el aire abandonaba lentamente sus pulmones.

El anillo brilló bajo la luz del sol, sencillo pero hermoso.

Demasiado hermoso.

Minseok se quedó inmóvil observándolo.

—Hace tanto que quería dártelo... —confesó JongDae en voz baja.

El omega levantó lentamente la mirada hacia él.

—JongDae...

El alfa sonrió apenas, aunque los nervios eran evidentes en sus ojos.

—Quiero que seas mi esposo —confesó con la voz un poco temblorosa—. Lo deseo con toda mi alma.

Minseok sintió que el corazón comenzaba a latirle tan fuerte que dolía.

Bajó la mirada hacia el anillo otra vez, incapaz de procesar algo tan grande.

Tan bonito.

Tan imposible.

—¿De verdad...? —susurró apenas—. ¿En serio quieres casarte conmigo después de todo? Mi familia no tiene dinero ni honor... y tu familia me aborrece.

JongDae frunció el ceño de inmediato.

Odiaba escucharlo hablar así de sí mismo.

Se acercó hasta quedar frente a él sobre la manta y tomó con cuidado sus manos temblorosas entre las suyas.

—No me importa nada de eso.

Minseok intentó apartar la mirada, pero JongDae no se lo permitió.

—Lucharé contra todos si es necesario —continuó con firmeza—. Contra mi familia, contra el pueblo... contra cualquiera que intente hacerte sentir menos de lo que eres.

Cautivo [Chanbaek]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora