Amelia...Amelia cariño despierta... AMELIA! - Y despertó tras sentir un pequeño empujón que la hizo temblar durante unos segundos. Se tranquilizó al ver quién la había despertado...
Amelia cielo, ¿Estás bien? Creo que has tenido un mal sueño porque no parabas de murmurar y moverte como angustiada.
Amelia solo pudo reaccionar dando un abrazo de los más fuertes que jamás había dado... En lo que duró el abrazo no dejó de llorar y eso que no fue corto pero el sueño había sido tan real que pensaba que en ese instante sí que estaba soñando, estaba abrazando a su madre tras pensar que algo malo le había pasado, aunque fue en sueños pero le revolvió demasiado por dentro pensando que pueda ocurrir algo realmente, una especie de premonición lo cual era normal que sintiera pues las ultimas semanas habían sido de todo menos normales.
Su madre enseguida la calmó y le acercó un vaso de agua pasándole una mano por la espalda con suavidad para que sintiese que todo está bien y que así iba a seguir estando. Que estando juntas podrían con todo y que solo había sido un sueño, que no le diera más importancia de la que debía.
Amelia también le confesó que al principio el sueño era todo lo contrario, con la aparición estelar de Luisita hasta que empezó a tornarse gris y creer que ocurría de verdad.
Pasaron la mañana como lo hacían antes del secuestro... Tranquilas y limpiando la casa, charlando a ratos mientras tomaban un café y unas pastas. A medida que la noche se iba acercando Amelia se mostraba algo nerviosa por si se repetía la pesadilla o tendría otra tal vez peor... No quería irse a dormir sola así que volvió a dormir junto a su madre mientras ésta aseguraba que lograba dormir sin problemas.
La noche pasó sin ningún sobresalto y a la mañana siguiente ambas despertaron de forma normal y como de costumbre. No hubo sueños malos ni murmullos durmiendo.
Para ese día tenían pensado pasarlo fuera pues el sol brillaba con fuerza y tenían ganas de volver a dar paseos e ir de compras al centro del pueblo como desde que llegaron habían hecho un centenar de veces.
Una vez las dos mujeres estaban ya vestidas y arregladas para salir, al otro lado de la puerta les esperaba una sorpresa que Amelia no sabía cómo interpretar debido a su última pesadilla... Pero decidió dejar esos pensamientos lejos de lo que sus ojos estaban contemplando son terminar de creerlo. Benigna decidió irse sola prometiendo a Amelia estar en contacto con ella si algo pasaba o se retrasaba y le iría llamando para que supiese por qué zonas la podría encontrar si necesitaban algo ella o su visita tan agradable a la par que inesperada. La mujer de despidió de ambas con una sonrisa y dando dos besos a cada una, se puso sus grandes gafas de sol pues le gustaba hacerse notar ya no solo con su particular forma de ser, sino también, de vestir. Así que tomó rumbo al pueblo y se perdió entre la gente y las calles y tiendas llenas de vida y alegría.
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L,Luisita? ¿Que, que haces aquí? No deberías arriesgarte, sabes que no me gustaría que te pasase nada y menos por mi cul- Un dedo de la rubia detuvo la palabra que la otra iba a decir pues sabía que ella no tenía la culpa de lo más mínimo que les estuviese ocurriendo por las ideas de un marido que cada vez iba mostrando más lo poco cuerdo que estaba y por su trabajo podía llevar armas... Lo que las angustiaba a ambas pero Luisita quería aclararlo todo. Era el momento, sino, cuando, cuando Sebastián hiciese una locura aún mayor... La joven se negaba a tan si quiera pensando, eso ya le daba escalofríos. - Amelia, ¿Puedo pasar y hablamos mejor dentro? Será más discreto, ¿No crees? - Amelia se puso a un lado dejando pasar a su amiga al interior de la vivienda e invitándola a sentarse en el sofá.
Antes de tomar asiento Amelia, decidió bajar las persianas y correr las cortinas por si acaso, toda precaución era poca e incluso pensó en que sería mejor subir al primer piso pero no quería que luisitia mal interpretase aquello. Se quedaron en el sofá y durante unos minutos absorbidas en una burbuja donde solo existían ellas y no si quiera el tiempo tenía lugar. Daban cortos tragos a sus respectivas tazas de café e intercambiaban miradas aunque necesitaban hablar pero no sabían cómo romper el hielo. Parecía mentira que después de haber crecido juntas no supieran que decir por primera vez desde que se conocieron jugando en el parque.
Bueno Luisita, ¿Y que te ha traído por aquí? - se animó al fin Amelia aunque nerviosa como pudo notar la rubia al escuchar su voz algo temblorosa.
Sabes que tenemos mucho de lo que hablar y yo tengo una pregunta a la cual espero respondas con total sinceridad, aunque me duela, prefiero una verdad dolorosa que un silencio ensordecedor. - Amelia se retiró uno de sus rizos de la cara y asintió con algo de miedo por lo que pudiese preguntar la persona de la que estaba perdidamente enamorada y que no era un secreto para casi nadie.
Necesito saber la verdadera razón de tu distanciamiento estás últimas semanas. Quiero saber si he hecho o dicho algo que te haya ofendido o sentado mal porque por más que lo pienso no encuentro nada y lo de que estabas enferma como me comentaron mis padres digamos que es obvio que no es verdad así que por favor Amelia, por nuestra amistad, ¿Que está pasando? - Amelia palideció ante las palabras de su acompañante pues aunque no sabía cómo contarle todo lo que estaban viviendo ella y su madre, era la que más merecía saber que estaba pasando pero... ¿Contarle sería lo correcto? Amelia no dudaba que Luisita jamás le diría a nadie lo que ocurriese allí ni lo que se dijese pero no podía dejar de temer por su madre constantemente. Poco a poco las palabras fueron saliendo aunque algo tímidas pero se pudo desahogar con la que consideraba su mejor amiga y su confidente, la cual no daba crédito a todo aquello orquestado por el hombre en el que había confiado si corazón que cada vez latía con más fuerza pero no hacia el... Quizás nunca lo hizo en esa dirección.
Lágrimas cayeron por los ojos de ambas mujeres y cuando Amelia terminó el relato, se fundieron en un abrazo con el que acabó llorando aún más fuerte.
Luisita aprovechó para comentarle que no iba a volver a su casa, que se había convertido en la peor cárcel que podría existir. Esperaban a que Benigna volviera para contarle que tenían que hacer algo y también sabían que podrían contar con los padres de la rubia, especialmente con su madre quien siempre pensó que esa boda fue demasiado rápida y deberían haber esperado, Luisita deseaba no haber dado ese paso pero ya era demasiado tarde, tanto que ya se habían puesto vidas en peligro.
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El accidente
FanfictionLuisita, una joven cuyos padres son millonarios pierde la memoria en un aparatoso accidente y no recuerda nada. Ni si quiera recuerda que se acercaba el día de su boda. Los padres apenas pasan por casa y necesitan a alguien de confianza que cuide de...
