El mismo día que Amelia despertó en otro sitio, tan diferente a lo que ya conocía, la joven rubia no tardó en ponerse en alerta mientras se acercaba a su hogar temporal, la casa de Amelia y Benigna pero... No llegaría a entrar ya que escuchó un coche muy cerca del lugar y empezó a mirar a todas partes hasta que encontró el que temía que fuese y que hubiera preferido que solo estuviera en su mente. No supo cómo reaccionar, al intentar buscar las llaves con rapidez, éstas se le cayeron de las manos y cuándo las tuvo de vuelta, el que era su marido se había bajado del vehículo y caminaba con total calma sabiendo que su presa no tenía escapatoria o eso le haría creer durante un breve periodo de tiempo. Luisita no tendría mucho tiempo para preparar un plan así que tendría que ser casi improvisado aunque estaba segura de que el no la iba a dejar sola en ningún momento hasta el punto de quitarle las llaves de su propia casa y encerrándola allí mismo hasta que volviese. El decía que iba a trabajar y hacer recados y no mentía, salvo que los recados no eran ir a la compra o algo por el estilo. Tenía planes que venían de una mente que solo conocía el odio pues su amor siempre fue el dinero que la familia de Luisita tenía. Por eso no podía permitir que le dejase y así quedarse él sin nada.
El parecía demasiado seguro de tener cada pieza del plan sellada con fuego... Pero quizás el fuego no era suficiente para dejar a su esposa sin la mínima libertad. Teniendo en cuenta que aún tiene que encargarse de otras dos personas, seguramente en algún momento empezaría a fallar, porque la maldad y la inteligencia no se llevan del todo bien. El solo quería tenerla controlada, no iba a ponerle la mano encima ni tampoco quería gritarle, quería que lo viese en un modo de calma y tranquilidad para no asustarla y que, de alguna manera, volviese a confiar en el... Quizás haciéndole creer que le daría esa segunda oportunidad ella también tendría su confianza, esto podría llevar más tiempo pero quería hacer las cosas lo mejor y discretas posibles.
Era obvio que no sabía del peligro real que ya estaba viviendo Benigna a manos de uno de los secuaces de Sebastián, uno que ella conocía bien, demasiado bien para su desgracia. Tampoco era consciente de que el peligro a Amelia aún no la acechaba pero Sebas ya tenía pensado en algo para que a parte de que sufra Amelia, de alguna forma Luisita bien lo iba a pasar al enterarse de lo que haría dentro de poco.
- Sebas, ¿Te puedo preguntar algo? - dijo Luisita en un arranque de valor. - Claro amor, ¿Que quieres saber? - contestó con la mayor amabilidad que Luisita había visto en el desde su accidente. - Quiero que me expliques porque haces todo esto, porque me quieres tener atada a la pata de la cama y que no tenga casi ni vida, eso es lo que quiero saber.- La voz de Luisita comenzó a romperse y a sonar con fuerza a la vez. La situación la sobrepasaba, no entendía porque de repente se había convertido en su verdugo y su casa en su propia cárcel. - Mira Luisita, yo solo quiero que entiendas que te quiero y no quiero que te metan ideas raras en la cabeza ni mucho menos te hagan daño. Yo como marido tuyo que soy debo y quiero protegerte de aquello que pueda ser una amenaza para ti, cariño, solo quiero protegerte de gente enferma y depravada, sin valores y sin tu estilo de vida porque tú mereces rodearte de gente de tu nivel, he pensado en que podríamos irnos a Madrid allí hay gente muy selecta y podríamos conocer a muchos iguales a nosotros. ¿Que te parece?. - Luisita no daba crédito a lo que estaba escuchando en ese momento, tras unos segundos de silencio tuvo muy clara la respuesta. - Me parece que si me quisieras tanto como dices hacerlo me respetarías, si tú quieres irte a Madrid, adelante pero yo no te voy a seguir como un perro herido que busca la protección de su amo. Y si no te gusta que yo me quede sola aquí pues me tienes que llevar secuestrada o en un ataúd porque hace mucho que mis ojos dejaron de verte de la forma que un día lo hicieron. Así que o nos quedamos, o te vas pero tú solo porque yo no pienso ir contigo a ningún sitio. Si quieres hacemos el paripé de matrimonio perfecto de cara a la galería pero aquí cada uno que siga con su vida. - Y tras esto último, Sebas no tuvo opción de al menos contestar pero ella estaba muy nerviosa y sabía que ir donde ella ahora, sería casi una provocación así que prefirió salir de casa, está vez devolvió las llaves de Luisita dejándolas en la mesa del recibidor y cuando salió y tras pensarlo unos pocos segundos también decidió no empeorar las cosas así que no la encerró esa vez.
Ahora tenía que ir a revisar uno de sus "recados" como el los llama para disimular todo lo que tenía preparado para sacar para siempre a Amelia y a su madre, de la vida de Luisita pero... ¿Los padres de ésta última no echarían en falta tanto a Benigna que es como una hermana para ellos, como a Amelia? Igual no lo tenía todo tan atado como el creía.
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El accidente
FanfictionLuisita, una joven cuyos padres son millonarios pierde la memoria en un aparatoso accidente y no recuerda nada. Ni si quiera recuerda que se acercaba el día de su boda. Los padres apenas pasan por casa y necesitan a alguien de confianza que cuide de...
