Sus labios. Los labios de Ian estaban cerca de los de Fay; ella olía el dulce aliento del chico cuando éste se colaba desde sus labios entreabiertos y se metía en las fosas nasales de la chica. De pronto, él sintió un golpe en su mejilla, más bien, algo parecido a una caricia un poco brusca.
Fay recobró la conciencia en el último momento y estampó su mano derecha en la mejilla de Ian; aunque su golpe carecía de potencia, ya que ella seguía demasiado aturdida. - No vuelvas a hacer eso, Cullen - le costaba mucho trabajo hacer que su voz sonara continua, ya que sus piernas estaban temblando.
- ¿Qué te hice, tonta? - él no estaba enojado, más bien, parecía divertido por toda la situación.
Los alumnos no se iban aún, sino que cerraban cada vez más el círculo que formaron alrededor de los chicos y el destruido auto. Ian les dirigió una fría mirada a todos, haciendo que poco a poco se fueran retirando del lugar.
Fay estaba horrorizada. - ¿Te parece poco intentar besarme frente a todo el colegio?
Ian miró en todas las direcciones, vio sólo a algunos chicos, pero ellos ya no les estaban prestando atención. - Sí, me parece poco comparado con lo que de verdad quiero hacer contigo - otra cachetada más terminó en su cara en cuanto la chica oyó eso.
Ian la tomó de ambos lados de la cara y estampó sus labios contra los de ella, sin darle la más mínima oportunidad de reaccionar. Fay abrió la boca para gritar e Ian aprovechó la ocasión para meter su lengua en la boca de la chica, quien lo golpeaba e intentaba alejarlo, pero él puso sus manos en su nuca y su espalda, evitando que ella se alejara; él era mucho más fuerte, pero ella era más astuta e hizo lo único que podía hacer: morder la lengua del chico. Apretó la lengua de Ian entre sus dientes hasta que sintió el sabor de la sangre.
Ian se separó de ella abruptamente. - ¡Eso es para que no te metas conmigo! - gritó ella, apuntándolo con el dedo índice y alejándose unos cuantos pasos de él.
- ¿Estás loca? - la voz de Ian sonó algo tonta, ya que él tanteaba su lengua con su mano derecha y, al retirarla, la vio manchada de sangre. De nuevo, él no estaba enojado, todo lo contrario, parecía que toda la escena estaba sacada de una película de comedia para él, ya que no dejaba de sonreírle a la furiosa chica que tenía junto a él, treinta centímetros más abajo y mirándolo como si no pudiera resistir el impulso de querer golpearlo de nuevo.
- ¡No me digas loca! - se volvió a acercar a él -; eres tú quien está mal de la cabeza - la amenaza en los ojos de la chica hicieron reír a Ian.
- Nunca nadie me había mordido antes, debo admitir que es excitante - seguía presionando un poco su lengua.
- Estás completamente demente - ella hacía alterados ademanes con las manos y aleteaba los brazos de forma desesperada, no podía creer que Ian fuera un completo idiota -. ¿Tu mamá te dejo caer varias veces cuando eras bebé?, es la única explicación que se me ocurre.
El rostro de Ian se tiñó de color rojo, pero no de enojo o vergüenza, era un sonrojo provocado por otro motivo. - Nos vemos por ahí, Britt - y con eso, luego de acomodar su mochila en su hombro derecho, se fue, dejando la puerta de su auto abierta y la llave del mismo puesta.
Fay se apoyó en el coche y peinó su cabello hacia atrás, suspirando sonoramente. Se inclinó para tomar las llaves del auto cuya carrocería destrozó, pensando en que Ian estaba loco: sus insultos no lo afectaron, pero la pequeñez que dijo al final, lo puso furioso.
- ¿Irás a estrellarlo contra algún árbol? - alguien habló con voz divertida.
Fay se incorporó tan rápidamente por el susto, que se golpeó la cabeza contra el techo del coche. - Me asustaste - se quejó, pasando su mano izquierda por el lugar donde había recibido el golpe; presentía que allí tendría una hinchazón muy pronto.
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MISTAKELAND
Roman pour AdolescentsLos adolescentes ya no son niños que deben ser protegidos de todo, inclusive de la verdad. La vida no es justa. Necesitan acostumbrarse a esa idea. Fay Britt tiene la vida perfecta. Los amigos perfectos, la familia perfecta, las calificaciones perfe...
