18. De cuando eres una maldita falsa.

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Despertó con el sonido de un trueno, cuando el cielo ya se puso oscuro; Ian no estaba a su lado en la cama.

Mientras iban pasando los segundos, ella iba recuperando sus sentidos adormecidos y oyó el torrente de agua cayendo desde el baño; le tomó un segundo comprender que Ian estaba bañándose. Se sentó sobre la cama, tapándose con la sábana, y suspiró sonoramente a la par que tocaba la maraña en la que se había convertido su cabello.

Toda la habitación olía a Ian y no pudo hacer nada más que aspirar ese dulce aroma antes de sonreír. Se puso de pie y se vistió con su ropa interior antes de entrar lentamente al baño. Ian estaba de espalda a la puerta, tras la cortina, por lo que se sobresaltó cuando sintió unos brazos rodeando su cintura; giró y sonrió al encontrarse con Fay para luego agacharse y poder besarla.

- Hola - saludó la chica con una sonrisa, empapándose con agua caliente.

Él también sonreía, era un momento demasiado increíble como para arruinarlo con otra mueca. - ¿Cómo te sientes?

- Molida - fue sincera -, pero me encanta.

Le dedicó una mirada antes de meterla enteramente bajo la ducha. - Eres hermosa - afirmó, mirándola de pies a cabeza -, te quiero tanto - le desabrochó el sostén por segunda vez en el día y procedió a besar todo lo que se encontraba a su alcance.

Terminaron de bañarse juntos entre tiernas caricias sin dobles intenciones.

Liados con toallas, bajaron a la sala y se sentaron abrazados frente a la televisión. Ella se mostraba algo nerviosa e Ian estuvo a punto de preguntar que pasaba, pero ella abrió la boca para hablar. - Quiero decir algo - fue sólo un tenue susurro.

Él sonrió un poco. - Britt, no tienes que anunciarlo, sólo dilo.

- Bueno: quiero que..., ya sabes, Jessie no debe enterarse de esto, apenas anoche volvimos... - hablaba de forma nerviosa, haciendo que fuera casi imposible entender lo que decía -, Summer va a matarme si lo sabe, no quiero que..., es decir, no debes ofenderte por esto pe...

- Tranquila, Britt - la cortó -, no tengo pensado contárselo a nadie - le dio un corto beso -, prefiero disfrutarte en silencio...

Volvió a besarla; era como si no pudiera tener suficiente de ella, la atracción entre ambos era demasiada y no podían hacer nada al respecto, porque si uno se alejaba el otro aumentaba su poder de atracción cual imán para recuperarlo.

El celular de la chica sonó y tuvieron que separarse. Fay contestó. - ¿Dónde estás?, estaba muy preocupado por ti, amor - esas palabras, en especial la última, hicieron que su corazón latiera de forma acelerada.

- Jess, eeeh, estoy en la biblioteca. Tengo tarea de matemática, ya sabes cómo me odia el profesor, y debo entregarla mañana.

El chico suspiró con alivio. - Por Dios, me asustaste. Te llamé un par de veces y no contestaste; llamé a Summer y dijo que no sabía dónde estabas, como ya son las ocho me preocupé y supuse lo peor. ¿Quieres que pase por ti?

Ella sintió una punzada de dolor. Lo había dañado de nuevo y de la peor forma. - No, no te preocupes; iré a casa en taxi, nos vemos - y terminó la llamada.

- No te pongas así, Britt - pidió Ian, limpiando las lágrimas que corrían por las mejillas de la chica -. Lo siento, lamento tanto que te arrepientas de haberlo hecho conmigo, yo...

Lo besó para callarlo. - No digas eso, Cullen - miró el mar verde atrapado en las pupilas del chico -. No me arrepiento de nada, me encantó, tonto.

Eso hizo que Ian sonriera. - Te quiero.

- Y yo a ti, más de lo que crees - le dio un beso en la frente -. ¿Podrías llevarme a casa?

MISTAKELANDHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora