10. De cuando te das una oportunidad para ser feliz.

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Fay regresó al departamento a la ocho de la noche, completamente roja y sudada. - ¿Dónde estabas? - Summer ya se había bañado, pero aún no estaba vestida con su ropa para la fiesta, al igual que Snow, sino que tenía un conjunto de shorts y remera que, normalmente, utilizaba para ir a la playa.

- Eh... - pensó en una mentira, mirando en todas las direcciones -, corría por toda la cuadra.

- Ajá, ¿por qué? - preguntó Ian, llegando hasta el lugar. Fay no se había dado cuenta de las cajas y cajas de bebidas que habían en el suelo, así que no supo que Jessie había llegado, hasta que lo vio salir de la cocina, acompañando a Ian.

- Hola, Fay - saludó el rubio, levantando tímidamente la mano.

- ¡Jess! - a la chica se le iluminaron los ojos al ver al nombrado chico -, ¿has venido a ayudar?

- Haré lo que tú me pidas - le sonrió y Fay asintió en respuesta.

- ¿Tuviste algún problema para retirar las cosas?

Jessie se rascó la nuca, debatiéndose entre decirle a Fay que le armaron un gran escándalo, o sólo engañarla un poco. - Sí, pero nada de cuidado - mintió a medias.

- Gracias - le sonrió y luego miró a alto chico junto a él -. Ian, ¿puedo hablar contigo?

Tanto Ian como Jessie se sorprendieron por el repentino cambio de tema. - Em, claro - la siguió en cuanto ella comenzó a alejarse de las curiosas miradas de sus amigas y Jessie -. ¿Qué pasa?

Fay lo encaró recién después de llegar a los pies de la escalera. - Necesito que me hagas un favor.

Ian frunció el ceño, pensándolo por unos segundos. - Adelante, pide - Fay comenzó a relatarle todo lo que tenía en mente, sin omitir detalles -. ¿Estás loca?

- ¿Por qué todo el mundo cree eso? - puso una mano a cada lado de su cintura -. Como sea, debes hacerlo.

Ian bufó incrédulo y casi sonrió. - ¿"Debo"?, explícame exactamente por qué crees eso...

- Porque, de cierta forma, debes hacerlo - cruzó sus brazos -. Sé que lo harás, Cullen, y que esta pelea es completamente innecesaria, así que me iré - pasó junto a él y, por fortuna, no lo vio sonreír.

Ian subió al baño de su dormitorio y tomó una ducha. Cuando faltaba media hora para las diez de la noche, el Dj ya había llegado y Summer y Snow se vestían en el dormitorio de Ian, mientras Fay se bañaba. Todos estaban reunidos en la estancia de abajo, mientras los invitados iban llegando por montones.

- Esta también puede ser una fiesta para celebrar mi nombramiento como nuevo quarterback - comentó Ian.

- Oh, ¿tú eres quarterback? - Summer preguntó, con aire de gran sorpresa -. Tendrías que habérnoslo dicho antes, no teníamos idea.

- Espera - interrumpió Snow -, creo que nos dijo algo al respecto, una vez...

- O dos... - agregó Jessie.

- O todo el día - dijeron a coro las dos chicas, haciendo reír a Jessie.

- Silencio, mejor pongan ya la música - Ian frunció el ceño, tomó un vaso de lo primero que encontró y casi se atraganta con el mismo al ver a Fay bajando de las escaleras.

- Hola - saludó -, lamento hacerlos esperar, sé que no son nada sin mí... - Fay seguía hablando, pero Ian ya no la escuchaba, sólo la veía mover los labios mientras él se perdía en divagaciones acerca de lo hermosa que ella se veía.

Su blusa blanca tenía una sola manga y estaba del lado izquierdo; tres grandes agujeros decoraban el lado derecho de la prenda y dejaban ver parte de la pequeña cintura de la chica. Vestía también unos sencillos shorts de jean, pero que resaltaban todo en ella; su atuendo iba rematado con una largas botas blancas que le llegaban hasta el medio muslo. Su cabello estaba mojado y liso, también tenía un poco de maquillaje.

MISTAKELANDHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora