El pulso de Fay se disparó por los aires y en sus mejillas se agolpó toda su sangre, haciendo que la chica se mareara y que la piel de su rostro se volviera roja y caliente. No reaccionó como se suponía que lo hiciera por unos segundos e Isabel miró a Ian en busca de alguna señal que le indicara lo que estaba sucediendo, pero el chico sólo se encogió de hombros, sin entender lo que estaba pasando. Otros pocos segundos pasaron y luego Fay balbuceó unas tontas palabras inexistentes y cosas sin sentido para después pasarle su mano derecha a la señora a modo de saludo.
La señora la miró con el ceño fruncido y la abrazó segundos después, ignorando la mano levantada de la chica. - No te pongas como tomate, yo haré como que no vi nada - pero esa confesión hizo que Fay se sonrojara aún más.
Tomaron asiento, Ian junto a Fay, e Isabel les explicó que su presencia en ese lugar se debía a que Jonathan, el padre de Ian, la había llamado para anunciarle la llegada del chico y le había pedido que lo ayudara, ya que él necesitaría que lo ayudaran con la comida y mantenimiento de la casa en los días que pasaría allí.
El chico se puso de pie en medio de la charla y se excusó. - Debo ir al baño - explicó antes de retirarse del lugar.
Las dos mujeres quedaron sumidas en un incómodo silencio. Fay se preguntaba por qué Ian la había presentado como su novia, el hecho de que ni siquiera se lo hubiera consultado antes de hacerlo la molestó bastante.
También debía preguntarle a Ian por qué su nana no vivía con él en Miami, siendo que parece que eran muy unidos y se llevaban bien.
- Así que... - inició la señora, atrayendo la atención de la chica y sacándola de sus cavilaciones -, ¿hace cuánto que son novios?
La pregunta había descolocado totalmente a la chica de ojos pardos, quien balbuceó tonta y torpemente por unos diez segundos. - Pues, eeh, bueno, desde...- pensó en una fecha al azar, pero en su nerviosismo no conseguía decir nada - la fiesta de cumpleaños de Ian - soltó rápidamente.
La señora sonrió tiernamente y Fay suspiró aliviada, al parecer la había convencido con su mentira. - Cinco meses, ¿eh? - Fay simplemente asintió, no quería mentir de nuevo y jugar con su suerte -. ¿Cómo se conocieron?
La chica estaba maldiciendo a Ian en su fuero interno porque la había abandonado allí sola y él era el de las buenas mentiras, él era el más astuto en realidad y le dolió admitir eso. - Nos conocimos en el colegio - contestó el chico de ojos verdes, quien se había mantenido apoyado en la pared desde hacía unos segundos atrás, oyendo la patética mentira de su amiga -, ya sabes, lo de siempre, ella moría por mí y yo la ignoraba - agregó con aires de engreído.
Las dos rieron mientras Ian ocupaba su lugar junto a Fay y la rodeaba con sus brazos. - Efectivamente, no conocimos en el colegio, pero fue Cu... - calló abruptamente antes de terminar de pronunciar el apellido del chico, no creía que Isabel creyera que una novia llamara a su novio por su apellido -, Ian quien no dejaba de acosarme.
Isabel rio fuertemente, llenando la sala con su musical risa. - Eso es mucho más creíble, Ian siempre ha sido... molesto - dijo, luego de buscar una palabra adecuada para utilizar - con las chicas.
- Sí, pero con Fay fue diferente - aseguró él, sonando mucho más serio -, ella me hizo sufrir cinco largos meses o incluso más para aceptar una cita conmigo - explicó Ian, mirando a Fay con una sonrisa que también la hizo sonreír -. Pero luego ya cayó y ahora somos muy felices.
- Me parece muy bien - felicitó la señora -. Iré a preparar la cena, ustedes salgan o hagan lo que quieran - se puso de pie y miró a ambos chicos -, pero lejos de mi cocina.
Ian se carcajeó fuertemente junto con Isabel, mientras la señora salía del lugar; Fay no pudo hacer ni decir nada, excepto simplemente sonrojarse de vergüenza y bajar la mirada.
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MISTAKELAND
Ficção AdolescenteLos adolescentes ya no son niños que deben ser protegidos de todo, inclusive de la verdad. La vida no es justa. Necesitan acostumbrarse a esa idea. Fay Britt tiene la vida perfecta. Los amigos perfectos, la familia perfecta, las calificaciones perfe...
