Se preparaba para salir con Will a las siete, cuando Ian entró a la habitación; no se habían hablado ni visto desde el desayuno.
- ¿Aún sigues con la estúpida idea de querer salir con William? - Fay levantó la cabeza al oír eso, ya que no había visto a Ian.
- No es una idea, Cullen, es un hecho - siguió maquillándose, dándole la espalda a Ian -. Es más, ya estoy casi lista - se puso de pie y sonrió.
Ian también sonrió y Fay frunció el ceño, no era la reacción que esperaba por parte del chico. - Estás realmente hermosa..., es una lástima que sólo tú y yo lo sabremos - le mostró la llave del dormitorio en sus manos y salió del lugar. A la chica le tomó dos segundos comprender lo que estaba pasando pero ya era tarde, estaba encerrada en la habitación
- ¡Cullen!, ¡Cullen! - Fay azotaba la puerta con su cuerpo mientras gritaba histéricamente; no hubo respuesta.
Recordó, casi tres minutos después, que había una ventana y corrió hacia ella; la ventana daba al patio trasero y vio a Ian allí, nadando en la piscina.
- ¿No vienes, mi amor? - Fay le hizo un gesto obsceno al oír eso. Tomó su celular y suspiró con el aparatito en su mano derecha. ¿A quién se supone que iba a llamar?, ¿a Summer?, ella no podría hacer nada. Nadie podría. No tenía el número de Isabel ni el de William.
Volvió a la ventana. - Cullen, ¿puedes venir?
- Lo siento, Britt, estoy muy cómodo aquí, como ya ves.
Ella gritó exasperada y luego se le ocurrió algo. - ¡William! - Ian levantó la vista hacia ella y se apresuró en salir de la piscina -, ¡William! - Fay sabía que el vecino de Ian podría oírla e incluso verla desde su balcón. Tomó aire para su tercer grito pero no pudo emitirlo porque Ian abrió la puerta y se lanzó contra ella.
- Te juro por lo más sagrado que tengo que si no eras una chica, te mataba a golpes.
- Lo mismo digo, idiota - contestó ella, corriendo por todo el dormitorio. Ian saltó sobre un sofá y ella arremetió contra él, echándolo al suelo y quedando ella encima.
En un rápido movimiento, Ian intercambio los lugares y empezó a besarla, ella se resistió por unos segundos pero el dulce aliento de Ian, sus suaves labios con sabor a caramelo moviéndose contra los suyos era más de lo que ella podía soportar; se rindió en menos de quince segundos. - No te vayas - pidió Ian -, por favor, no vayas con él.
Ella negó - No lo haré - eso hizo que él sonriera. Se besaron en el suelo por varios minutos y luego fueron a la cama; Ian estaba completamente mojado, por lo que el vestido azul se Fay se arruinó completamente.
- ¿Qué pasa?
Ella sonrió - Creo que deberías sacarte esta ropa mojada - Ian también sonrió y obedeció al instante.
El sonido del timbre despertó a Ian, casi una hora y media después; Fay aún dormía junto a él, completamente desnuda, cubierta sólo por una sabana roja.
El chico lío una toalla alrededor de su cintura y bajó a ver de quién se trataba. Con aspecto cansado y semidesnudo, abrió la puerta de un tirón. - Eh, hola, Ian - William estaba parado frente a él con una extraña mueca y mirándolo de arriba a abajo.
- ¿Qué se te ofrece? - Ian fingió no tener idea del propósito del chico.
Will frunció el ceño. - Vine a buscar a Fay, ¿está ella lista?
Ian torció el gesto. - Verás, ella está algo...indispuesta.
- ¿Qué quieres decir con eso?, ¿está enferma?
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MISTAKELAND
Teen FictionLos adolescentes ya no son niños que deben ser protegidos de todo, inclusive de la verdad. La vida no es justa. Necesitan acostumbrarse a esa idea. Fay Britt tiene la vida perfecta. Los amigos perfectos, la familia perfecta, las calificaciones perfe...
