Capítulo 36

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Retiré mis zapatillas evitando hacer ruido y caminé en puntillas hasta la oficina de la planta baja. Un halo de luz se filtraba por debajo de la puerta.

Las voces adentro eran bajas. Me detuve silenciosamente junto a la puerta.

—¿Terminaste?— era Tom. Su tono destilaba el mismo veneno de antes.

—No.— y como sospeche, Caleb estaba aquí.— La estás aislando.

—No tienes idea de lo que estás hablando —respondió Tom finalmente.

—¿No?— Caleb soltó una pequeña risa incrédula.— Borramos la memoria de su madre, Riddle.

El silencio posterior se volvió pesado inmediatamente. Cerré ligeramente los ojos.

—Y aun así fuiste tú quien levantó la varita.

—Sí. Y odio que entiendas exactamente cómo hacer que la gente cruce líneas por ella.

—Ten cuidado con lo que insinúas.

—¿O qué?

La tensión podía sentirse hasta fuera de la habitación. Dejé de respirar por un momento, esta vez había algo distinto.

Esto ya no eran simples celos, era miedo.

Caleb habló primero otra vez. Más bajo y honesto.

—Ella está cambiando.— Tom no respondió.— Y tú también lo sabes.

Silencio.

—Lo que sé —murmuró finalmente— es que ella está viva.

—¿A cualquier costo?

Sentí un escalofrío recorrer toda mi espalda.

—Sí.

La respuesta salió inmediata. Sin duda y sin vergüenza. Se escuchó una copa chocar con una superficie. Probablemente el trago de Tom había quedado olvidado en el escritorio.

—Tú sigues pensando que esto se trata de moralidad. No lo es, se trata de ella.— su voz era baja. Controlada. La intensidad en su voz hizo que sintiera mi corazón acelerarse violentamente.— Si el precio para mantenerla viva es convertirme en un monstruo... Entonces aceptaré eso felizmente.

El silencio posterior fue devastador.

Estoy segura que Caleb entendió lo mismo que yo, que Tom estaba diciendo la verdad. Toda la verdad.

Y honestamente... eso era lo aterrador.

Caleb soltó una risa pequeña.

—Merlín...— lo escuché caminar.— ¿Sabes qué es lo peor?— Tom no respondió.— Que empiezo a entenderte.

Eso fue difícil, lo sé porque ambos odiaban admitir cuánto se parecían realmente cuando se trataba de mí. Caleb habló otra vez antes de que Tom pudiera responder.

—Pero hay una diferencia entre nosotros.

—¿Ah sí?

—Si ella algún día me mirara y ya no se reconociera a sí misma...yo sí sería capaz de dejarla ir.

El silencio explotó entre ambos. Sentí la sonrisa de Tom a través de la puerta.

—Yo no.

Tom ya no estaba fingiendo indiferencia, no estaba ocultando nada y eso lo volvía muchísimo más peligroso.

Caleb soltó finalmente una pequeña risa amarga.

—Sí. Ya entendí eso.

—No.— la voz le salió baja. Controlada.— Creo que todavía no lo entiendes realmente.— escuché sus pasos.— Pensé que ya habías aceptado algo hace tiempo.

CRIMINAL | Tom RiddleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora