Los días habían transcurrido como el agua entre los dedos. Riddle a penas y volteaba a verme desde nuestra poca amistosa plática en su habitación y ciertamente yo no tenía el tiempo para asistir a sus reuniones o buscar una inexistente cámara de los secretos.
Dumbledore me había estado entrenando por las tardes y los avances en mis hechizos defensivos eran asombrosos. Los profesores mostraron especial interés en mi desarrollo académico y los elogios llovieron.
—¡Ari, espera!
—Oh, Xas. Que gusto verte.
—Oye.— llegó a mi altura y se apoyó en sus rodillas. Su respiración era irregular.— Tom en serio me matará si no acudes a esta reunión, se supone que eres una de nosotros y a él le molesta que...
—Estoy ocupada en cosas más productivas que escuchar a Black cuestionar mi estancia ahí.
—Black es estúpido.
—Riddle también.
—No diré nada al respecto. ¿Al menos puedes contarme lo que has estado haciendo?
Me detuve a mitad de pasillo y miré en ambas direcciones, jalé del brazo a Abraxas, obligandolo a encorvarse.
—El profesor Dumbledore me da asesorías privadas en el séptimo piso.
—¿Por qué hasta allá arriba?
—Hay una sala...se conoce como la sala que viene y va.
—Que nombre tan raro.
—Respeta, tonto. Esa sala nos sacará de muchos apuros.— golpeé su cabeza con mi puño y lo solté.— Ahora pídele a Riddle que no me moleste. Asistiré a las reuniones cuando tenga avances en lo que pidió.
Recogí mi cabello en una coleta alta y dejé a mi amigo platinado con las palabras en la boca.
En mi camino hacia el patio del colegio escuché un leve maullido. Fruncí el ceño y seguí el —apenas audible— sonido. En un pequeño hueco en la pared de mi lado izquierdo se escondía una cría de gato. Sus ojos seguían cerrados y apenas tenía pelo, por lo que no dudé dos veces en levantarlo.
—Pobrecito ¿Quién te abandonó aquí?— acaricié suavemente su pequeña cabeza y lo inspeccioné a fondo. No parecía tener ninguna herida.— Vamos con ese chico Hagrid, seguro que sabe como cuidarte.
Me quité la túnica y lo envolví con ella. Lo acuné entre mis brazos y seguí mi camino, pero ahora desviándome a los límites del bosque prohibido. Hagrid era un alumno muy difícil de ignorar, sobre todo por su gran cuerpo, pero también por ser un Gryffindor obsesionado con las más peligrosas criaturas.
Lo encontré en los límites del bosque prohibido, sentado sobre un tronco caído y alimentando a una cosa invisible.
—Hagrid.
—¡Ariana! ¿Qué te trae a este lugar?
—Necesito asesoría sobre un animal y tú eres bueno con eso.
—Has venido con la persona indicada. Cuéntame, ¿es un hipogrifo? ¿Escarbato? ¿Bowtruckle? ¿Acromántula?— chilló con este último.— Dime que es una acromántula.
—Es un gato.— le enseñé el pequeño bulto de mis brazos.
—Oh, pobrecito. ¿Es tuyo?
—Ahora sí, lo encontré en un hueco en la pared. Temo que no sobreviva sin calor y comida.
—Pobre, los animales tienen el alma más pura. Sígueme.
Con esfuerzo se levantó del viejo tronco y caminó de vuelta al castillo. Seguí sus pasos a una distancia prudente, por si de pronto decidía detenerse. Entramos al recibidor del colegio y subimos por las interminables escaleras hasta la lechuzería. Mis labios se unieron en una fina línea sin entender qué hacíamos aquí.
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CRIMINAL | Tom Riddle
Fanfiction《Estoy enamorada de un criminal y este tipo de amor no es racional, es físico. Mamá, por favor no llores, estaré bien》 •-•-•-•-•-•-•-• Tom Riddle × Female OC •Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling y su gran imaginación, excepto Ariana y tod...
