Capítulo 1

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1943

Los años habían transcurrido con rapidez. Ahora ambos jóvenes acababan de cumplir dieciséis años cuando las vacaciones de invierno llegaron a su fin.

Tom Riddle caminaba con prisa entre los pasillos del desierto castillo, ningún alma habitaba en los corredores cuando dió la vuelta pasando frente al aula de Transformaciones.

—Cariño, me duele verte llorar.

Detuvo sus silenciosos pasos cuando escucho la maldita voz. Albus Dumbledore. La curiosidad le pudo, acercándose con cautela, manteniendo bien protegida su mente.

—No lo entiendo, profesor.— el joven Riddle miró a través de la pequeña rendija de la puerta. Sus ojos observaron una larga melena anaranjada.— ¿Por qué debe ser así? ¿Es acaso que él no me ama?

—Tu padre te ama, querida.— consoló el anciano profesor.

—¿Entonces que cambió? Yo no elegí mi casa, el sombrero lo decidió.— volvió a sollozar la chica.— Él me adoraba cuando era un bebé, no entiendo su molestia por Hufflepuff.

—Ven, Ariana.— Riddle escuchó los suaves y graciles pasos de la chica.— ¿Sabes quién es él? Un antiguo amor de tu madre, Hufflepuff.

—¿Quiere decir que estoy pagando los platos rotos?

—Quisiera que no fuera así y que tu padre actuara con inteligencia. Henry siempre estuvo enamorado de tu madre, por esa razón repudiaba a los Hufflepuff.

—Eso es tonto.

—Tu padre es tonto. No le digas que yo dije eso.— entonces, el sonido más encantador que Tom había escuchado resonó en el aula: su risa.— ¡Eso es! Debes sonreír, pequeña. ¿Dulce de limón?

—Gracias, profesor.

—Deja de pensar en las razones por las que tu padre es un idiota. Siéntete orgullosa de ser un Hufflepuff, son las personas más leales.— la joven respondió en un murmullo imperceptible para el joven Riddle.— Ahora vayamos a la cena, pronto llegarán tus compañeros.

El chico se alejó de la puerta, preparándose para fingir que iba de paso.

—Oh, casi lo olvido.— escuchó de nuevo la voz del viejo Dumbledore.— Feliz cumpleaños, Ariana.

—¡Oh, por dios! Un nuevo libro de adivinación. No debía molestarse, profesor. Lo atesoraré toda mi vida.

La puerta se abrió y Tom fingió inocencia cuando Dumbledore frunció el ceño hacia él.

—Tom ¿qué haces vagando por los pasillos?

—No vagaba, el director Dippet me pidió que viniera a buscarlo.— mintió con facilidad.— Él desea verlo antes de que lleguen los demás.

—Claro.— dudó el anciano.— Bien, entonces andando, Ariana.

La joven de cabellos anaranjados se dejó ver sin la protección de Albus Dumbledore. Sus ojos curiosos examinaban a Tom.

—Tom Riddle.— estiró su mano a la joven frente a él.— No recuerdo haberte visto antes.

—Ariana Potter.— susurró estrechando la mano que le ofrecía.— Es que nunca hemos tenido clases juntos.

CRIMINAL | Tom RiddleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora