Capítulo 19

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La luz atravesaba mi ventana en la primer mañana que amanecía en la mansión Malfoy cuando Abraxas rompió con mi tranquilidad.

—Es...es Tom...te envió...una carta.— se dejó caer sobre mi cama, hiperventilando por su innecesaria carrera de ala a ala.

—Debiste enviar al elfo.

Soltó un quejido. Claro que no había pensado en mandar al elfo.

—Ábrela.

Rompí el sobre y comencé con la lectura.

Querida Ariana.

Me tranquiliza saber que has salido del hospital y que te recuperas con prontitud. Has de saber que abandonaré el orfanato esta misma noche y el día de mañana estaré llegando a la mansión Malfoy para recogerte, espero que no olvidaras nuestra misión.

Ya hablaré con el señor Malfoy en busca de su consentimiento. No necesitas preocuparte por nada, ya me he encargado de todo. Tendremos suficiente tiempo para hablar sobre lo ocurrido cuando nos veamos, debes saber que no dejaré con vida a quien haya provocado esto.

Por el momento descansa, no está en mis planes parar cada veinte minutos para que te recuperes, así que duerme bien. Sobra decirte que comas adecuadamente, no eres tonta.

Tom Riddle.

Una diminuta sonrisa se asomó por mis labios con su preocupación disfrazada de indiferencia. Doblé el papel bajo la atenta mirada de Abraxas

—Estará aquí mañana.

—¿Mañana? A penas has descansado un día, no lo permitiré.

—Esto es para conseguir lo que queremos, recuerdalo. Para conseguir mi venganza necesito que Tom tenga el control de todo.

—Se están precipitando, ambos. Tenemos tiempo, primero deberíamos acabar la escuela.

—No tenemos tiempo, yo no lo tengo.— apreté el papel entre mis manos.— Desconozco cuántos años de vida tenga con esta estúpida maldición que un impuro puso sobre mí.

Sus hombros cayeron al igual que su cabeza.

—Tienes razón, discúlpame. Sólo me preocupo por ti.

Mi cuerpo también se relajó. Estaba siendo muy dura con el único amigo que tengo.

—Discúlpame tú a mí. Tendré cuidado y no me exigire más de lo que puedo, lo prometo.

Grité cuando lo ví tan enroscado en mis sábanas.

—¿Qué? ¿Qué viste?

—Abraxas, ¿y mi gato? ¿Dónde está Ash?

—Ah, eso. Tom no lo dejó a mi cuidado, dijo que soy demasiado imbécil para cuidar de mi mismo.— escondió el rostro en la almohada.— Se lo llevó él, para ser sincero creo que lo ví haciéndole mimos la noche en que te llevaron al hospital. Fue como si el gato supiera que algo malo te ocurrió, no paraba de chillar y Tom lo acarició hasta que se durmió.

—¿En serio?

—Pero no le digas que te dije, me mataría.

—Soy una tumba.

(...)

Tal como lo prometió, al día siguiente en punto de las 9 de la mañana el elfo nos hizo saber que un invitado había llegado. Mi tío Septimus limpió sus labios con la servilleta y se retiró elegantemente para recibir a Tom. Abraxas continuó con su desayuno como si el mundo fuera a acabar en dos minutos.

CRIMINAL | Tom RiddleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora