Capítulo 3

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TW Mención de trastornos

Abrí los ojos ante el inquietante repiqueteo en mi ventana. La lechuza familiar me devolvió la mirada a través del cristal, esperando que la dejara invadir mi habitación. Bufé, probablemente otra carta de papá.

—No me gusta verte, siempre traes malas noticias.

La lechuza batió sus alas, golpeándome con su ráfaga de aire. Le quité la carta y acerqué un poco de comida para que se alimentara. Chilló agradecida y me permitió leer la carta en silencio.

Ariana.

Tú hermano me ha comentado ya que rechazaste salir con Frank y que ese amigo tuyo fue muy grosero con él. ¿Qué te he dicho sobre ser amable con Frank? Él es un buen partido, es Gryffindor y un gran chico, me gustaría que le dieras una oportunidad y que te mantengas alejada de ese Slytherin.

Henry Potter.

Apreté el papel entre mis manos y rabiosas lágrimas brotaron de mis ojos. Nunca un "¿Cómo estás, cariño?", siempre un "deja de avergonzarme". Me limpié con furia las lágrimas que resbalaban por mis mejillas y con mi varita encendí el papel, viendo como se consumía. Un horripilante grito escapó de mi garganta y agradecí no tener que compartir mi habitación con nadie, regalo del profesor Dumbledore.

—Ojalá te mueras, Fleamont.

No es justo que compartamos espacio y aire con tantos sangre sucia.

Las palabras de Riddle volvieron a mi mente. Inhalé y exhalé, quizás tenía razón, ellos no eran dignos de nosotros. Frank no merecía respirar el mismo aire, me encantaría tanto tenerlo bajo mi pie, aplastando su garganta.

—Merlín, no quiero hacer esto...

Recogí mi uniforme y entré en el baño para prepararme, faltaba cerca de una hora para que iniciaran las horas, pero quería evitar a Fleamont en el desayuno.

(...)

Las clases habían terminado y al fin había tomado una decisión. Caminé con prisa a la biblioteca, ahí lo encontraría. No me había encontrado con mi hermano en todo el día y rogaba al cielo que no apareciera en este momento. Me escabullí dentro de las grandes puertas de roble y los altos estantes llenos de libros me recibieron. Pasé entre las mesas sin hacer ruido y me adentré en el pasillo al lado de la sección prohibida, Tom estaba ahí.

—Riddle.

—Estoy leyendo.

—Acepto.

—¿Perdón?— al fin levantó su intensa mirada marrón para observarme.

—Acepto tu propuesta de ayer.

Una sonrisa macabra se dibujó en sus labios y estoy segura que en la mía había una igual.

—¿Qué te hizo aceptar?

—Tú puedes ayudarme a quitarme de encima a Frank y yo puedo ayudarte en lo que sea que estés tramando.

—Vaya, realmente le tienes rencor al impuro. Me gusta.— cerró su libro y me permitió echarle un vistazo. Magia Oscura.— Serás una pieza clave, querida. Creo que está de más decirte que Dumbledore no debe enterarse.

—No soy idiota.

—No dije eso. Ahora, tengo que presentarte a los demás.— se levantó de su silla, alisando su uniforme.— Te veré en diez minutos en la entrada a la sala común de Slytherin.

CRIMINAL | Tom RiddleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora