Su brazo destendió la cama y con un ademán me invitó a acostarme. El frío de su cama me provocó un ligero escalofrío. Había dormido tantas veces con aquel chico, pero habían pasado años desde que estábamos en la misma cama; desde que dormíamos sin que hubiera sexo de por medio.
Su cuerpo se posó frente a mí, aquellos ojos marrones veían cada parte de mi rostro. Sus manos acariciaron mi mejilla para dedicarme una sonrisa.
-Buenas noches, Yvonne. -Soltó aquello y sus ojos se cerraron.
Mi cuerpo, corazón y cabeza eran un mar de sentimientos. Kevin Álvarez me había enseñado demasiadas cosas; a confiar en la gente, a abrir mis sentimientos, a tener buen sexo... y a hacer el amor, pero sobre todo me había enseñado a amar a pesar de todo lo que habíamos vivido.
No sabría decir cuánto tiempo pasó desde que sus ojos se cerraron, o desde que su respiración se volvió lenta, tampoco la cantidad de veces que miré aquel rostro que me encantaba; aquella vista fue lo último que vi antes de quedarme dormida.
El brazo del menor rodeaba mi cintura mientras que el otro estaba por debajo de mi cuello. Sentía su respiración caliente en mi nuca; tallé mis ojos y giré al techo, aquel movimiento provocó que su brazo me pegara más a él mientras sus ojos seguían cerrados. Con cuidado quité su brazo de mi cuerpo para ir al baño.
-Pensé que te habías ido. -Aquella voz mañanera me hizo girar a la cama. Sus brazos estaban en la parte trasera de su nuca.
-No. -Solté desde el marco de la puerta. -Solo hice del baño.
-Ven. -Estiró su brazo al lado de su cama. -Aún tengo sueño.
-¿Te parece si hago el desayuno y tú sigues dormido? -Pregunté mientras me sentaba a su lado.
-Mhm... -Soltó un sonido de la garganta. -No. -Estiró su cuerpo para jalarme y tumbarme a su lado. -Mejor tú te quedas aquí y yo te hago el desayuno. -Se ofreció.
-¿Me vas a chiflar así siempre? -Pregunté mientras me acomodaba a su lado.
-Siempre. -Soltó mientras me veía desde su posición.
Dejó una sonrisa al aire, besó mi frente y se levantó de la cama en dirección a la cocina.
Aquella tarde pasó tranquila, jugábamos en la consola y comíamos mugrero. Estar con Kevin era estar en paz. Verle frustrado porque su pistolita "no disparaba", o porque el monito no corría rápido, el ceño frustrado en su frente. Reconocía cada una de sus facciones, y las amaba.
-Tengo que irme, Kev. -Solté desde la puerta mientras sus brazos rodeaban mi cuerpo.
-Lo sé. -Soltó aún con su cabeza en mi cuello.
-Para eso tienes que soltarme. -Continué.
-Lo sé. -Repitió. -Solo dos minutos más.
Mis manos acariciaron su espalda mientras las suyas apretaban mi cintura.
-Kev... -El menor asintió. -Te veo mañana en el estadio. -Solté mientras su cuerpo se alejaba de mí.
-Encantado. -Sonrió. -Me avisas cuando llegues.
Acerqué mi cuerpo a él, con la intención de besar su mejilla, pero nuestros movimientos fueron tan iguales que nuestras narices toparon. El silencio reinó en el espacio entre nosotros, sus dedos viajaron a mi mejilla; las respiraciones se mezclaban, su altura me obligaba a tener mi rostro mirando para arriba. Sus ojos se cerraron mientras su respiración era tranquila, le imité para disfrutar de aquella cercanía.
-Aún no estás lista. -Soltó después de besar mi mejilla. -No quiero volver a arruinar esto. -Confesó.
Abrí mis ojos para ver aquella sonrisa en su rostro. Le imité. Tenía razón. Estiré mi cuerpo para besar su cachete y partir de ahí.
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Daylight
FanfictionTenía el corazón roto; vengar mi corazón y disfrutar de mi soltería. Una noche; sexo casual. Mi debilidad; una sonrisa bonita. "Me gusta oírte gemir" sus palabras favoritas cuando follabamos.
