Lugartenientes del poder

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- Sasha, soy Dante. La encontre. Esta en Pa...- Se escucha un gran estruendo, algo que provoca que hasta el cristal de la cabina se reviente y se vaya la señal durante unos cortos segundos.-... Luego te llamo.

Se fue acercando poco a poco al origen del estridente sonido,  unos tres kilos de C4 en la maleta que le habian dado.

Varias maldiciones sale la boca de Dante, ahora iba a ir a acabar con lo que sea que se encuentre en ese lugar donde tenían retenida a Crimea.

Se acerco a la puerta del coche y lo abre, con la mala suerte que la puerta se cae, sin llegar a decir que todos los cristales estaban rotos.

Se puso a buscar una tienda con algún símbolo de cazador. No tardo en encontrar una, para ser exactos era un spa hindú.

- Hola.- dice mientras entra.- Necesito algo para mis vacaciones en Paris.- La dueña entendió el sarcasmo y el mensaje ocultó en la frase.- Algo con mucha efectividad.

Ella lo envía al almacen con dos hombres de mediana edad.

-¿ Cómo sabemos que no eres un brujo o algo por el estilo? - Dice el uno con escopeta en mano.

- Fácil, no les he matado todavía y no me beneficiaria matar a unos hindúes con un spa. Solo necesito equipo para una cacería.

- ¿ Y no creés que si hubiera algo para cazar, seriamos de los primeros en enterarse?

- ¿ Y si es algo que sabe como escapar de vuestro radar? O mejor dicho, anda siempre inactivo por x motivo.

- Eso nunca me lo habia planteado de esa manera. ¿ Que criatura podría hacer eso?

- Algunos ortópteros y noblezes, homunculos, varios metamórficos y licántropos, brujos, alquimistas y otras clases de malignos.

- Bueno, entonces necesitarás plata y hierro.

- Y plomo, mucho plomo.

Le dieron una maleta con varías armas y amuletos. Algo era obvio en ese momento, Dante no se andaría con juegos.

Se fue caminando a ese chalet donde esta Crimea caminando, al llegar al porton eran las tres de la tarde, le pegó un tiro a la cama y abrió la puerta con la habilidad de rechazo.

Toco el timbre de la puerta de entrada, espero diez segundos, de una patada derribo la puerta. Rápidamente, vino casi todo un batallon de guerra.

Todos los guardias eran metamórficos y ortópteros, lo cual le hacía a Dante la lucha el doble de fácil. El chalet quedó con una alfombra de cadáveres bastante grande y una nueva capa de pintura en las paredes y el techo.

Siguió lo que le decía su nariz, hasta llegar a una puerta de acero de cinco centímetros de grosor.

"Dante, si ese lugarteniente de ese tal 'Padre' esta ahí, dudo mucho que sea capaz de ayudarte. Acuérdate que todavía no me he recuperado lo suficiente de lo Río de las Almas." dice Ifrit con un tono preocupado.

- No te preocupes, tengo un sustitutivo. - Dice mientras abre un pequeño compartimento.- En esos lapsus en los que te dormías, aproveché y le pedí a un amigo para que me mandara un poco de sangre de fénix. Y antes que te lo preguntes, suelen salir despues de hechar sal a la tierra donde se ejecuta la tecnica de "El ave fénix ". Esta sangre fortalece los tejidos y mejoran a un mil por ciento el indice de regeneración.

" Pues usala, pero te advierto que eso luego te va a causar anemia. "

- Tengo ocho veces mas hemoglobina que un humano normal y la sangre de fénix me quitará la mitad, sin llegar a decir que dura doce horas. Suficiente tiempo para pelear y huir.

El sendero de la venganzaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora