Capítulo 1

98 7 4
                                    

<<Puto día>> Ella estaba ahí, por alguna razón se había despertado más temprano de lo normal, pero esta vez no se había ido directo a bañarse como acostumbraba, se había quedado pensando <<Puedo fingir que voy a clases y le digo a Vivi para encontrarnos>> <<Mierda papá tiene la costumbre de llevarnos el primer día de clases>>
-¡Oye es tarde!- dijo Astrid, la hermana mayor de los Fernández Arias.
-Ay hermanita... Que haría sino compartiría cuarto contigo- respondió Patricia con sarcasmo
Se respondió así misma <<por fín tendría un cuarto sin que alguien se esté quejando de mi desorden>>
-Pero que humor, ¿Así te pones el primer día de clases?- dijo Astrid, ya sabiendo que ese día Patricia no estaba contenta.
-No tiene nada de especial ser primer día de clases, cuando eres "la nueva"- respondió enfurecida y salió del cuarto dirigiéndose al baño.
Entró a la ducha y se vio en aquel espejo grande, y nuevamente le dieron ganas de sobarse <<siempre lo hago, desde que tuve doce exactamente, no me parece malo, encuentro una satisfacción al hacerlo, a veces me causo daño y sangro pero al hacer eso me olvido de todo, es realmente excitante>>
Terminó de bañarse, no le habían comprado el buzo, ni el uniforme de su colgio, por lo que eligió ir con un jersey blanco y un jean azul que combinaba muy bien con su chaqueta del mismo color. Se secó el cabello con la secadora negra de su hermana <<en fín, ella también agarra mis cosas, no se puede quejar>> Ató sus cabellos negros azabache con una liga del mismo color, haciéndose una cola media alta, con la caída de un ligero mechón que pasaba por sus ojos marrones.
-Chicas ya bajen a desayunar, su mamá Gachi les ha hecho un delicioso desayuno- llamó Gonzalo Fernández, padre de Patricia y Astrid.
-Papá ya es tarde, ayá comemos algo- respondió Astrid, quien ya estaba lista y emocionada por ser su último año en el colegio.
-Que rico pa, dile gracias a la abuela, y ya voy-respondió esta vez Patricia.
Era realmente notoria la diferencia entre estas dos chicas, pero como es el amor de padre, o al menos el de Gonzalo, las quería por igual.

Es obvio que si te aferras a algo pasado, no podrás concentrate en el presente, querrás regresar esos momentos, que no te dejan una y otra vez, pero ya está, ya pasó, ya terminó ¿O tal vez no? Cada uno toma la decisión.

Patricia llega al colegio. Se despide de su padre y agarra su mochila, no con muchas cosas.
-Disculpe ¿Sabe dónde es el salón de cuarto de secundaria?- pregunta Patricia cordialmente a un chico que era perosnal de limpieza.
Rodrigo, como se llamaba, había puesto toda su atención en Patricia, era relamente notoria la belleza de ella, lo bien que le quedaba el jean que había elegido, su aroma, su cabello.
-Salón 302- dijo sólo para quedar bien, sin saber realmente el orden de los salones asignados.
Agradeció y se retiró. <<Mierda voy tarde>> pensó al ver que ya era las 8:00 y las clases estaban empezando. Subió rapido las escaleras y entró al salón 302.
-Disculpe me retrase un poco-
-Bien, siéntate por favor ¿A ver dónde te coloco?-respondió quien vendría a ser la turora.
-Aquí se va a sentir bien cómoda- dijo Alex, un chico castaño y con la fama de ser mujeriego. Por alguna razón aquel chico lanzado había llamado la atención de Patricia. Luego pensó <<Dios son bebes, parece que vengo a ser niñera>>
-Ahora pasemos lista- dijo la tutora. Arana, Alzamora, Carrillo y así hasta que terminó. -¿A alguien no he mencionado?- preguntó.
Patricia levantó la mano.
-¿Me podría decir su apellido?-
-Fernández Arias-
-Usted no está en la lista de este salón ¿A que año entra?-
-Cuarto- respondió, esta vez avergonzada al darse cuenta de su confusión.
-Este salón es de tercero señorita, venga, la llevaré a su salón-
-Gracias- dijo muy nerviosa.
Patricia y la tutora de tercero se dirigían al salón 315.
-Disculpe, Miss Flor a la alumna Fernández le han dado una mala información sobre el salón que le toca- dijo la tutora de segundo.
-Muchas gracias Susana ¿Cuál es su nombre alumna Fernández?- dijo gentilmente.
-Patricia... Patricia Fernández Arias- respondió de la misma forma, como acostumbraba.
-Sí, efectivamente este es su salón, usted es Mariza Patricia Fernández Arias-
-Sólo Patricia porfa-corrigió <<Mariza, por Dios ¿En que pensaban mis padres?, si querían un nombre raro podían ponerme Babi, cómo la chica de mi libro favorito: A tres merros sobre el cielo de Federico Moccia>>
-Ese es tu nombre. Bueno ahora pasa- respondió ya no tan gentil.
<<¡Que genio la de esa tía! Y pensar que creí que nos íbamos a caer bien>>
Patricia pasa junto a la Miss Flor.
-Profesor Muñoz, disculpe la interrupción, hubo un problema con la alumna Fernández, por eso ha llegado tarde-
-Bien toma asiento- le dijo a Patricia.
Patricia asintió, intimidada por la mirada de aquel apuesto profesor. <<Está demás decir que voy a ser la mejor en su clase>> <<Por fín la mierda se pone algo divertida>> pensó, refiriendose al "Mahatma Gandhi", su nuevo colegio.
Patricia se sentó junto a una chica llamada Rubí.
-¿Quieres?- ofreció Rubí, mostrando un paquete de cocaína.
-¿Dónde lo conseguiste?- preguntó Patricia, reviviendo momentos...

<Un año atrás>
Carta #15
<<A los siete años prometí hacerte una carta por cada año de mi vida, y claro, hize las que cuando era una nena no pude hacer>> Pensó Patricia.
-Desde que nací no he dejado de pensar en ti, con papá no tenemos secretos, creo que tampoco los tiene con mi hermana, aunque ella es más reservada respecto a su cosas. Papá dice que eras hermosa, dice que me parezco a ti, yo le digo que entonces no eras hermosa, porque yo soy fea, papá se molesta, dice que parece que no tuviera autoestima, en realidad lo digo por molestar, sí me gusta como soy, toda yo, gracias a ti mamá.
Ma estoy confundida, recuerdo que hace unos meses le pregunté a papá sobre tu muerte ¿Cómo fue? ¿Qué pasó? Sabía que él no quería hablar sobre eso, pero tenía que saber si alguien me había quitado el derecho de conocer a mi madre, él me dijo que fue un accidente automovilístico, cuando yo tenía tan solo un mes de nacida. Ya no le preguntaría más, porque sabía lo que quería saber. Hace una semana, le pregunte a mamá Gachi, por si me podía decir algo más, pero me dijo que habías muerto debido a una enfermedad, también cuando yo tenía un mes de nacida <<Al menos en algo coinciden>> pensé. <<Papá tiene una caja con todas tus cosas siempre las reviso, vestidos hermosos, no me importa que ya estén pasados de moda, sé que cuando me quede lo usaré, también encontre fotos tuyas, ninguna conmigo, pero me conformo con saber como eras. Encontré algo que ¿Sabes algo? Cambió mucho mi vida...
Diario de Karla:
Día 1:
La triste realidad es que era demasiado joven y me dejé llevar por las circunstancias y por qué no decirlo, por los amigos... A mis 17 años me veía allí plantada, inclinada sobre la mesa mirando aquel polvo blanco, "accedí a la invitación" y esnifé mi primera raya de coca en aquella larga noche donde caerían los gramos a pares. Fue el principio de los tantos años que iba a durar mi pesadilla, presa de mis mentiras, de robos de dinero en casa, de días sin aparecer ni dar señales de vida, de abandonar mis estudios, la culpable de los llantos y las penas de mis padres... Una agonía que mata en vida, pero es tu vida hasta que no decides lo contrario y quieres cambiarla.
Desear morir y morirte es lo mejor que te deseas cuando estás enganchado a la cocaína, no se puede vivir sin ella. ¿Alguien se imagina poder vivir sin aire? Los ataques de ansiedad te oprimen el pecho cuando te terminas la última bolsa, ya no hay más dinero pero necesitas más y más y más... Te desesperas, el corazón late con una fuerza descomunal, la nariz llena de sangre y heridas producidas por los cortes que genera la coca al esnifarla, no comes, no duermes, la depresión es tu pan de cada día... En el infierno se puede estar mucho mejor, creedme.

SENTIMIENTOS ENCONTRADOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora