Por la mañana no me desperté con el ruido de las doncellas al entrar, a pesar de que estaba acostumbrada a despertarme con el ajetreo que había en mi casa.
Yo aún no estaba lista para ponerme en marcha. Había tardado mucho en relajarme después de aquella sorpresa, y aún más tiempo en dormirme al darme cuenta de lo que significaría exactamente lo que pasó en el pasillo del palacio, yo... jalando una colchoneta y diciendo cosas incoherentes. Si tenía ocasión me inventaría algo mucho mejor.
-¿Señorita? ¿Está despierta?
-Si yo les contara... -gimoteé, dándome la vuelta para verlas, pero en lugar de aquello caí al suelo con un grito ahogado.
Pero Evelyn, Marisol y Maritza se rieron ante mi caída, y eso bastó para hacerme sonreír y para que me decidiera a ponerme en marcha.
Tras el baño, Marisol me secó el cabello, levantándome la mitad del cabello con cintas de palacio. Eran azules, así que casualmente resaltaban las flores de uno de los vestidos de día que mis doncellas habían hecho para mí, y ese fue el que escogí. Maritza me maquilló con tonos tan suaves como el día anterior, y Evelyn me extendió una loción por los brazos y las piernas.
Evelyn, Maritza y Marisol me supervisaron con la mirada y sonrieron, satisfechas. Me tomé aquello como un indicador de que mi aspecto era correcto para el desayuno. Me despidieron con sonrisas, reverencias y buenos deseos, y me puse en marcha.
Yo había escogido un vestido azul zafiro con corte sirena según mis doncellas, era algo alborotado pero cuando esperamos a que todas salieran me di cuenta que era uno de los mas sencillos, pues el de las demás, tenían unas caídas muy alborotadas.
Bajamos, esperando que nos llevaran al comedor, donde nos habían dicho que comeríamos. Sin embargo, nos condujeron al Gran Salón, donde habían puesto mesas y sillas individuales en filas, todas con sus platos, sus copas y su cubertería de plata. No obstante, de la comida no había ni rastro. Ni siquiera un olor que prometiera. Más allá, en una esquina, observé un grupo de sofás. Unos cuantos cámaras, apostados en diferentes puntos, grababan nuestra llegada.
Fuimos entrando y nos sentamos donde quisimos, ya que allí no había cartelitos con nuestros nombres. Marlee estaba en la fila de delante de la mía, y Ashley se sentó a mi derecha. No me molesté en mirar dónde estaban las demás. Daba la impresión de que muchas habían hecho al menos una amiga, igual que yo tenía mi aliada en Marlee. Ashley había elegido sitio a mi lado, así que supuse que desearía mi compañía. Aun así, no decía nada. A lo mejor estaba contrariada por el informe de la noche anterior. Por otra parte, el día anterior también había estado muy callada. Quizá fuera su carácter. Pensé que lo peor que podía pasarme es que no me respondiera, así que decidí al menos saludarla.
-Ashley, estás preciosa.
-Oh, gracias -dijo, en voz baja. Ambas comprobamos que las cámaras estaban lejos. No es que la conversación fuera privada, pero no nos hacían ninguna falta-. ¿No es divertido llevar todas estas joyas? ¿Y las tuyas?
-Humm, he preferido ir más ligera.
-¡Sí que pesan! Me da la impresión de que llevo diez kilos en la cabeza. Pero no podía dejar pasar la ocasión. ¿Quién sabe cuánto tiempo nos quedaremos?
Ella no debía preocuparse, tenía el porte y la belleza de una princesa, eso tenía que dejarmelo a mi.
-Pero ¿no crees que ganarás? -pregunté.
-Por supuesto -susurró-. ¡Pero es de mala educación admitirlo! -contestó, y me guiñó un ojo, lo que me hizo sonreír mostrando la dentadura.
Otro error por mi parte. Aquella risita llamó la atención de Silvia, que estaba entrando en aquel momento.
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UNA NUEVA SELECCION
FanfictionEn illea el Príncipe Maxon tiene edad de elegir esposa, así que la selección empieza. Aeryn es una joven chica cuatro que anhela con todas sus fuerzas participar por la gran oportunidad que su familia tendría y por supuesto el honor de conocer al Pr...
