Capítulo 6.

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La mañana siguiente me vestí con el uniforme de las seleccionadas que consistía en pantalones negros, camisa blanca y la flor de mi provincia.

Estábamos ya a punto para salir en dirección a la plaza. Cada una de las seleccionadas iba a tener una ceremonia de despedida en su provincia de origen, y a mí la mía me hacia mas ilusión de lo que me gustaría, eso significaba que estaba a nada de cumplir uno de mis sueños mas alocados. Toda aquella gente allí mirándome, y yo de pie como una tonta pero... Por lo menos sería una tonta felíz.

Cuando llegamos a la atestada plaza daba la impresión de que toda la provincia de Paloma había acudido a despedirme. O a ver qué tenía yo de especial, pero daba igual, estaba contenta y seguiría así hasta mi retorno... O quiza la felicidad me duraria toda la vida. Nadie que sea una cuatro tiene la oportunidad que yo estaba teniendo e iba aprovecharla al máximo.

El alcalde hizo un discurso lleno de florituras:

-¡... y Paloma animará a la bella Lady Aeryn Stone!

La multitud aplaudió y me vitoreó. Algunos lanzaron flores.

Amé aquel sonido por un momento y lo guarde en lo profundo de mi corazón, atesorandolo.

Sonreí a la multitud y saludé con la mano, y luego volví a escrutar a la multitud, pero esta vez con un objetivo diferente, si llegaba lejos, en los momentos de duda me centraría en cada uno de esos rostros y en ellos encontraría la fuerza, por que quiza creían en mi.

Casi al terminar mi inspección visualice algo muerto... Mas bien, alguien.

Una sombra que llevaba persiguendome años, un pasado y un presente del cual su recuerdo habia sido partícipe. Axel...

Mi mano cae agresivamente y escruto sus ojos... Ambarinos y curiosos. Las lagrimas se agolpan en mis ojos y las retengo todo lo que puedo.

-¿Esta bien Lady Aeryn?- pregunta el alcalde.

-Oh, si, son emociones encontradas- realmente no mentía, salvo en la parte de que estoy bien.- Para mi es un placer representar a Paloma en algo tan importante.- el alcalde sonrió y suspiro aliviado

-¡Damas y caballeros, despidamos como se merece a Aeryn, nuestra hija de Illéa predilecta! -jaleó el alcalde.

Detrás de mí, una pequeña banda tocó el himno nacional. Más vítores, más flores. De pronto me encontré al alcalde hablándome al oído.

-¿Querrías decir algo, querida? -No sabía cómo decir que no sin parecer maleducada.

-Gracias, pero estoy tan impresionada que no creo que pueda.

-Por supuesto, pequeña- dijo él, cogiéndome las manos entre las suyas-. No te preocupes. Yo me ocuparé de todo. Ya te prepararán para estas cosas en palacio. Lo necesitarás.

Entonces el alcalde procedió a ensalzar mis virtudes ante la audiencia, mencionando solapadamente que era muy inteligente y atractiva, para ser una Cuatro, aunque se paso de la mano pues la reina es una cuatro. No parecía un mal tipo, pero a veces hasta los miembros más agradables de las castas superiores se mostraban condescendientes.

Volví a buscar a Axel entre la multitud y afortunadamente lo encontré, me sonrió con sarcasmo y yo trate de hacerle señas discretas de que quería verle en algún lugar, necesitaba hablarle, por lo menos antes de irme. Cuando lo detectó, señaló a la izquierda, me puse al tanto y la cámara se enfoco en el alcalde así que asenti, vi como se encamino a los baños.

El alcalde acabó su discurso. Sonreí y todo el mundo aplaudió, como si aquel hombre hubiera soltado un discurso legendario. Carina, mi asistente personal me dijo que me despidiera con calma pero le dije que necesitaba ir al sanitario.

Me diriji a los baños y justo en los pasillos que dividen el de hombres y el de mujeres esta él.

-Axel- susurro y el me mira- Tu...

-¿Estaba muerto?- pregunta con un poco de agresividad- No.

-Yo... tenia miedo- dije con la voz ahogada.

-¿Tu?. No. De todas las personas que pudieron preocuparse por mí, tú eres a la que menos le creo.

-Axel, no sabes lo mal que lo he pasado creyendote muerto...- dije con las lagrimas apunto de salir- eras mi mejor amigo...

-No te creo- dijo en un susurro y con la mirada en el suelo.- Causaste un dolor en mi que nunca había sentido... Que salieras de tu casa a decirme que no me querías iba a doler menos.

-Axel, si yo hubiera sabido que estabas vivo hubiera ido a ti, hubiera aceptado una relación contigo- contesté secando mis lagrimas.

-¿Lo harías ahora mismo?- pregunta perforandome con la mirada.

-Si...- contesto en un susurro. No podía decirle que no, en ese momento no queria perderlo.

Pero el seguia sin creerme, lo podía ver en sus ojos. Así que movida por la adrenalina y el pánico de perderlo me acerco y lo bese.

Me hubiera gustado decir que habia sentido mariposas en mi estomago pero solo habia miedo.

Me separé de inmediato y lo miré directo a los ojos y solo encontré confusión. Me separe de golpe y limpie mis lagrimas por segunda vez.

-Te quiero- dice de la nada, mirando todavía el suelo.

-Axel...

Se acerca a mi y acaricia mi mejilla.

-Nos vemos en Palacio.- dio media vuelta y se fue. Y fue cuando repare en el uniforme que llevaba.

¿Que hice?








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