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7.Encuentro inesperado

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Ha pasado tiempo desde el incidente de la fiesta, el lunes volví a mi rutina habitual del día a día. Al trabajo con Tony, volví a tomar mis clases de baile con necesidad y urgencia, era lo único que despejaba mi mente de toda esta situación. A S.H.I.E.L.D. fui hablar con Nick sobre mi baja de guía de Steve, no podía seguir con ello y tendría que hablarlo con Fury o de lo contrario las consecuencias serían altas.

Nick asintió ante mi petición sin objeciones y fue algo que me sorprendió, tampoco era como que Fury fuera un mal jefe, tan solo era un jefe y ya. Este mismo comento sobre unas pruebas que estaban haciendo, que si necesitaban de mi me llamaría para ayudarlo, cómo buena empleada acepte.

Hoy era miércoles, y como todos los miércoles tenia escuela de baile, mi auto se encontraba en el taller por lo tanto había usado la moto para poder llegar. Estacione, apague y quite mi casco de la cabeza sintiendo como la presión se esfumaba de mí.

- ¡Hey Ana! – Chad mi compañero de clases y se podría decir amigo, saludo desde mitad de cuadra tras de mí, tuve que girar mi cuerpo para verlo.

- Hola Chad – deje mi casco en uno de los manubrios de la moto.

- ¿Lista? – me baje completamente de mi belleza de dos ruedas.

- Claro – tome mi vaso de agua – Lo siento – me disculpe con quien había chocado al girarme sin ver.

- No se preocupe – aquella voz se me hizo conocida.

- ¿Steve? – mire al hombre frente a mí – Hola – salude con una sonrisa ladeada.

- Hola – el rubio frente a mi saludo de igual manera. Pero aquel saludo no fue para nada agradable, sino fue todo lo contrario fue muy, muy incómodo.

- ¿Cómo estás? – rompí la fina línea de incomodidad –  Veo que empiezas a conocer la ciudad por ti mismo.

- Si, si – asintió incómodamente – Reconocimiento del terreno – asentí – De toda forma el departamento no está muy lejos de aquí – volví asentir.

- ¡Hey Ana! – Chad llamo desde la puerta de la academia - ¿No vendrás? Estamos calentando – mire a mi compañero y al chico frente a mí.

- No – negué – Te veo mañana Chad.

- De acuerdo – asintió y volvió dentro.

- ¿Quieres que te acompañe? – le pregunte a Steve – Se donde venden un café muy rico.

***

- Iré a pedir adentro – menciono Steve cuando llegamos a el lugar - ¿Qué te gustaría?

- Un frappe de chocolate blanco – pedí.

- De acuerdo.

- Buscare una mesa – comente a lo que él asintió. Busque con la mirada un lugar que estuviera desocupado, había tres mesas sin nadie que las ocupara, decidí por la que no tenía mucha gente a su alrededor – Buen día chicos – salude a los hombres de siempre, sentados en la mesa a casi un lado de la mía – ¿Disfrutando de la comida?

- La comida como siempre esta tan exquisita – sonreí – Por otro lado, tu vista, no tanto.

- Señor Stan – sonreí aún más – Usted sigue siendo tan joven como el primer día que lo vi en esa misma mesa. Los años no pasan por usted.

- Mi cuerpo no piensa lo mismo querida – solté una pequeña risita - ¿El enamorado no llego a la hora indicada? – negué con una pequeña sonrisa – Te conozco desde hace casi cinco años. Siempre sentada en la misma mesa a la misma hora y aquel hombre jamás apareció. Eres joven y muy hermosa, no deberías esperar por uno hombre que te hace esperar por cinco largos años. Debes volar pajarito, volar muy alto.

Libre - Steve RogersHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora