24. Mala puntería

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Narrador

Los golpes en la puerta de Stark era seguidos y de manera desesperada, parecía que en cualquier momento tirarían su puerta si seguían golpeando de aquella manera. El millonario se quejó en su cama ¿Quién lo despertaba a esta hora? Los ojos de Tony comenzaron abrirse con pereza y un poco de molestia. Él tan solo quería dormir un poco más, era un humano y necesitaba hacerlo, es decir paso casi dos días sin dormir y cuando lo estaba alguien lo despertaba.

- ¡Ya voy! – menciono de mala gana poniéndose de pie – ¿Podrías dejar de golpear como si el mundo se estuviera acabando? – cuestiono abriendo la puerta.

- Tenias razón – comento la joven ingresando a su habitación sin pedir permiso del propietario.

- Claro pasa – menciono con un notable sarcasmo.

- Tony eres un maldito genio – comento ella tomando asiento en la cama.

- Dime algo que no sepa – menciono el millonario.

- Gracias Tony – Ana se puso de pie y dando un brinco, llego hasta su amigo dándole un enorme y fuerte abrazo – Te veo en los comedores. Tengo mucho que contarte. ¿Sabes, qué? Mejor no. Cámbiate y desayunamos aquí. Yo traigo el desayuno.

La chica salió de la habitación del millonario sin más. Un notable y confundido Tony, solo observo como la chica abría y cerraba la puerta desapareciendo de su vista.

-¿Qué fue eso? – se preguntó así mismo - ¿Qué hicieron con mi chica? – Tony se introdujo al baño antes de que la joven que se parecía a Ana llegara a su habitación nuevamente.

***

Steve se había despertado hace ya un momento, se había dado una ducha. La rutina de cada mañana. Había salido de su habitación con dirección a la de Ana, su intención era invitarla a desayunar. Pasar una agradable mañana.

Ciertamente se desconcertó cuando nadie le abrió la puerta. Por un momento pensó que seguía dormida, pero había insistido unos minutos que le fue muy difícil creer que no había escuchado los golpes en la puerta. Sin el resultado deseado, el Capitán solo giro con dirección a los comedores.

Una vez ahí, tomo asiento en una de las bancas vacías para así comenzar a comer poco a poco.

***

- Hey, hey, hey – menciono Tony levantando sus manos para parar a la joven frente a él que hablaba sin parar – Tranquila. Ya me mareaste – Ana sonrió y asintió.

- Perdona – se disculpó de manera sincera.

- Por favor cuenta más despacio – pidió Tony – Y sin que el aire se te acabe.

- Te decía que ayer salí con Steve – comenzó a explicar ella mientras cortaba su desayuno – Fuimos a cenar. Al principio todo fue un poco incomodó, ya sabes no sabíamos de qué hablar. Pero me armé de valor y le pedí una disculpa.

- ¿Y tú por qué? – cuestiono un sorprendido y confundido Stark.

- Tony – aquella joven suspiro rendida – Me disculpe por ocultarle quien era – el millonario rodo los ojos molesto – Comenzamos hablar de manera sincera sobre nosotros. A menos yo lo hice. Hablamos de tantas cosas, Tony. Que el tiempo paso volando. Era como si en un abrir y cerrar de ojos el tiempo nos hubiera pasado. No fue tiempo suficiente, no lo fue para mí.

- ¿Qué hiciste con mí Ana? – cuestiono Stark.

- ¡Tony! – Ana golpeo el brazo de su amigo con el puño cerrado – Eso no fue todo – comento una Ana que comenzaba a sonrojarse, y eso no paso por alto para su mejor amigo.

Libre - Steve RogersDonde viven las historias. Descúbrelo ahora