19. Solo queda una cosa por hacer.

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Tony tenía razón, no tenía muchas opciones y aunque me costara aceptarlo debía hacerlo, alguien se había mentido en mi cabeza y no tenía planeado salir de ahí por un buen rato. Y dando tantas vueltas al asunto, sabía que la mejor opción era salir por esa puerta, tan solo salir y ya.

Y eso fue lo que hice. Salí.

Camine por los pasillos de la nave a un paso tranquilo, pero seguro. Varios de los agentes me observaban cuando pasaba a su lado, era la misma y característica mirada de siempre, nada nuevo, ni nada que no haya visto cientos de veces.

Llegue al pasillo por fin, a la parte que debía tomas una decisión, en la cual había dos caminos. Aunque ciertamente el camino de la izquierda fue más que sumamente tentador, estaba segura de la decisión que había tomado, por lo tanto, solo gire por mí ya decidido camino.

Me detuve frente a la puerta y respirando profundamente toqué tres veces esta, esperando a que fuera abierta. Y entonces el sonido de la manija siendo abierta me hizo comenzar a sentir un poco extraña.

- Hola – salude cuando su cara apareció frente a mí – Acepto – mencione con mi corazón latiendo a mil por hora dentro de mi pecho.

- ¿Sí? – cuestiono confuso de mis palabras - ¿Qué es lo que aceptas?

- La cena de arrepentimiento, Rogers – le recordé

- ¡Oh! – Steve sonrió de manera grande, pero sin mostrar los dientes – Genial – comento con una sonrisa en sus labios – Pon el día y la hora y...

- ¿Qué te parece ahora mismo? – sugerí jugando con mis manos por detrás de la espalda – Parece ser una linda y agradable noche afuera. Al parecer por el momento no nos necesita a ninguno de los dos. Nos haría bien salir por una o dos horas de este lugar – comente con diversión – Despejarnos de este ambiente un poco tóxico y abrumador. No será por mucho tiempo, volveremos a la nave para dormir y reponer fuerzas ¿Qué dices? – cuestione con una ceja alzada y una pequeña sonrisa en mi rostro.

- Por supuesto – asintió con una sonrisa – Aunque no tengo ropa decente para ponerme – negué mientras reía por lo bajo.

- Descuida – le reste importancia – Yo tampoco la tengo. Solo será una cena, normal. Ponte lo que desees.

- Solo una cosa – comento volviendo su rostro serio y por ende yo igual – Te das cuenta de que estamos en aire ¿Cómo se supone que bajaremos a tierra y después volvamos? ¿Volando? – arqueo la ceja – Porque yo no cuento con alas – sonreí negando con la cabeza mientras mordía mi labio inferior divertida.

- De eso me encargo yo, descuida – asegure – Te veo en un rato más.

- ¿Una hora? – cuestiono

- No necesito tanto tiempo – respondí sonriendo – 30 minutos – respondí mientras emprendía camino por el mismo lugar por el cual había llegado hasta acá.

***

- Maria – tome el brazo de la agente a cargo llevándola a un lugar un poco más privado para hablar con ella – Necesito un favor.

- Dime ¿En qué te puedo ayudar? – pidió saber aun con ese rostro serio que la caracterizaba.

- Necesito uno de los jets – sus ojos se abrieron más de lo normal al escuchar mi petición – ¿Puedes hacer algo para poder tomar uno sin que Nick se dé cuenta?

- ¿Para que necesitas un jet? – cuestiono ella cruzándose de brazos.

- Hill – mencione en tono de voz de "no pidas explicaciones"

- No te puedo ayudar si no sé el motivo, si es bueno o malo – afirmo mirándome segura.

- No me escapare, si es lo que te preocupa – le asegure.

- Eso no me sirve – negó con la cabeza mientras me observaba de la misma manera. Rendida antes su mirada, solté un suspiro de resignación y hablé.

- Tengo una cita – respondí un poco de mala manera. La cara de Hill fue épica ocasionando que yo rodara los ojos.

- ¿Con quién? – curioseo con una sonrisa.

- Demasiada información – respondí para que no siguiera preguntando más - ¿Puedes hacerme ese favor?

- Claro – aseguro – Pero tiene un costo – la mire queriéndola asesinar en ese momento.

- Dime ¿Qué quieres?

- Vacaciones – respondió simple – Pero no hay nadie que me cubra y Fury...

- Bien – asentí – Me ofrezco en tu lugar – asegure - ¿Todo bien?

- Todo bien – aseguro – 20 minutos en el ala A. Solo te puedo cubrir por tres horas en lo que hacen el cambio de agentes, tienes que estar aquí para antes ¿De acuerdo? – asentí de inmediato – Esta bien.

- Gracias – sonríe en su dirección y me fui corriendo directamente a mi habitación.

***

Me coloque el único cambio de ropa que llevaba conmigo, que consistía en unos jeans de mezclilla, una playera negra, mis pequeños botines del mismo color. Mi cabello lo sujete en una cola de caballo algo despeinada, solo con unos cuantos mechones que sobre salía, mechones que yo coloque en su lugar. En mi rostro solo coloque crema con algo de base de mi tono de piel y un poco de polvo para evitar que brillara. Guardé mi celular en la bolsa del pantalón y salí de mi habitación colocándome mi chaqueta de cuero negra.

Nuevamente golpe la puerta tres veces y espere paciente a que Steve saliera o abriera, cualquiera de las dos cosas que pasara primero.

- Estoy listo – Rogers salió de su habitación, luciendo un pantalón de mezclilla, una camisa celeste y una chaqueta en tono café que se estaba colocando – Estoy listo – una vez que en verdad estaba listo me dedico una mirada y una sonrisa grande, que devolví de lado.

- Vamos – señalé el pasillo y comencé a caminar por el corredor.

- ¿En serio conseguiste como salir de aquí? – cuestiono a mis espaldas un poco incrédulo y sin poder creerlo.

- Por supuesto – asegure dándole una mirada rápida hacia atrás – Hablas conmigo – Steve sonrió de lado – Ven, vamos – tome su mano entre la mía – Es por aquí – lo guié por el pasillo que daba a el ala A del helicarrier para encontrarme con Maria. Ella me observo con ambas cejas alzadas y después sonrió de lado con picardía, con una simple mirada le dije que se callara – Gracias Maria.

- Ya sabes tú hora de llegada – me entrego las llaves – Diviértanse, pasen buena noche.

Libre - Steve RogersHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora