21. Solo era una misión.

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Narrador

La plática entre Steve y Ana comenzó a ser más agradable para ambos, poco a poco los dos comenzaron a sentir cómodos el uno al lado del otro. Los minutos y el tiempo pasaron de ser incomodos a ser agradables.

Pronto los dos comenzaron a dejar la charla de malos recuerdos, sustituyéndola por otra totalmente más agradable. En ella iba desde la comida favorita del otro, el color preferido, pasatiempos y esas cosas que hablas normalmente en una cita.

Si bien, Ana y Steve tenían meses de conocerse, solo lo hacían físicamente, pues ninguno sabía nada del otro. Ana solo sabía que había estado congelado por muchos años y tenía que ponerlo al día en su nueva vida. Jamás le pregunto por su pasado o quien era, sinceramente no le interesa y no era como que lo viera como un amigo, solo era un trabajo que su jefe le asigno. Solo una misión.

Por otro lado, Steve no miraba a la chica como alguien que hablara mucho. Ana siempre llegaba a su departamento con algo nuevo que enseñarle, era buena en ello, pero jamás hablaba de algo de su vida. Sabía que está en la universidad y que tenía otro trabajo, trabajo con Stark, pero no porque ella se lo hubiera dicho, sino que lo escucho en S.H.I.E.L.D. No era para nada una persona abierta, a menos no con él.

Había algo raro en ella, pero para Steve era tan solo una chica callada que no hablaba de su vida, eso era todo. Recordaba cuando llegaba con un par de películas para ver, cuando llegaba con una nueva comida o bebida. Incluso siempre recordara el día que le enseño a usar la lavadora. Rogers no tenía ni idea como era que se usaba, pero parecía que Ana tenía mucha paciencia, lo explico un poco más de tres veces, podía ver la frustración en su rostro, pero ella lo volvía a explicar las veces que fuera necesaria.

Pronto, Steve dejaba de verla como una completa desconocida para verla más como, alguien que estaba ahí para él. Alguien que no importara cuantas veces no supiera usar una lavadora, sabría que ella estaría ahí para ayudarlo hacerlo, explicándole con paciencia, mucha paciencia.

Steve jamás olvidaría la primera vez que Ana le enseñaba a usar un teléfono inteligente, le era complicado, había muchos... no lo sabía, ni siquiera eran botones tan solo le picabas a la pantalla con el dedo y esas cosas se abrían. Steve había oprimido la opción cámara, levanto el celular hasta Ana que se encontraba distraída y tomo la foto. La chica al escuchar el sonido giro hacia Rogers, pero esta ya había quitado el teléfono haciendo como que apuntaba a otra parte, sin tomarle importancia ella siguió viendo la televisión. Mientras, Steve, observaba a la chica que ya no lo veía y miro su celular.

Poco a poco Steve entendía más de la tecnología y los celulares por lo tanto era más fácil para el tomar fotos para luego dibujar algún que otro paisaje que le gustara, pero que probablemente no tuviera tiempo suficiente para volver. Ese día había una presentación de motocicletas, y la chica a su lado era fan de ellas, por lo que al ver la expresión en su rostro no dudo en sacar una fotografía de ella. Ana lo miro mal, pero eso se esfumo cuando el rugir de un motor de una Ducati Superbike 848 EVO, llamo la atención de la chica olvidando a Rogers y yendo directo a ver el espectáculo.

Por ello, aquel día, cuando no volvió y ni siquiera fue con Steve a decirle el porqué de su decisión, Rogers había sentido un repentino vacío, y no un vacío en el corazón, sino más bien en su vida. Se había acostumbrado tanto a la compañía de la joven Beckinsale, que los días después de aquello no se sentían igual. Aprendió a sobrellevarlo, más nunca se acostumbró, ni mucho menos le agrado. Había quedado solo por años, había perdido a su padre, después su madre, a su único y mejor amigo y después al amor, y cuando por fin sentía que algo lo volvía a entender, ella solo se había alejado sin alguna razón aparente ante los ojos de Steve.

Libre - Steve RogersHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora