Narrador
La joven que yacía dormida en el sillón se removía incómodamente ante un mal sueño que estaba teniendo. Su cuerpo se movía con inquietud, comenzó a transpirar hace un buen momento, pequeños quejidos salían de su boca, uno que otro gemido se hacía escuchar por el lugar, las lágrimas habían comenzado a salir, sus mejillas se volvieron pegajosas y cada vez su cuerpo se movía más y más en su lugar.
El millonario dueño de la torre, logro escuchar entre sus más profundos sueños como alguien hacia sonidos y más sonidos, por un momento pensó que era en su sueño, pero ya que se encontraba soñando con una nueva armadura, esos sonidos no eran los de una máquina. Tony se despertó lentamente, su cuello y espalda dolieron un poco y al abrir los ojos por completo logro entender su dolor. Se había quedado dormido en la mesa rodeado de papeles e información por todos lados.
Él y Ana se había quedado hasta muy tarde leyendo la información que el agente Coulson les había proporcionado. Al parecer un ser de otro planeta se había robado una fuente de poder que, en manos equivocadas seria el fin de un planeta. Pero para Tony en ese momento era lo de menos, aquellos quejidos se seguían escuchando y cuando no vio a su amiga dormida en la sala igual a él, entendió que aquellos quejidos y gemidos venían de ella.
Se puso de pie y aprovecho para tronar parte de su espalda y cuello por igual, avanzo por la sala de su hogar y observo como en el sillón una Ana rodeada por papeles en el suelo y por doquier se encontraba dormida en el sillón teniendo un mal sueño. Por su mente paso despertarla con algo de agua, pero sabía que eso no sería bueno, ni para ella, ni mucho menos para él.
-Oye, linda – susurro tan despacio intentando despertarla con la mayor suavidad – Tienes que despertar Ana – llevo su mano a la frente sudada de la chica y se percató de que la chica hervía en calentura – Maldición – se quejó para sí mismo realmente preocupado y muerto del miedo. Después de todo, la chica que se encontraba en su sillón era su única y mejor amiga. Tony miraba a Ana como la hermana que nunca tuvo, sentía la necesidad de protegerla sin importar que – Ana, por favor despierta – susurro nuevamente moviendo suavemente a la chica que seguía en el mismo estado – Por favor, despierta. No puedes seguir dormida, estas teniendo un mal sueño y si no despiertas ahora será peor para ambos – a pesar de los esfuerzos del millonario la chica seguía profundamente dormida – Me arrepentiré de esto – menciono para sí mismo – Ana – sacudió a la chica entre sus brazos.
- ¡No! – los ojos de la chica se abrieron al instante y como si algo la atacara para acabar con ella, tomo a quien quiera que estuviera ahí del cuello apretándolo fuertemente.
- Soy yo linda – Stark logro articular aquellas palabras con mucho pesar, ambas manos sostenían la muñeca de la chica intentando que lo soltara – Despierta y mírame.
- Tony – menciono la chica reconociendo la voz de su amigo – Perdón – la mano de su amiga se abrí soltando el cuello del millonario – Perdóname – se puso de pie mirando horrorizada lo que había hecho – Tony, lo siento mucho. Yo no quería herirte – comenzaba a retroceder alejándose del hombre frente a ella con miedo – No quería hacerlo, lo siento. Tony por favor...
- Tranquila – menciono un tranquilo y comprensivo Stark – Estoy bien – aseguro intentando acercarse a la chica, pero ella solo se alejaba y negaba con la cabeza de un lado al otro repetitivamente – Ana mírame – pidió él – Estoy bien.
- Te lastime – aseguro la chica - ¡No me toques! – grito evitando el contacto con Tony – Soy un monstruo – sin poder controlarlo sus lágrimas comenzaron a descender por sus ojos – Soy un monstruo.
- No – negó Tony colocándose a la altura de la chica que se encontraba sentada en el suelo – No lo eres. Yo estoy bien – Ana negó – Lo estoy – Tony coloco su mano en el brazo desnudo de la chica, ella se estremeció, pero no quito su brazo del lugar. Tú no eres nada de eso, tu eres una persona que ha cambiado y lo sigue haciendo día con día. Tal vez acabaste con algunas personas, pero no lo hacías tú, lo hacía alguien atrás de ti que te controlaba, tú no eres una asesina, ni mucho menos un monstruo. El verdadero monstruo estaba tras de ti en una maquina usándote a su antojo. Tú, lo único que eres es, la hermosa mujer que sale a delante con todo lo que tiene, que lucha por tener una vida mejor, que tiene a una familia que la ama y a unos amigos que siempre la apoyaran incondicionalmente. Y me tienes a mí. A tu hermano mayor, que siempre cuidara de ti, linda. Tú tienes mucho, mucho más de lo que te puedes imaginar. Para mucho de nosotros eres un ángel que llego a nuestras vidas.
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Libre - Steve Rogers
Fiksi PenggemarFui educada y entrenada para aniquilar a cualquiera que se interpusiera en el camino. Mi único propósito era terminar con cualquier amenaza y era buena en lo que hacía, siempre cumplí cada orden como una buena y fiel soldado. Pero ¿Un paraíso? No, n...
