14. ¿Qué es esto?

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Steve me seguía a mis espaldas muy de cerca mientras lo conducía por los pasillos, actuaba normalmente mirando de vez en cuando a los agentes que pasaban por el lugar. Eche un vistazo hacia los lados y le hice una seña a Steve de que se adelantara por el camino que le había indicado, el rubio tomo la delantera y cuando me percaté de que nadie nos había visto lo seguí.

- ¿Y qué pensaste? – pregunto atrás de mí cuando tome la delantera nuevamente.

- ¿De qué? – respondí con otra pregunta.

- De lo que te dije.

- Acepté tu disculpa – le recordé

- Lo sé – menciono – Pero no mi redención completa.

- Te dije que lo pensaría – recordé y llegue a la puerta – Es aquí – señale la puerta a mis espaldas – Necesitamos la tarjeta de personal, que la deje por... – comencé a buscar en los bolsillos de mi ropa, pero solo escuche como la puerta fue abierta – O abrirla por la fuerza. ¿Para qué quiero un súper-poder si no es para usarlo? Vamos – pase a un lado de él ingresando yo primero.

- Tú te quedaras aquí a... - tape su boca con mi mano derecha y lo lleve a una parte no visible para el guardia que custodiaba él área.

- Shh – lleve mi dedo índice a mis labios impidiendo que siguiera hablando, gracias al pequeño espacio que había, su cuerpo y el mío se encontraban tan pegados que tenía que verlo hacia arriba – No hables y quédate aquí – ordene y salí del escondite – Agente – llame a el hombre que custodiaba el área – Fury necesita a todos los agentes en la sala principal, dará nuevas instrucciones sobre lo acontecido con la nueva situación que se presentó. Me mando a llamarlos por áreas y le corresponde ir a esta área ahora.

- ¿Qué situación? – pregunto de manera desconfiada.

- No lo sé – respondí – Los nuevos y yo nos enteraremos hasta el último. Imagino que lo de nosotros será más trabajo. Cumplí con avisar – me encogí de hombros volviendo a la salida.

- De acuerdo – sonreí ante la respuesta de aquel hombre - ¿En dónde dijo?

- La sala principal – aquel agente asintió y salió sin esperarme – Puedes salir.

- Traes la mentira en la sangre – menciono Steve.

- Me entrenaron para ello – asegure – Derecha y yo izquierda.

Narrador

El capitán Rogers observo como la chica se iba a la dirección contraria de donde él tenía que ir. Con una pequeña sonrisa ladeada se giró con dirección a descubrir la verdad.

La visibilidad no era muy buena, apenas y había pequeñas lámparas con una suave luz en el techo, cualquier cosa que hubiera en ese lugar, era sumamente secreta y S.H.I.E.L.D. no quería que nadie se enterara de ello. No por nada estaba en una zona un tanto aislada y con un guardia custodiando las 24 horas del día.

-De mi lado no hay nada más que más información sobre el cubo – menciono la chica llegando a hacia Steve y haciéndolo asustarse al escuchar su despreocupada voz – Lo siento, no quería asustarte.

- Descuida – resto importancia este – Hasta ahorita no he descubierto nada importante.

- Tal vez nos equivocamos y Stark sea un imbécil – comento ella pensando en la posibilidad de que su amigo se hubiera equivocado esta vez y mal interpreto las cosas.

- Puede que si – respondió un no muy seguro Steve, pues, aunque no se llevara hasta ahora muy bien con el millonario, su idea no era muy descabellada y había sembrado la duda en él – Si, puede que tengas razón y solo... - las palabras de Steve se quedaron en su boca, sus ojos se posaron en unas cajas un poco más delante de ellos, de las cuales no se había percatado antes de ellas - ¿Qué es eso? – Rogers avanzo hacia las cajas, que ya estando cerca, eran más bien maletines apilados uno sobre otro, con el ceño notablemente fruncido Steve tomo dos de ellos bajándolos y colocándolos en el suelo. Abrió los dos observando su interior – Tal vez y Stark es un imbécil con razón – lo que había en el interior lo desconcertó bastante.

- ¿De qué hablas? – Ana, que se encontraba en su antiguo lugar, avanzo los pasos que la separaban de capitán y posicionándose tras de él observo a que se refería Steve. La chica jadeo de la impresión sujetando su estómago con la mano y dando pequeños y torpes pasos hacia atrás.

- ¡Hey! ¿Estás bien? – Steve se puso de pie de inmediato al ver el estado de la chica – Tranquila – menciono tomándola del brazo.

Por muy extraño que pareciera, Ana no rechazo el contacto de Steve, sino todo lo contrario. La mano que sostenía su estómago fue a dar a la mano libre de Steve sujetándola con fuerza. Steve observo ese movimiento involuntario y fue cuando se percató de quien estaba frente a él. El agarre que aquella chica le había hecho con fuerza en la mano, no era de otra cosa más que miedo. El rostro de ella lucia completamente horrorizado y pálido, su respiración agitada y escasa le hacía ver a Steve que aquella chica también había sido una víctima más de aquella organización.

Mientras Ana, trataba de que las imágenes que rondaban en su cabeza en ese instante desaparecieran, trataba con todas sus fuerzas volver en sí, pero aquello parecía no funcionar. Su respiración agitada, que parecía que no ingresaba la suficiente a sus pulmones y sentía ahogarse, el hueco que sentía en el estómago. Su cuerpo comenzó a temblar notablemente, mientras sus manos poco a poco comenzaban a sudar. Ver aquellas armas que se encontraban en los maletines con el logotipo de H.Y.D.R.A., la habían hecho recordar cosas que su mente había ocultado todo este tiempo, dañándola cada vez más.

-Ana – Steve llamo suavemente a la chica – Oye tranquila. Solo respira profundamente – Steve trataba de hacer todo lo posible porque la chica volviera en si – Respira – Rogers tomo el mentón de la chica obligándola a observarlo – Hazlo conmigo – pidió. Los ojos de la chica por fin se posaron en los ojos azules de Steve – Inhala – Steve hizo el movimiento esperando a que la chica frente a él lo imitara. Ana imito el movimiento con dificultad – Y exhala – ambos lo hicieron – Esta bien, está bien, hay que hacerlo de nuevo – pidió una vez más Steve haciendo el ejercicio con mayor rapidez – Perfecto – sonrió al ver que Ana volvía a controlar su mal estado – Tranquila, estas bien. Estoy aquí contigo – menciono él dejando una suave caricia en el cabello de ella, y aunque ella se veía un poco mejor, no lo estaba del todo, es por ello que observo nuevamente el rostro de Steve y tras un impulso, solo camino hacia el cuerpo del rubio abrazándolo para poder tranquilizarse un poco. Nadie podía verla en ese estado y mucho menos podía salir de aquella habitación estando así. Aunque a Steve pareció sorprenderle el acto, sabía que ella lo necesitaba, es por ello que pasos sus brazos por la espalda de la chica, resguardándola de cualquier mal – Estoy aquí – susurro – No te pasara nada, mientras yo lo pueda evitar.

***

- Perdón – menciono una apenada Ana separándose de Steve de manera incomoda – Siento si pase mi limite y te incomode...

- Descuida, no pasó nada – aseguro él de forma amable – Necesitabas un abrazo, y yo no era nadie para negártelo – asentí de manera incomoda.

- Yo no me siento bien, Steve – la chica nuevamente comenzaba a hiperventilar, señal de que entraría otra vez en una crisis nerviosa.

- Salgamos de aquí – Steve tomo la mano de la chica comenzando su andar hacia la salida.

Abrió la puerta por la que antes habían ingresado sacándolos a ambos de la habitación. Afuera el aire se volvió menos denso para Ana, la luz de las lámparas parecía volverla a traer de regreso a la realidad. Los pulmones retenían mas aire de lo que lo hacían hace unos segundos atrás. Estaba comenzando a ponerse mejor y volver a ser ella.

- ¿Por qué Fury tiene esas armas aquí? – cuestiono ella - ¿Qué quiere hacer con ella? ¿Por qué tiene eso aquí? ¿Qué es lo que...

- Eso lo vamos averiguar – Steve nuevamente ingreso a la habitación dejando a la chica fuera de ella.

Tardo unos pocos segundos y cuando salió tenía entre sus manos una de aquellas armas. Estaba dispuesto a encarar a Fury, no esperaría que el dispositivo de Stark hiciera su trabajo, conseguiría la información a la antigua, como lo hacían en sus tiempos.

- Vamos – Steve tomo la mano de Ana nuevamente conduciéndola por los pasillos – Tendremos las respuestas a tus preguntas – aseguro yendo a paso rápido y furioso.

Libre - Steve RogersDonde viven las historias. Descúbrelo ahora