NARRA ANDRÉS
Habíamos escapado de aquél lugar. Aleluya! Daniela tenía toda la razón, menos mal que ella estuvo atenta, ella se dio cuanta que no es oro todo lo que reluce.
Estábamos cansados de andar, solo veíamos arboles y arboles, no sabía donde se encontraba la Academia, y tampoco sabía mi ubicación actual, solo sabía que no teníamos tiempo.
Todo esto es una carrera contra reloj. Se que no podremos escapar de nuestro destino, pero estoy seguro de que podremos cambiarlo.
Nuestro final no puede ser encerrarnos como ratas de laboratorio, para extraernos lo que sea que nos hace diferentes, exterminar hasta la ultima porción de nuestra existencia.
Llevábamos caminando horas, sin rumbo fijo, subidas, bajadas y rodeos por los acantilados, tenía que tener una pose serena y dominante, no podría dejar que el miedo se apoderara de mi ser. Y que los demás se dieran cuenta de que nos habíamos perdido.
ALE: ¿Alguien sabe donde estamos?
ANDRÉS: Claro, claro, todo está controlado.
ANDREA: No sabes donde estamos ¿verdad?
ANDRES: Verdad... Pero tranquilos, encontraremos el camino correcto.
RACHEL: Creo que se donde estamos, pero tendría que ver el panorama desde arriba.
JUANCA: ¿Por qué no vuelas?
RACHEL: ¿Volar, desde cuando puedo volar?
JUANCA: Desde siempre, puedes mover la materia con la mente, eleva tu propia materia.
RACHEL: Cómo no pensé en eso!
Rachel levantó un poco su cabeza y cerró sus ojos y su cuerpo empezó a temblar muy sutilmente pero temblando al fin y al cabo.
Su cuerpo empezó a elevarse por entre las ramas de los arboles, por encima de nuestras cabezas, separándose de la oscuridad que nos aportaba el bosque.
Cuando Rachel llegó al punto más alto de uno de los arboles empezó a tambalearse un poco.
Rachel: Hace un poco de viento.
Andrea: Aguanta! No puedes perder la concentración.
Rachel: De acuerdo, ya se donde estamos. Solía venir con mi abuela, el nombre era... La Pedriza, si así era! Estamos cerca de Madrid.
Andrés: Genial! Estamos cerca de casa, podremos llegar.
Rachel: Si! ...un momento... Aaa!
Rachel perdió la concentración en su cuerpo, y empezó a tambalearse más de la cuenta, en un momento, ella estaba cayendo sobre nosotros.
Juanca: Cuidado!
Juanca se apresuró en agarrarla antes de que cayera al suelo.
Rachel: Gra-Gracias.
Juanca: No hay de que.
Ale: ¿Estas bien?
Rachel: Si, gracias.
Andrés: ¿Puedes andar?
Rachel: Si, si, tranquilos, bien sigamos por ahí, e visto las montañas, desde arriba podremos verlo mejor todo.
Ale: Vale, pues caminemos.
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ELECTROKINESIS
FantasyLlega un momento en el que todo lo que tenías claro en esta vida se desvanece. Es difícil abarcar todos los conocimientos que ansiamos alcanzar. Pero ¿Y si las reglas del juego cambiasen? En este juego, Andrés, tendrá que mover ficha para sobreviv...
