Indiscreción

13K 1K 1.8K
                                        

Sakura le miró interrogante una vez más, vio que a pesar que el rostro de Sasuke seguía siendo igual de neutro, ahora tenía un brillo en sus oscuros ojos que antes no existía. Caminaron normalmente hasta su hogar. Sasuke intercambió un par de palabras con su hija, una que otra con Sakura y se fue a duchar.

Mientras, el ninja rubio llegaba a su hogar, junto a su familia. Hinata abrió la puerta y todos entraron, sin novedad.

– ¿Cómo ha estado tu viaje Naruto-kun? – Preguntó la Hyuga, mientras caminaba al cuarto dónde estaba el rubio.

– ¿El viaje?... Pues... – Repitió, sentándose en el borde de la cama mientras se despojaba de sus zapatillas ninjas, y fue entonces cuando recordó como realmente estuvo el viaje. Sonrió inconscientemente. – Me divertí. – Se limitó a responder. Hinata le miró casi con un signo de interrogación que abarcaba su rostro.

–Y-Ya veo... ¿Tienes hambre? – Cuestionó disponiéndose a salir de la habitación. Indiscreción

– ¿Eh? Pues... La verdad no tengo tiempo de comer-ttebayo, debo regresar a la torre ya. – Respondió levantándose para entrar a la ducha. Era cierto que debía volver cuanto antes, pero el principal motivo era porque sabía que en un momento debía reunirse de nuevo con el Uchiha, y es que la verdad ya no veía el minuto de pasar todo el día a su lado. Hinata se sorprendió mucho más, aquello era inusual y sin duda algo estaba sucediendo y su sexto sentido femenino se lo gritaba.

– Naruto-Kun... – Musitó suspensivamente.

– ¿Uh? – Susurró como respuesta, despreocupadamente.

– Esto... ¿Está... Está todo bien? – Tartamudeó.

– Eh... Sí Hinata. ¿Por qué lo preguntas? – Dijo el rubio, algo tenso.

– No, por nada... – Respondió no muy convencida y salió de la habitación.

Transcurrió el tiempo, llegando así el medio día. En el distrito Uchiha se encontraba una detective con el cabello rosa, interrogando a un atractivo y arisco azabache.

– Estás muy diferente Sasuke-kun, ahora ya ni siquiera te esfuerzas por entablar una conversación conmigo. Dime la verdad... ¿Estás con alguien más? – Cuestionó directo Sakura.

Sasuke levantó una ceja, con su rostro impasible. – No tengo por qué darte explicaciones. – Respondió tajante, mientras se disponía a salir de la casa.

– ¿Qué? ¿De qué hablas? ¡Soy tu esposa y la madre de tu hija! – Esputó la chica, irritada.

– Tú sabes cómo funciona esto. Debo salir. – Se despidió el Uchiha, saliendo de la casa, dejando a Sakura con una gran laguna mental.

– Algo está sucediendo y lo voy a averiguar-¡Shannaro! – Esputó de nuevo Sakura, rompiendo la mesa del té, su sexto sentido femenino resonaba como una alarma.

Sasuke llegó a la casa de los Uzumaki, tocó el timbre y detrás de la puerta estaba Naruto de años atrás, el pequeño rubio recibió a Sasuke.

– Boruto. – Dijo preciso, el pequeño le miró con los ojitos iluminados, admiraba eternamente a su maestro. El rubio menor no pudo responder, sólo se sonrojó y le sonrió.

– Sasuke-kun... – Habló esta vez Hinata.

– ¿Se encuentra Naruto? – Preguntó directo.

– Ne Hinata, ya me vo– Se calló de golpe. – Sasuke... – Musitó el rubio, viendo al azabache ahí parado, recién duchado y luciendo más atractivo que nunca, ese chico le encantaba.

– Nara me acaba de informar que debemos reunirnos ahora, el consejo espera por nosotros. – Habló preciso, Naruto lo miró con ojos iluminados.

Kizuna |EDITANDO|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora