Todos me miraban raro.
¿Acaso una mujer ya no puede hacer cosas raras sin recibir miradas desaprobatorias? Me daba igual, yo hacía lo que queria, y a quien no le guste que haga fila en las cosas que no me importan.
Yo era libre de peinarme como quisiera, yo podia hacer con mi cabello lo que se me diera la gana.
La maestra llego al salon y rapidamente trate de acomodar mi cabello para que se viera decente. Sentado frente a mi, el solo rio.
-¿Acaso te parece divertido? Ayudame, coño.
Eso solo sirvió para que soltara una carcajada tan fuerte que todo el salon se nos quedo mirando. La maestra no podia darme mas miedo.
-¿Esta todo bien atras señores? ¿o quieren que detenga mi clase para que puedan seguir jugando?
Si las miradas mataran...
-Claro que no maestra, aquí esta todo bien. Puede continuar con su clase.
Le dio a la maestra una de sus sonrisas de lado y ella tan solo rodo los ojos y continuo dando su clase.
-Eres un idiota.
-Claro que si.
Sonrio y volteo hacia el frente, siguiendo la clase de la maestra.
-Si un niño tiene $478 en su alcancia y gasta un 78% en un juego ¿cuánto dinero gasto?
-Oye, ¿cuánto dijo que gastaba?
-¿Eres sorda o algo? Creo que me veré en la necesidad de decirle a la maestra sobre tu problema, pero no te preocupes querida, todo va a salir bien.
¿Qué mierda fue eso?
Mi cara revelaba mi sorpresa ante tal comentario, ¿cuántas idioteses caben en esa cabeza?
Trate de no reirme, era casi imposible. El vio el esfuerzo que hacia por contenerme y sonrio maliciosamente. Abri los ojos como platos y negue, por favor no, ahora no.
-Io tenia diez perritus
Io tenia diez perrituuus
Uno se caio en la nieve
Ia nomas me quedan nueve
Io tenia nueve perritos
io tenia nueve perritus
Uno se trago un bizcosho
Ia nomas me quedan osho
Su voz, cantaba tan jodidamente mal. No me pude contener mas y comence a reir lo mas despacio que pude, luego el tambien comenzó a reir y a los dos nos dio un ataque de risa. Claro que matemáticas no era el mejor momento para hacerlo, pero aqui estabamos, riéndonos como focas epilépticas a mas no poder.
La maestra nos fulmino con la mirada, nada bueno podia pasar.
Dejamos de reírnos en el momento en el que nos dimos cuenta de que todos en el salon nos miraban y la maestra dejo de dar clase.
-¿todo bien allá atras, señores?
Nos volteamos a ver, trague saliva e hicimos algo de lo mas estupido.
Llevamos nuestras manos a la cabeza en un intento de saludo de capitan y dijimos al unísono:
"Señor, si señor"
La maestra solo negó lentamente y señalo con la mano la salida. Los dos captamos y salimos cabisbajos del salon.
Caminamos hacia la cancha y al darnos cuenta de que no habia nadie ahí ni alrededor nos miramos serios.
Estallamos en carcajadas y nos tiramos en el suelo, no haciamos mas que reir y reir. Hasta que el prefecto llego y nos mando a prefectura.
Lo ultimo que les puedo contar es que estuvimos así, riendonos, por otra hora mas, barriendo la escuela y bailando al compas de nuestras risas.
N.A
Olá kómó eztán, dezidí kítárlé él hautocórrector a mi zelular
Okno, tarde años en escribir eso.
Solo gracias por leer.
Bai :3
