-Hey, Sofía.
-Como jodes, dejame en paz.
-Tu mamá ya llego.
Me levante de un salto y trate de parecer normal, sin abrir los ojos del todo solte un hola ma y dí una sonrisa modorra hacía donde supuse que estaba mi mamá.
Lo que obtuve por respuesta fue a un muchacho riendose a carcajadas tirado en el suelo de mi sala.
-¡De...de...debiste..ha...ber visto tu cara, Dios mio!
Molesta le avente un cojín del sillon, pegándole en la parte de atras de la cabeza. Dejo de reirse instantaneamente y me dio una mirada que claramente significaba vas a morir. Evitando una tragedia, grite. Sorprendido el se quedo quieto, como si hubiera olvidado que iba a matarme.
-No me mates, yo si te quiero.
Me hice bolita en el sillon y fingí que lloraba.
-No, vamos, no llores, Dios mio, perdoname, lo siento tanto.
Se recosto junto a mi y levante mi cabeza, con mis cejas levantadas y mi mirada de terror el se dio cuenta de lo que iba hacer, lamentablemente muy tarde.
-¡No!
Grito mientras caía del sillon a mis pies. Me reí como loca y al final el lo hizo conmigo.
Agotados nos sentamos en el sillon y me lo dijo, por primera vez.
-Te amo, Sofía.
Me derretí ante sus palabras y cerre los ojos, disfrutando el momento. Jamas lo iba a tener de nuevo.
