Las palabras de mi mamá me dejaron pensando.
Todo el mundo decía que las mamás tenían razón, que nunca se equivocaban, entonces ¿tendría ella razón? ¿sería que el me gustaba?
Me reí ante tal posibilidad, como si arruinar esta amistad fuera de mi agrado. Lo había hecho antes, lo había arruinado todo con ese estúpido mensaje, lo había echado todo al caño.
Si lo hubiera pensado dos veces tal vez no lo habría mandado, tal vez seguiríamos como si nada, porque nada hubiera pasado. Pero lo mande, lo mande y a el no le importo, porque yo en ese entonces yo no le importaba y jamas lo hice.
Me removí incomoda, no me agradaba recordar esos momentos.
Había veces en las que mi cerebro daba vueltas y vueltas, preguntandose por cosas, cosas a las que no había respuesta. Pero siempre acababa pensando en el, y no de la manera que esperaba. Siempre acaba preguntandome el porque de su indiferencia ante mi durante tantos meses, el porque su inmadurez al preguntarle sobre el tema. Siempre acababa con la misma pregunta.
Si ya lo hizo una vez, ¿sería tan dificil para el hacerlo de nuevo?
N.A
Dos en un día, yeah.
